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Faro de Vigo

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La Plisan gana músculo con la llegada de la mayor conservera gallega

Instalaciones de una conservera gallega. | // ÓSCAR CORRAL

La conserva apuesta, y fuerte, por la Plisan. El puerto seco de Salvaterra, donde la viguesa Albo ya está construyendo una gran planta de enlatado con una inversión de 29 millones de euros, se prepara para la llegada de un nuevo inquilino del sector, Frinsa, por volumen de facturación (con datos de 2020) la primera conservera gallega, con plantas en Ribeira y Póvoa do Varzim (Portugal). Fuentes de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda confirmaron a FARO que el departamento que pilota Ángeles Vázquez ya ha terminado los trámites administrativos de evaluación de la documentación presentada por la compañía para la adjudicación directa de dos parcelas en la Plisan que, sumadas, rozan los 41.000 metros cuadrados de superficie.

Con Albo y Frinsa, el sector conservero superará los 100.000 m2 de terreno en la Plisan, donde también construirá una planta Arbinova, la matriz de la empresa especializada en implantes veterinarios Beta Implants, como recogió este periódico. En concreto, Frinsa del Noroeste comprará por un importe de 2,63 millones de euros las parcelas LE 5,1 y LE 5,9, que suman 40.921 m2, para lo que será su tercera planta. Frinsa tiene más de un millar de trabajadores en plantilla y en los últimos años ha consolidado unos volúmenes de ventas próximos a los 500 millones de euros, lo que la aúpa al primer puesto en el ranking de conserveras gallegas, por delante de Jealsa-Rianxeira.

Para la Plisan, esta inversión supone un espaldarazo definitivo para un proyecto que tardó demasiados años en consolidarse –en concreto, veinte– y que, ahora sí, una vez resueltos todos los problemas jurídicos que había con los terrenos, se ha convertido en el gran pulmón de suelo industrial del sur de Galicia. La implantación de Frinsa se concretará en un centro de envasado y empaquetado, aunque en una primera fase de las negociaciones con los promotores del puerto seco (Zona Franca, Puerto y Xunta) se valoró la posibilidad de trasladar toda la producción a Salvaterra.

La Plisan fue concebida en su origen para paliar el grave déficit de suelo industrial en el área de Vigo en una época de gran expansión de sectores como el automóvil, la logística y la pesca. Los varapalos judiciales redujeron su tamaño (de más de 4 millones de m2 a 3,2, con la anulación del plan sectorial) y malograron inversiones multimillonarias como la de la joint-venture formada por las japonesas GS-Yuasa y Mitsubishi, que planeaban construir en Salvaterra-As Neves la mayor fábrica de baterías de litio para coches eléctricos de Europa, y que quedó en nada.

Fue necesaria una alianza entre los tres propietarios de los terrenos, Zona Franca, Puerto y Xunta, para a través de una serie de cambios legislativos blindar de una vez por todas la seguridad jurídica del parque empresarial, que pese a todas las facilidades para la compra de terrenos sigue a años luz en precio de sus competidores al otro lado de la frontera lusa, que lejos de frenar su ofensiva comercial para la captación de inversiones, la han redoblado en los últimos años. Zona Franca tampoco descarta, con el objetivo de reequilibrar la balanza del lado gallego, dotar a la Plisan de un recinto tax free como tienen Bouzas y Balaídos para alentar la inversión. Esta medida sería muy bien recibida precisamente en la industria vinculada a la conserva y la transformación pesquera.

El puerto seco recuperará otro millón de m2

El mayor polígono empresarial del Noroeste recuperará el millón de metros cuadrados desgajados en 2010 por la anulación del plan sectorial a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo. Los promotores de la Plisan (Puerto, Xunta y Zona Franca) aprobaron el pasado junio el ámbito denominado MI, en el término municipal de As Neves, en el plan sectorial de Ordenación de Áreas Empresariais de Galicia, con el que la plataforma logística crecerá de los 3,2 millones de m2 actuales a 4. La decisión se tomó después de un último informe de la Abogacía del Estado, que estima que esos terrenos son rurales pero no de especial protección, por lo que se pueden incorporar al desarrollo del resto de la Plisan. El puerto seco es clave para la captación de empresas en un contexto en el que el norte de Portugal sigue tirando los precios del m2 para atraer inversión.

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