Gran Vigo

Vigo Vertical derriba su gran muro

Después de invertir 20 millones de euros en el resto de la ciudad, el Concello acelera las actuaciones para salvar los 50 metros de diferencia entre García Barbón y Vía Norte

Vista general de las torres de García Barbón desde Vía Norte

Vista general de las torres de García Barbón desde Vía Norte / Marta G. Brea

Existen pocas barreras urbanas más claras que una autopista o la playa de vías de una estación de tren. Si a ello sumamos una orografía más que complicada, se entiende que la conexión entre dos de las calles más céntricas de Vigo de forma ágil fuera una misión imposible. Hasta ahora.

Los 50 metros de diferencia de cota entre Vía Norte y la Avenida García Barbón suponían una barrera infranqueable para los vecinos de la zona. Esto obligaba a rodeos kilométricos o el uso de calles sin asfaltar para acceder a la estación de tren, el colegio u otros servicios que comparten estos barrios del mismo código postal, el 36201.

La puesta en marcha del Vigo Vertical en 2015 demostró que se podía favorecer la permeabilidad de los barrios con unas actuaciones que ya suman casi 20 millones de euros.

Tras la primera experiencia piloto en la Puerta del Sol hacia Paraza do Rei, la conexión entre Camelias, Pi y Margall o Torrecedeira fue el eje prioritario en los siguientes años a través de ascensores como los de Marqués de Valterra o el del Parque Camilo José Cela.

VigoVertical derriba su gran muro

Vista de las escaleras de la calle Callao, en su unión con García Barbón / Víctor P. Currás/B. MELCHOR

Superados esos retos y tras el éxito de la primera fase de las rampas de la Gran Vía en sus primeros 14 meses de funcionamiento, el gobierno local acelera la expansión de este plan hacia objetivos de una mayor dificultad. Y en el centro de Vigo lo encuentran por partida doble.

De un lado, el talud de la AP-9 en su final en el casco urbano supone la mayor barrera de este tipo en toda la ciudad, superando al paso de la VG-20 por Navia o la Avenida de Madrid. Por otro, la necesidad de generar una conexión ágil para miles de usuarios potenciales.

Aprobación inminente

Mientras los trabajos en la zona se centran en la nueva pérgola del parque María Xosé Queizán, Urbanismo prepara la aprobación del proyecto definitivo del ascensor HALO para este mismo mes de febrero, a la espera únicamente del dictamen favorable de Adif y Transportes y que podría ser inminente.

El presupuesto de 7,2 millones de euros permitirá la construcción de esta estructura de 45 metros de altura entre el final de Serafín Avendaño y la plaza pública del Vialia. La llegada de los fondos europeos permitiría su apertura en el primer semestre de 2023. La estructura aparece también como vector en el carril bici que el Puerto proyecta en el frente marítimo.

El Concello también estudia la mejora de la escalinata de la calle Callao, que permite el acceso en Canadelo Alto a la pasarela peatonal que cruza la autopista y llega a la terminación de la Vía Verde en la calle Navarra, aunque por el momento no ha dado a conocer cuál será la opción escogida.

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La última actuación en el entorno afectaría al tramo donde la pendiente es más progresiva y, por lo tanto, tiene una mayor longitud. La calle Isaac Peral conecta Areal con dos importantes “nudos” en su ascenso hacia Travesía de Vigo.

En noviembre de 2020 el Concello anunciaba que tenía en cartera un proyecto para esta zona en el que la opción escogida eran unas rampas mecánicas similares a las que arrancan su segunda fase en la Gran Vía.

Sin embargo, el recorrido serpenteante de la calzada o los pilares de los viaductos de la zona complican esta opción, lo que requerirá una reordenación de los espacios actuales y una humanización de unas aceras que destacan por su abandono y peligrosidad.

Caballero participó en la colocación de la “primera piedra” de ampliación de las rampas.   | // RICARDO GROBAS

Caballero participó en la colocación de la “primera piedra” de ampliación de las rampas. / Ricardo Grobas

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Arrancaron las obras para la construcción de la segunda fase de las rampas de Gran Vía, que irán desde la calle Venezuela hasta Nicaragua. El alcalde, Abel Caballero, participó en la colocación de la primera piedra simbólica. La duración de los trabajos es de ocho meses.

Esta intervención, enmarcada en el proyecto Vigo Vertical, será similar a la ya ejecutada en el primer segmento: de María Berdiales a Venezuela. La inversión del equipo municipal asciende a más de 4,2 millones. Su intención es que sea financiada con fondos europeos Next Generation EU del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

En la primera fase, fueron 5.500.000 euros, financiados a través de un proyecto EDUSI, por lo que la transformación de Gran Vía, en total, se traducirá en “cerca de 10 millones de euros”, según cifró el regidor, que tildó esta actuación de “paradigmática y emblemática”. Se instalarán dos cintas –una irá desde Venezuela hasta Bolivia, y otra, desde Bolivia hasta Nicaragua–, que tendrán capacidad para transportar a 7.300 personas por hora y se cubrirán del mismo modo que las de la primera fase: con perfiles metálicos y vidrio. En total, son 150 metros de actuación.

También se prolongará el “jardín botánico” de la parte inicial, que será interior y exterior. Esta obra traerá bajo el brazo la renovación de las redes semafórica y de saneamiento, abastecimiento y pluviales, así como del pavimento –será descontaminante en todas las aceras tanto en el interior de las rampas como en el exterior–, el mobiliario urbano y la señalización, además del soterramiento de los servicios de iluminación y semáforos e innovación tecnológica. Caballero recordó que, antaño, el bulevar de Gran Vía “se utilizaba muy poco”, en cambio, ahora, es una de las zonas “más utilizadas” de la ciudad.

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