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Así trabaja la ONG que acompaña a los mayores que están solos en la ciudad

Más de cien voluntarios de Grandes Amigos los acompañan al menos dos horas a la semana

Voluntarios y usuarios, durante una de sus visitas a las luces navideñas   | FOTOS: CEDIDAS

Voluntarios y usuarios, durante una de sus visitas a las luces navideñas | FOTOS: CEDIDAS / Javier H. Rodríguez

Javier H. Rodríguez

Javier H. Rodríguez

A sus ochenta años, Carmela -nombre ficticio- soñaba con volver a su aldea natal para ver aquellos fuegos artificiales que tanta felicidad le habían proporcionado décadas atrás. La ilusión a menudo coge fuerza sobre el escenario de recuerdos que se saben inalcanzables. Y aquel anhelo de una mujer que hasta hace poco se encontraba sola en la ciudad, se materializó gracias a la fuerza de los voluntarios de la oenegé Grandes Amigos y de su programa La fábrica de sueños.

Este es solo uno de los cientos de ejemplos de éxito que en los últimos años han acumulado los voluntarios de Grandes Amigos, la principal oenegé que trabaja en Vigo para paliar la soledad no deseada y crear vínculos afectivos que la prevengan en la tercera edad. Trabajando mano a mano con la Xunta de Galicia y el Concello, a día de hoy, acompañan a más de cien personas usuarias gracias al trabajo desinteresado de otros tantos voluntarios y a la financiación del consistorio local y otras instituciones.

Cafés que dan la vida

Cafés que dan la vida / Javier H. Rodríguez

Su misión principal es clara: paliar la soledad no deseada entre mayores a través de la creación de vínculos afectivos sólidos y prolongados en el tiempo. “Tratamos de regenerar las redes sociales que muchas personas han perdido por diversos motivos”, explica José Ángel Palacios, portavoz de Grandes Amigos. “En este mundo cada vez más envejecido, las instituciones se han centrado en cubrir necesidades asistenciales, pero se han dejado de lado todas las afectivas”, añade.

La silenciosa pero imprescindible labor de Grandes Amigos se construye sobre los cimientos de un sólido grupo de voluntarios. “Lo único que le pedimos a la gente es que nos garanticen cierta prolongación del voluntariado en el tiempo. Queremos ayudar a tejer vínculos sólidos y, sobre todo, no queremos frustrar a la gente mayor”, explica el portavoz. Alrededor de cien voluntarios acompañan al menos dos horas a la semana a usuarios “en pequeñas rutinas que a todos nos dan la vida”: dar un paseo por el barrio, tomar un café, charlar… Hay un sentir generalizado entre los voluntarios, explica, “y es que todos reconocen recibir más de lo que dan. Es una experiencia satisfactoria que ayuda a realizarse”.En cierto sentido, los voluntarios consiguen acercarse a su propio envejecimiento con una perspectiva crítica en el mejor de los sentidos. “La sociedad cortoplacista en la que vivimos evita esa reflexión y por eso es bueno el contacto intergeneracional. Tenemos que desestigmatizar la vejez y ver que podemos seguir disfrutando, aprendiendo y creciendo”, ahonda José Ángel.

Reflexiones de la pandemia

Desde Grandes Amigos constatan que la pandemia trajo consigo un fuerte estigma contra la tercera edad: “Asistimos a un proceso de homogeneización absoluta de la gente mayor. Metimos a todos en el mismo saco. Daba igual que tuviesen 65 años que 90”, lamenta Palacios. Esta actitud “paternalista” por parte del Estado, explica, frivolizó más todavía la visión que la sociedad tenía sobre la gente mayor. Además, ellos mismos vieron “cómo gente que antes de la pandemia era autosuficiente, se volvió totalmente dependiente en cuestión de meses”. En una sociedad en la que una de cada cinco personas es mayor de 65 años, Palacios reflexiona: “¿Vamos a seguir discriminándolos así?”. A su juicio, “esta sociedad absolutamente mercantilizada ha conseguido hacernos creer que cuando nos jubilamos, ya no valemos nada. Como no producimos, ya no somos útiles”. En realidad, explica, “después de los 65, en España, tenemos por delante entre veinte y treinta años de jubliación con una calidad de vida relativamente buena y debemos aprovecharla”.

Las actividades que realizan para ampliar la vida social de las personas mayores están pensadas teniendo en cuenta sus preferencias y necesidades, de modo que tengan sentido para las personas mayores. Y son muy variadas. Hay actividades que conectan con la memoria y la tradición, como la visita que han hecho al Obradoiro de Construcción de Instrumentos Humildes o la Casa das Artes, pero también que estimulan inquietudes que para nada están reñidas con la vejez, como el Museo de Arte Contemporáneo. También intentan que reconecten con lugares que hace tiempo que no visitan pero que son significativos en sus vidas, como las playas, los paseos marítimos o los bosques de su memoria.

Si quieres ayudar, o necesitas que te ayuden, Grandes Amigos te atenderá en cualquiera de estos dos teléfonos: 886 127 181 ó 650 182 456. También en el correo electrónico vigo@grandesamigos.org.

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