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Nadie quiere la Casa Blanca de Balaídos

Dos años después de que Stellantis abandonase el edificio de Zona Franca para ahorrar costes con el objetivo de realquilarlo, sigue vacío y a la espera de un nuevo inquilino

Fachada frontal del edificio que busca inquilino en la Zona Franca. | // ALBA VILLAR

Apenas quedan unas semanas para que la “Casa Blanca” del polígono de Zona Franca en Balaídos cumpla dos años sin inquilino. En febrero de 2020, la dirección de la multinacional PSA Group decidió abandonar el histórico edificio administrativo que ocupó desde los años setenta. ¿Cuál fue el motivo? Buscar una mayor eficiencia y un ahorro de costes en materias como luz, calefacción, limpieza...

Los algo más de treinta trabajadores que desarrollaban su labor en estas instalaciones de más de 4.000 metros cuadrados fueron entonces trasladados a un open space de 400 m² en la primera planta de una nave próxima. Los planes que tenía en aquel momento PSA pasaban por subarrendar la “Casa Blanca” –el edificio es suyo, pero el suelo, de Zona Franca– a otras empresas que fuesen a operar dentro del polígono.

Entonces, las estrategias del presidente de la ahora renombrada como Stellantis, Carlos Tavares, se hicieron palpables:llevar el ahorro al máximo y el despilfarro, al mínimo. El edificio administrativo fue el principal icono arquitectónico de la multinacional francesa desde sus orígenes como Citroën Hispania a la actualidad (de hecho, su azotea lució durante décadas los diferentes logos de la empresa en forma de grandes carteles: Citroën Hispania, PSA Peugeot Citroën).

Sin embargo, su casi media hectárea de superficie suponía un derroche de recursos que el equipo de Tavares no estaba dispuesto a seguir asumiendo. Especialmente, en todos los gastos derivados de mantenimiento, servicios y limpieza de las instalaciones. Ante esta situación, y siguiendo el ejemplo de lo que han hecho otras direcciones generales de PSA en Francia, Tavares deicidió trasladar la actividad de este edificio a la primera planta del anexo 5D/6D.

Conocida popularmente como la residencia del presidente de los Estados Unidos, en este edificio se encontraban los equipos de dirección de la planta de Stellantis, gestión económica (GEI), unidad técnica del centro (UTC), recursos humanos (RH) y algunas funciones de apoyo, instaladas en el nuevo espacio abierto desde poco antes de la pandemia de coronavirus. Ese nuevo espacio, donde desde entonces se encuentra la fuerza administrativa de Stellantis está dotado de salas de distintas dimensiones según su utilidad (reuniones o audioconferencias). En Vigo, esta configuración de oficinas ya se había aplicado anteriormente en el taller de Pintura. La concentración en open space, acorde con los modos de implantación de oficinas que se aplican también en otros centros de trabajo del consorcio galo, pretende economizar gastos y favorecer la operatividad y la comunicación de los equipos de trabajo.

Quizás azuzado por los problemas que ha generado la pandemia al sector de la automoción, Stellantis todavía no ha encontrado a un solo inquilino. Desde entonces, el grupo hace serios esfuerzos por buscar como arrendatarios a empresas o instituciones (como el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia, por ejemplo) relacionadas con el sector y que operen o puedan operar dentro del polígono. Pero el resultado hasta el día de hoy no ha sido satisfactorio. Durante este nuevo año, Stellantis seguirá trantando de obtener un retorno económico del inmueble y así sufragar el cánon que la factoría gallega paga al año a la Zona Franca.

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