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Faro de Vigo

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Fernando González “Gonzo” | Periodista, codirector de “Salvados”

“Sueño con Aspas levantando la Copa el año del centenario”

El periodista vigués se cita este domingo con Abel Caballero en el programa “Salvados”: “Explicamos la evolución del personaje”

Fernando González “Gonzo” PACO AMATE / PRODUCCIONES DEL BARRIO

El capítulo de “Salvados” que se emite este domingo no puede ser más vigués. Su presentador y codirector, Fernando González “Gonzo” (Vigo, 1976), una de las caras más conocidas de la televisión en España, se cita en la ciudad olívica con el alcalde, Abel Caballero. Tres días antes de la emisión, charla con FARO sobre el programa, su urbe natal, deseos… y sobre el Celta: sueña con ver a Iago Aspas levantando un trofeo y él y su hijo Brais –tiene otra hija, Noa– le dan las gracias al futbolista celeste Brais Méndez: “Desde que se hizo conocido, se acabaron las dudas sobre cómo se escribe su nombre”.

–¿Qué es lo que más echa de menos de Vigo?

–La familia y los amigos. Con el tiempo, uno se da cuenta de que echa de menos lo que le hace sentir. Sigue siendo mi ciudad y la disfruto mucho cuando voy: volver en Semana Santa, verano y Navidad es innegociable. También aprovecho si hay un puente y mis amigos o familiares no vienen a verme. Esta Navidad, fui al Castro a jugar con mis hijos y me trajo gratos recuerdos de cuando iba yo con mis padres, primos y tíos.

–¿Qué motivo le haría volver a vivir en la ciudad?

–Es una ciudad bárbara para vivir, pero, por trabajo, no es algo que tenga en mente ahora mismo. Volvería si mis padres me necesitasen por temas de salud. La vida me ha enseñado a no hacer planes a largo plazo. Cualquier oportunidad laboral que surja en Vigo la vería con más cariño, como cuando trabajé para el Celta, el equipo de mis amores.

–Hablando del Celta. ¿Cómo lo ve esta temporada?

–En televisión y sufriendo (risas). Me gusta mucho el Chacho Coudet, soy muy de la escuela a la que pertenece: ha logrado hacer creer a los jugadores que pueden dar más de lo que la gente espera de ellos. No renuncio a vernos con esperanza de que pase algo, por ejemplo, clasificarse para la Europa League. La victoria contra Osasuna anima. Con el presupuesto que hay, la plantilla es brutal.

De los programas que he hecho en Salvados, me quedo con el que hicimos en Afganistán

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–¿En qué posición apuesta que quedará?

–Entre los 10 primeros. Mi sueño húmedo es que, en 2023, año del centenario, el fútbol sea justo con la historia del Celta y de Iago Aspas, que, probablemente, vivirá una de las últimas temporadas al 100%, y podamos verle levantar la Copa del Rey.

–¿Qué balance hace de sus más de dos años al frente de Salvados?

–Positivo, pero nos ha tocado lidiar con la pandemia, que ha provocado muchos cambios en la sociedad y, en particular, en la relación de la gente con los medios de comunicación, con la televisión, derivado del asentamiento de las plataformas en streaming. Hemos podido mantener a flote el programa, obtener resultados que permiten renovar y ver que hay una base de público que no falla nunca. Desde el punto de vista personal, el balance también es positivo: he pasado a tener más responsabilidad, a ser codirector del programa, sé muchas más cosas de mi profesión que antes de empezar y tengo una agenda más completa.

–¿Con qué programa de Salvados de los que ha hecho se queda?

Con el de Afganistán. El reto que supuso trabajar allí, lo que logramos… Ese programa no lo olvidaré en la vida. Fuimos en un momento de cambios en Afganistán y el mundo. También con el que hicimos sobre el problema de acceso al aborto, estamos muy orgullosos de ese. Y con el que debuté en Salvados.

–¿Y qué protagonistas de los programas le han marcado más?

