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Los “ángeles” del paraíso natural vigués

Agentes medioambientales y vigilantes se encargan de cuidar y proteger las Cíes durante todo el año

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Francisco Xosé Bernárdez (i.) y José Antonio Fdez. Bouzas, en las islas Cíes. Marta G. Brea

Francisco Xosé Bernárdez, conocido como Pepe, suma unos 12 años como agente medioambiental en Cíes. Es uno de los pocos privilegiados que trabaja todo el año en este paraíso natural, que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad y ha sido elegido por el prestigioso The New York Times para formar parte de su lista de 52 destinos por su valor ecológico. Basta con dar un paseo con él por las islas para dar fe de su currículo: conoce el mapa del archipiélago como la palma de su mano y le demuestra un cariño propio de alguien que las ve mejorar día a día. Junto con José Antonio Fernández Bouzas, director del Parque Nacional das Illas Atlánticas, acompañan a FARO DE VIGO por los caminos de este territorio mágico que abriga a la ciudad y contribuye a difundir su nombre por todo el mundo.

Marta G. Brea

El abanico de funciones de los agentes medioambientales, como explica Pepe, es amplio. Siempre trabajan con el mismo régimen horario: de miércoles a miércoles. Una semana sí, otra no. “Al levantarnos, vemos los trabajos que nos tocan en el día. Nosotros establecemos la organización”, indica. Entre sus tareas: quitar ramas, limpiar cunetas, buscar basura en la playa, hacer una ronda de vigilancia, efectuar trabajos de mantenimiento de las instalaciones, desbrozar, retirar especies alóctonas –no originarias de la zona–, plantar árboles que habitaron la isla –alisos o sauces–, sacar la arena de las pasarelas de madera y reparar las tablas, colaborar con el trabajo que se hace de investigación y voluntariado, recoger animales que pueden llegar heridos a la costa, buscar desaparecidos en el mar…

“La observación de la fauna es una de las cosas que más me gustan en Cíes”, destaca Pepe, que también cita en esta lista la plantación de árboles. Prefiere la temporada baja, puesto que todo está “mucho más tranquilo”. “En verano, hay mucha más gente –se trasladan al archipiélago turistas, guías, voluntarios del campo de trabajo, socorristas del Concello o brigadas de mantenimiento contratadas por la Xunta– y aumenta la cifra de infracciones. Surgen emergencias”, apunta antes de indicar que, para moverse por la isla, utilizan una bicicleta, que alternan con el Toyota Hilux, un 4x4, sobre todo, en la época estival. “Lo hacemos por la cantidad de emergencias que pueden aparecer, desde un incendio a una persona que se cae. De ese modo, podemos llegar antes”, argumenta.

Una de las viviendas de los agentes medio ambientales del archipiélago. M. G. BREA

Los agentes medioambientales llevan la comida desde sus casas hasta Cíes para pasar los siete días. Cocinan ellos. Alguna vez a la semana, se reúnen para comer juntos todos los compañeros de turno. En total, son cinco agentes medioambientales y cuatro vigilantes-mantenimiento. En las viviendas, cuentan con conexión a internet y estufas de leña “que funcionan muy bien”. “No hay humedades”, señala Pepe. Anota que, mientras es de día, desarrollan las tareas pendientes en las islas. De noche, se resguardan bajo techo, ya que “no hay luz, no se ve casi nada”, a excepción de algunos momentos determinados del año. “En Navidad, sí salimos de noche para prevenir el furtivismo. En casa, podemos echar partidas de ajedrez, vemos la televisión, navegamos por internet o leemos un libro”, comenta antes de apuntar que le gusta comunicarse con su familia por llamada y videollamada: “Llevo bien estar una semana fuera de casa”.

Duermen siete días seguidos en las islas y descansan los siete siguientes

Pepe destaca que, en estos 12 años en Cíes, ha visto que “se adecentaron bastantes cosas estéticamente, se hicieron depuradoras y se reguló de verdad el acceso al Parque”, algo “fundamental”. Cuando el Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas pasó a manos de la Xunta, se prescindió de una brigada de siete personas que trabajaba todo el año y se externalizaron sus funciones –por ejemplo, el desbroce antes del verano–, hecho que cambió la forma de trabajar de los agentes medioambientales. “Ahora, hay que esperar a que haya dinero y, a veces, empezamos tarde con algunas tareas. También hubo cambios a mejor: los vehículos son nuevos y buenos y nos mejoraron mucho las casas”, señala Pepe.

