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La pandemia cambia las reglas del juego: más jóvenes y en apuestas online

Desde la Agaja asisten a un cambio en el perfil del ludópata | Los jugadores que se autoexcluyen crecen un 9% en Galicia

Un hombre jugando en una tragaperras. | // RICARDO GROBAS X. A. T.

Según los datos del Ministerio de Consumo, el número de personas que ha solicitado que se le prohíba el acceso a juegos y apuestas online ha aumentado un 9,38% en Galicia durante el año 2021. En Vigo, a juicio de los profesionales de la Asociación Gallega de Jugadores Anónimos (Agaja), la tendencia es similar. A pesar de esta tendencia positiva en la voluntad de algunos jugadores, el director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar), Juan Lamas, critica la falta de una estrategia holística para este tipo de autoexclusiones: “Nosotros lo que pedimos es que se favorezca una infraestructura de limitación real. En Galicia, las máquinas tragaperras o las máquinas de apuestas no tienen un mecanismo de control. Nadie te pide el DNI en una tragaperras y en las salas de apuestas depende de un factor humano. Esa limitación debería ir integrada en las propias máquinas para que sea efectiva”. Además, añade, “la autoexclusión es solo una herramienta del jugador, si realmente se busca una rehabilitación, es necesario hacer una terapia clínica”.

“Nosotros lo que pedimos es que se favorezca una infraestructura de limitación real. En Galicia, las máquinas tragaperras o las máquinas de apuestas no tienen un mecanismo de control. ”

El también fundador de Agaja vio con sus propios ojos –con datos también– como durante la pandemia hubo un desplazamiento de usuarios entre los tipos de juego: “Al estar limitada la movilidad, la gente que jugaba presencialmente se pasó al juego online. Y dentro del juego en línea, al no haber eventos deportivos, los usuarios entraron a juegos de azar como el póker”. A través de los datos que maneja la Federación, están detectando un aumento en el número de jugadores online: “Pero eso no significa necesariamente un aumento de personas ludópatas. Seguimos rondando el 1% de la población. El problema que detectamos es que cuantos más jugadores haya, más riesgo hay de que un porcentaje desarrolle conductas patológicas”.

En ese desarrollo, un factor clave es la edad en la que se comienza a jugar. Los datos de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas dicen que, a día de hoy, es a los catorce años. “A esas edades, cuando todavía no estás formado, es mucho más fácil generar estas conductas”, explica Lamas.

Ese es solo uno de los motivos por los que tanto desde Agaja como desde Fejar instan a la Xunta a que acabe de desarrollar, cuanto antes, la Lei do Xogo de Galicia, que lleva atascada en los despachos desde el año 2018. “Las medidas que se propusieron en el borrador eran suaves y la patronal del juego tenía demasiado peso en la elaboración. En cualquier caso, es necesario un plan de prevención y sensibilización acompañado de otro de reparación de daños. Y esos recursos incluso los podrían aportar los empresarios del juego”, argumenta Juan Lamas.

El caso de Loterías y la ONCE

Tanto las Loterías y Apuestas del Estado como la Organicación Nacional de Ciegos Españoles sortean, con la complicidad del Gobierno central, los aspectos más limitantes de la nueva legislación de Consumo para controlar la publicidad del juego. Algo que no gusta en la Federación: “No solo es que no les afecte, es que han aprovechado ese vacío para anunciarse todavía más. Tienen carta blanca en España”, lamenta Lamas. De hecho, ambas corporaciones se anuncian en franjas horarias de máxima audiencia en múltiples cadenas de televisión.

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