María Galiana, no conocía la profundidad de la persona, y el ginecólogo al que entrevisto en el hospital en el programa de los abortos, que es prácticamente el responsable de las desgracias que escuchamos durante el reportaje de mujeres que no han podido abortar a pesar de querer. Tomaba decisiones muy condicionadas por la ideología, y, cuando hablas con él, te sorprende porque no dirías que es mala persona a pesar de que sus decisiones hacen mucho daño. Eso impacta, me hizo pensar mucho en la naturaleza del ser humano. También Evo Morales: me llamó mucho la atención por los comentarios que hacía fuera de grabación, no tenían nada que ver con los que hacía con la cámara encendida. Y me marcan mis compañeros de equipo, que tienen una gran calidad.

–Este domingo, es Abel Caballero el protagonista de Salvados. ¿Por qué el programa se titula el Caballero oscuro?

–Lo usamos de chiste, nos recuerda a Batman. Es por la parte comercial. No responde para nada al contenido del programa. Queremos conocer al personaje de Abel Caballero, explicar cómo pasó de ser un ministro hiperaburrido en los 80 a ser el alcalde más conocido de España sin que sea el de Madrid o Barcelona. Queremos conocer su dimensión.

–¿Podría resumir el contenido?

–Hacemos un repaso de su carrera, pedimos opinión sobre temas de actualidad, hablamos de aspectos personales y le pedimos que explique por qué dice cosas que no se traducen en sus acciones.

–¿Qué es lo que más le sorprendió de Caballero?

–Lo conozco desde hace tiempo, no me sorprendió gran cosa más allá de que no se baja de su discurso aunque le digas que lo que cuenta es mentira. Es un frontón cuando se le intenta devolver la pelota.

–En el tráiler del programa, se pregunta si el alcalde es populista. Le pregunto a usted: ¿cree que es populista?

Se lo planteo en el programa. Ha entendido perfectamente cómo funcionan los medios de comunicación y lo que un ciudadano medio espera de su ayuntamiento, con su estrategia comunicativa y cercanía con la gente. En Galicia, siempre le hemos llamado a esto caciquismo. Si yo creo si es o no populista me lo quedo para mí, pero sí tiene maneras.

–¿Le gusta la Navidad que plantea el Concello de Vigo?

–Disfrutaba más de la Navidad antes, pero mi opinión es la de un vigués que vive todo el año lejos de Vigo. Lo interesante es saber si esta Navidad le merece la pena o no a la gente que vive en Vigo. Atrae turismo, está claro, y ha puesto a la ciudad en el mapa con algo bonito, sí, pero yo no he ido al centro esta Navidad para vivirla de forma más anónima e íntima.

–¿Vio las luces algún año?

–Sí, en 2019. Tengo hijos, y les encantan. Ese año, hice todo lo típico que se hace en Navidad en Vigo.

–¿Con qué tres adjetivos definiría al Caballero protagonista del programa de Salvados?

–Casi no quedan adjetivos que no se hayan utilizado. Ambicioso, lo cual, para una persona de 73 años, es un piropo; estratega; y astutamente zangolotino: es un adulto con comportamientos infantiles y sabe que merece la pena hacerlo. Me lo llamaban de broma mis colegas de facultad.

–¿Qué motivos les da a los vigueses para ver el programa con el alcalde?

–Hablaré como Abel Caballero: porque es el mejor programa del mundo, que es lo que dijo él de Vigo de cerca. Salvados es el mejor programa del planeta, la Estación Espacial Internacional para todo para poder ver Salvados.

–¿Ya se ha contagiado del humor del alcalde?

–Ja, ja, ja.

–¿Qué deseos le pide al 2022?

–Deseos muy personales. A diferencia del 2021, que no se lleve a nadie de mi familia. Perdí a mi abuela en 2021. Que sigamos con salud los que estamos, me conformo con muy poco. En el plano profesional, que me deje ganarme las habichuelas. Salud para poder trabajar.

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