Actuaciones de mejora

Entre las actuaciones destinadas a la conservación de los ecosistemas terrestres y costeros en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia afectados por la presencia de especies invasoras, se incluyen la identificación y cartografiado de las zonas de actuación; trabajos destinados a evitar la degradación de los hábitats naturales mediante la eliminación mecanizada o manual de especies de flora invasora herbácea –la caña común o la chumbera–; protección y conservación de ecosistemas dunares mediante la eliminación de especies exóticas –arranque manual de silvas o acacias, que, para debilitar sus pies, se procedió al anillamiento de algunos ejemplares– y reparaciones en los sistemas de cierre –impiden el acceso de personas para evitar daños en la vegetación dunar–. También se realizan acciones centradas en lograr la reducción de la degradación de los bosques en las islas del Parque, provocada por la invasión de especies exóticas arbóreas, como la acacia negra, el eucalipto y la falsa acacia; y se retiran y eliminan los restos de la vegetación mediante astillado o trituración con tractor.

Retirar alóctonas y plantar árboles, entre sus tareas

Las intervenciones para la recuperación de la biodiversidad de los ecosistemas terrestres contemplan el diseño de un plan de recuperación de los espacios ocupados antaño por especies alóctonas mediante dispersores de semillas, propagación en vivero de la semilla recogida y sembrado o plantación del material vegetal obtenido.

En el Parque, también se realizan medidas de control de carnívoros terrestres invasores, que provocan daños importantes en las poblaciones de especies nativas, por lo que es clave detectar y capturar ejemplares. Tiene relevancia el control del visón americano, que, entre los años 2000 y 2009, causó considerables daños en las poblaciones de cuervo marino y gaviota, así como el gato asilvestrado, con un elevado impacto en los pequeños vertebrados de las islas –se ha detectado la presencia de uno en Cíes, que puede ser de Germán Luaces, el último habitante de este paraíso–. Para esto, se instalaron estaciones de huellas y cámaras para realizar fototrampeo en todas las islas del Parque, usando jaulas trampa para su captura. Además, se monitorizan las poblaciones de rata negra, especie invasora presente en todos los archipiélagos del Parque Nacional con un impacto negativo documentado en especies de la fauna y la flora.

Gato detectado en Cíes por fototrampeo. / M.G. BREA

El Parque Nacional alberga poblaciones de especies de murciélagos de gran interés para la conservación que presentan singularidades ecológicas por su carácter insular –algunas están incluidas en el catálogo gallego de especies amenazadas–. Son muy sensibles a las alteraciones en las condiciones ambientales causadas por el cambio climático, por lo que se monitorizan sus índices de abundancia y se hace un estudio de la variación de sus ritmos de actividad ligados las condiciones ambientales.

También se hace un seguimiento de los anfibios y reptiles de interés para la conservación y biodiversidad. Las poblaciones de salamandra del Parque Nacional presentan un altísimo valor de conservación por ser un modelo único producto del proceso evolutivo en las islas. Preocupa el reducido tamaño de las poblaciones. La actuación realizada consta de un estudio del impacto, en su ecología, de las especies invasoras existentes en las islas que provocan efectos perjudiciales en las poblaciones. Por otra parte, las lagartijas del Parque, a su vez, representan un ejemplo de adaptaciones evolutivas y ecológicas del ambiente insular: se está llevando a cabo una caracterización de sus poblaciones para concretar su estatus.

Mortalidad de gaviotas

Otros frentes son la obtención de datos anuales de los censos de las poblaciones de aves marinas en el Parque, concretamente, de la gaviota patiamarilla, la gaviota oscura, el gaviotón, la pardela cenicienta y el cuervo marino, y el control y seguimiento de la mortalidad estacional en colonias de cría de gaviota patiamarilla. “En los últimos años, se ha observado en las colonias de cría de gaviota patiamarilla del Parque Nacional una mortalidad de adultos de causa desconocida que se produce durante la época de reproducción. Esta situación, unida al marcado descenso del número de gaviota patiamarilla nidificante en el Parque, hace necesaria una intervención para determinar la causa de esta mortalidad que permita la adopción de medidas de control. La actuación consistió en la realización de recorridos en las colonias de cría de la especie recogiéndose y analizándose ejemplares muertos o enfermos para, así, poder determinar la causa de la muerte”, recoge la Xunta de Galicia en el resumen de actuaciones.

Marta G. Brea

En el Parque, también se hace un seguimiento remoto del cuervo marino – un total de siete ejemplares están geolocalizados mediante transmisores GPS, que proporcionan información de gran utilidad para conocer la evolución y comportamiento de esta especie y su uso del espacio para ayudar la toma de decisiones sobre su gestión–, así como de los principales hábitats marinos que caracterizan sus fondos: se realizan inmersiones de buceadores en los fondos de los cuatro archipiélagos que forman el Parque para la toma de datos de las especies y hábitats presentes en las zonas seleccionadas –incluye filmación de fondos y elaboración de una memoria final con los datos recogidos y un informe de valoración de cada hábitat analizado-.

Todos estos trabajos, con un plazo de ejecución de 27 meses repartidos entre mayo de 2021 y mayo de 2023, están financiados en un 80% por Europa a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) Galicia 2014-2020.

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