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Faro de Vigo

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El “Gure Leire”: la marea “sin carnada” para pescar casi 2.000 kilos de cocaína

La Audiencia Nacional impone penas que suman 47 años de prisión al dueño del buque, al testaferro y a los marineros, que iban a ser compensados con 60.000 euros

La descarga en 2019 en Vigo del alijo del “Gure Leire”. // ALBA VILLAR

Una marea sospechosa. El "Gure Leire", con base en Ondarroa (Vizcaya), llegó el 20 de abril de 2019 al puerto de A Coruña con varias toneladas de quenlla y la bodega de popa vacía. Allí se aprovisionaron de 16.320 litros de gasoil, depósitos portátiles y cinco toneladas de hielo. Todo hacía presagiar una larga travesía pero, “paradójicamente”, no llevaban carnada para la pesca, “imprescindible” para dicha labor. El Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), que llevaba seis años con el pesquero en su punto de mira, supo que había que actuar. Y un mes después, el 27 de mayo, el Fulmar abordó el barco cuando estaba a 1.028 millas de Vigo. Sus sospechas eran acertadas: dentro había 83 fardos con 1.960 kilos de cocaína valorada en 70 millones de euros.

Tres años después de este operativo, la Audiencia Nacional ha condenado al dueño del buque –natural de Ribeira–, a su testaferro, a un técnico de pesca y a cuatro marineros a penas que suman casi 47 años de prisión: oscilan entre los 9 y los 6 años y un mes de cárcel. El "Gure Leire" había recogido la droga en un buque nodriza colombiano con el fin, frustrado, de llevarla “a proximidades de la costa gallega”. El alijo de aquel buque fue llevado por el SVA a Vigo en aquellos días de 2019 y los siete tripulantes gallegos y vascos, los hoy condenados, ingresaron en prisión provisional. Un octavo acusado ha sido absuelto.

El cabecilla y su testaferro

Los magistrados ahondan en que el propietario del pesquero era el “artífice” de la trama. Todos le señalaron como “el jefe”. Su testaferro y hombre de confianza, también de Ribeira, fue a aquella marea en la que salieron desde A Coruña a por la cocaína porque estaban “cortos de personal”. “No te va a pasar nada”, le prometieron.

La mayoría de los marineros admitieron su participación en la tarea ilícita. “Sabían lo que iban a alijar y que salían a la mar a cualquier cosa menos a pescar”, destaca la sentencia. Como marineros “veteranos”, eran conscientes de que no llevaban “carnada” y que se adentraron en aguas que estaban muy lejos “de la zona permitida” para pescar. A cambio de participar en la descarga de la droga, el cabecilla les prometió “importantes sumas dinerarias”. “Cantidades cifradas por alguno de los tripulantes en 60.000 euros”, resumen los jueces.

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