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Faro de Vigo

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Pelucas oncológicas, cura de autoestima

La AECC de Vigo realizó en 2021 el préstamo de una treintena de postizos del banco provincial que acumula ya 230 unidades gracias a la solidaridad de pacientes y familiares

La trabajadora social de la AECC en la sede viguesa, Sara Fernández. Marta G. Brea

Sintéticas o naturales, con pelo liso o rizado, con cortes adaptados a todas las edades y de todos los colores. Hace más de una década, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) detectó en la provincia una importante necesidad entre aquellas mujeres que, tras ser sometidas a quimioterapia o a radioterapia, perdían el cabello, puesto que implicaba, e implica, un fuerte impacto en la imagen y en la autoestima de las pacientes. Es por esto que la entidad decidió habilitar su propio banco de pelucas, de manera que cualquier mujer pudiera tener acceso a un préstamo de postizos de forma gratuita.

A lo largo de 2021, la sede viguesa de la AECC realizó el préstamo de una treintena de pelucas oncológicas, un servicio que ha visto incrementada su demanda en los últimos años. Sara Fernández es una de las trabajadoras sociales de la entidad en la ciudad y afirma que “en el almacén provincial llegamos a superar las 200 pelucas y recientemente adquirimos 18 nuevas porque detectamos que cada vez nos llegaba pacientes más jóvenes, de entre 20 y 40 años, y no el perfil al que estábamos acostumbradas. Decidimos hacer una renovación para contar con cortes de pelo más actuales y modernos, que se ajustaran más a la imagen de una chica joven. Entre las que tenemos en el propio banco y las prestadas, actualmente rondaremos las 230”.

Las pacientes me suelen enviar una foto de cómo tenían antes su pelo y yo les traigo varios modelos que creo que podrían encajar con su estilo

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Cuando se le pregunta a Sara Fernández por la importancia de este recurso, la trabajadora social responde que “para muchas mujeres el cabello es importante y supone un fuerte impacto su caída, al igual que el de las cejas. Vivimos en una sociedad en las que hay una serie de cánones de belleza impuestos, que son difíciles de derribar, y a muchas pacientes, además de la propia enfermedad, esto le afecta mucho a su autoestima. Poder tener a mano este recurso les ayuda a sentirse mejor”.

Por otra parte, Fernández hace referencia al elevado coste que este tipo de postizos tiene en el mercado. En concreto, el precio de una peluca de fibras sintéticas oscila entre los 250 y 500 euros, mientras que una de cabello natural llega a superar los 1.000 euros. En este sentido, Sara apunta que “para una paciente que por culpa del cáncer ha perdido su trabajo, se ve incapacitada temporalmente o que se encuentra en una situación de vulnerabilidad, es imposible asumir este gasto, por lo que nosotros ofrecemos este recurso de manera gratuita”.

Un stock solidario

Gran parte del stock del banco de la AECC en la provincia fue posible gracias a la solidaridad de pacientes y familiares que, una vez pasada la enfermedad, deciden donar los postizos para que tengan una segunda vida. Fernández indica que “las pacientes me suelen enviar una foto de cómo tenían antes su pelo y yo les traigo varios modelos que creo que podrían encajar con su estilo, después vienen a la sede, se las prueban y eligen la que más les gusta. También disponemos de préstamo de turbantes, diademas e incluso bikinis y prótesis de mama”.

La trabajadora social señala que además de recoger pelucas donadas también reciben pelo que acumulan y envían a la sede central para la posterior confección de nuevos postizos. Las personas interesadas en donar su cabello tan solo tienen que llevarlo trenzado a la sede viguesa.

Lavar en agua tibia y secar al aire libre para un correcto cuidado

Independientemente de si son naturales o sintéticas, las pelucas oncológicas requieren una serie de cuidados para un correcto mantenimiento. Cuando la AECC realiza este tipo de préstamo siempre entrega a las pacientes un folleto informativo que recoge los pasos a seguir para su cuidado: ala hora de lavarla, bastará con sumergirla en agua tibia con champú neutro, mientras que para su secado, no se aconseja el uso de secador, rizador o plancha del pelo, puesto que el calor daña las fibras. Es por esto que, desde la entidad, recomiendan envolverla en una toalla para quitarle la humedad y finalizar su secado al aire libre.

Sara Fernández también comenta que disponen de un listado de peluquerías que tienen hecho algún arreglo en este tipo de postizos y se lo entregan a las pacientes, “por si quieren moldearlas, cortar un poco el flequillo o modificar el peinado a su gusto”, indica.

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