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“No me hablaron de miedo ni de palizas”

La actriz Arantxa Treus pone rostro en un vídeo a las duras historias de seis víctimas de las redes de prostitución en Vigo | Es una iniciativa de Faraxa para “dar voz” a estas mujeres

La directora Noemí Chantada y la actriz Arantxa Treus, "dan voz" a seis mujeres que cayeron en las redes de la prostitución

La directora Noemí Chantada y la actriz Arantxa Treus, "dan voz" a seis mujeres que cayeron en las redes de la prostitución Noemí Chantada - Islandia Producciones

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La directora Noemí Chantada y la actriz Arantxa Treus, "dan voz" a seis mujeres que cayeron en las redes de la prostitución Marta Fontán

Llevo cinco años, siete meses, diez años... viviendo en España. Vine para trabajar en prostitución, aunque me dijeron que sería para trabajar como limpiadora doméstica. Y no pregunté más. Porque por un hijo, por tu familia o por pobreza haces lo que haga falta. De lo que no me hablaron fue del miedo, de las vejaciones, de que te obligan a consumir drogas para que el cliente también las consuma, de las palizas, de las miradas de la gente...

Duro y desgarrador. Y real, muy real. Quien hilvana este relato es la actriz Arantxa Treus. Ella es la encargada de poner rostro y voz a las historias de seis mujeres que cayeron en las redes de la prostitución. Lo hace en una pieza audiovisual dirigida por Noemí Chantada, de Islandia Producciones (www.somosislandia.com), en la que junto a la narración de la protagonista se escuchan en segundo plano y superpuestas las voces de esas víctimas reales de la explotación sexual. Todas ellas son usuarias de Faraxa, una asociación de Vigo que lucha por la abolición de la prostitución y que, para visibilizar esta grave problemática, impulsó este proyecto, subvencionado por la Secretaría Xeral de Igualdade de la Xunta. “Todos los años realizamos campañas de sensibilización y en esta ocasión quisimos hacer algo distinto y con más impacto”, afirman. El vídeo circula desde ayer por redes sociales para lograr el objetivo: llegar a las máximas personas posibles y dar voz a las víctimas de esta lacra.

Arantxa Treus, actriz, y Noemí Chantada, directora, de pie, junto a personal de Faraxa: de izq. a dch. Laura Rodríguez (administrativa), Maite Pariente (voluntaria), Sara Piñeiro (educadora social en prácticas), Liliana Freijeiro (psicóloga) y, en primer plano, Ana García (abogada). Alba Villar

La mujer que interpreta Arantxa representa a las miles que llegan a España huyendo de las penurias económicas que sufren en sus países, en busca de lo que creen que será un futuro mejor, pero que acaban siendo explotadas en clubes, pisos o en la calle, sometidas a clanes que las obligan a pagar altas deudas económicas por el viaje haciendo servicios sexuales sin descanso y privadas de su libertad.

“Hago este trabajo desde un absoluto respeto; es terrible por lo que pasan”

Arantxa Treus - Actriz del vídeo

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La próxima vez que escuches que el sábado se irán de putas [...], piensa en mí y dame voz. La próxima vez que me veas [...] no mires para otro lado, piensa en mí y dame voz. La próxima vez que opines no digas que es dinero fácil, que lo hago porque quiero y que gano mucha pasta, infórmate y dame voz. Es otra parte del relato del vídeo, grabado en la calle, en la zona de Guixar, y que termina con la actriz interpretando una escena en la que se dirige a un coche hacia unos potenciales clientes. “Hice este trabajo desde el más absoluto respeto a estas mujeres, que pasan por situaciones terribles”, dice Arantxa Treus. “En Vigo todos las hemos visto en Orillamar, pero no eres consciente de la situación que sufren, no acabas de empatizar hasta que conoces su realidad: es imposible que alguien que sepa por lo que pasan no empatice con ellas”, opina.

Estigma social

“Debemos ponernos en el lugar de estas mujeres;_no están ahí porque quieran”

Noemí Chantada - Directora del vídeo

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Coincide con estas apreciaciones la directora del vídeo, Noemí Chantada: “Son mujeres a las que se estigmatiza socialmente; ahí están esas ideas de ‘lo hacen porque quieren’, ‘no les apetece fregar escaleras’ o el putero que dice que ‘yo no hago nada que ella no quiera’ Es que ellas ya están ahí sin querer estar”. El objetivo es “dar voz” a estas víctimas y que la gente se ponga en “su lugar”. “¿Tú querrías ejercer la prostitución? ¿Querrías que tus hijos lo hiciesen? Esto llega para zanjar cualquier debate”, esgrime.

“En los países de origen deben saber que la prostitución nunca es la solución”

Ana García - Abogada de Faraxa

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En Faraxa esperan que el vídeo visibilice la trata de seres humanos y la explotación sexual. “Querríamos que a través de redes sociales llegue a los países de origen de estas mujeres”, coinciden la psicóloga y la asesora jurídica de la asociación, Liliana Freijeiro y Ana García. A Brasil, Venezuela, Colombia... “Para que lo vean potenciales víctimas y sepan que entre las penurias económicas de su país y ejercer la prostitución en España, es mejor que se queden allí”, concreta García. “La prostitución no es la solución; frente a las promesas de clientes VIPS, horarios y dinero, lo que les espera es un futuro de vejaciones, de violencia, de estar 24 horas a disposición de sus explotadores... Y en un lugar donde no conocen a nadie y son vulnerables”, concluye.

De los clubes con luces de neón a los chalés de lujo, los pisos y el sexo online

El negocio de la prostitución se reinventa. La explotación sexual de mujeres es demasiado rentable para los proxenetas, que ni siquiera pusieron el freno durante el confinamiento al que obligó el COVID-19. La Policía Nacional de Vigo informaba esta misma semana de que durante la época de restricciones lo que se observó fue un “desplazamiento” de la actividad desde los clásicos clubes de alterne y la prostitución en la calle a las casas y pisos de citas, en un intento de invisibilizar esta realidad y dificultar el control e investigación policial. Las víctimas de las redes también debían desplazarse en taxi a hacer servicios en los propios domicilios de los clientes.

“La prostitución sigue ahí; antes se veía más, con esos clubes con grandes luces de neón que servían de reclamo; ahora han ganado protagonismo los pisos y también el sexo a través de internet”, explican en Faraxa. Relacionado con esta problemática un juzgado de Instrucción de Vigo ordenaba hace poco la clausura de varios chalés descubiertos en dos importantes golpes policiales a las organizaciones dedicadas a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

Los chalés son precisamente un tipo de vivienda al alza en las que los clanes delictivos no dudan en invertir, pero que no deben inducir a error sobre las condiciones en las que viven las víctimas. El lujo solo es para captar a los clientes. Las víctimas se ven obligadas a realizar los servicios sexuales en ostentosas habitaciones, pero después suelen dormir hacinadas en literas o pequeñas camas en otras estancias que nada tienen de fastuosas.

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