El decano de los ultramarinos de Vigo echa el cierre
La tienda de Concha y Antonio baja la persiana 86 años después por jubilación

Alejandro Otero, en el interior ya vacío de la tienda de ultramarinos de Teis, fundada en 1935. // Ricardo Grobas / vanesa vázquez
Nunca tuvo un cartel con el nombre ni falta que le hacía. Todos los vecinos del Toural, en Teis, sabían perfectamente cuál era la tienda de Concha y Antonio, que antes había sido la de Pilar y que fue fundada como la tienda de Luisa en 1935. El 31 de diciembre de 2021 cerró sus puertas una de las tiendas de ultramarinos más históricas de la ciudad, situada en Sanjurjo Badía, 176.
“Hace más de 20 años que venía a comprar por aquí y si no tenía para pagar, me fiaban”, recuerda un vecino del barrio que observa con nostalgia las estanterías ahora vacías del establecimiento.
Pocos son los ultramarinos o colmados que han llegado al siglo XXI. Vestigios de una época en la que los alimentos se vendían a granel, medido en cuartillos y la relación social y la tertulia formaban parte del negocio.
La fundadora de la tienda, Luisa, apenas estuvo dos años tras el mostrador de madera pintada. Y sería Pilar, vecina de Pontedeume quien, en 1937, en plena Guerra Civil, se situaría al frente del negocio los siguientes 34 años. Entonces era la tienda de Pilar, que tenía enfrente la de Tomás –donde se vendía picadura–, y compartía clientela también con la de Manolito, la de Purita, la del señor Eliseo o la de Diz. Era una época difícil para todos, de escasez e incertidumbre con la cartilla de racionamiento vigente hasta los años 50 en una posguerra interminable dominada por el hambre y el estraperlo. En un primer momento Pilar vivía en la trastienda, pero con el tiempo consiguió comprar una casa y ganar así espacio para almacén en el establecimiento.
En 1971 Pilar se jubila y le traspasa la tienda a Concha y Antonio, matrimonio de A Cañiza que había emigrado a Alemania. Desde entonces y hasta su cierre, 48 años después, la tienda de Concha y Antonio no cambiaría de dueños y consolidaría una clientela de varias generaciones.
Alejandro Otero, yerno de la fundadora del ultramarinos, pone en valor la relación social y de confianza que existía con estos clientes, algo que “no tiene nada que ver con los supermercados” actualmente. “Los marineros cobraban por semana y venían los sábados a liquidar sus deudas”, explica. “Era un lugar de tertulia. Los tenderos tenían una atención especial y la gente contaba verdaderas historias de la vida”, recuerda con cierta nostalgia Otero.
Marisa Araújo, la hija de la fundadora, recuerda que el aceite –de oliva sin refinar– se vendía a granel y subía desde el bidón del sótano con la ayuda de una bomba. “En invierno no subía el aceite, del frío que hacía”, asegura. Había también un “precioso molinillo de café” , explica, que se usaba mucho, porque el café llegaba en grano y no todo el mundo podía molerlo en casa.
Casi medio siglo después Concha y Antonio cerraron por jubilación. Pagaron su última renta de 97 euros de alquiler (habían empezado con 2.000 pesetas) y cobraron sus 12 euros de fianza. Con ellos se va parte de la historia del barrio.
Suscríbete para seguir leyendo
- Los padres de la alumna con sumas erróneas en la nota de la PAU tras las revisiones denuncian «indefensión»: la corrección de la CiUG llega tras cerrar el primer llamamiento en varias comunidades
- Así será la revolución que vivirá el frente litoral de Vigo en Teis: alquileres «tasados» durante 75 años, calidad arquitectónica, vida comercial, grandes dotaciones públicas y un bosque
- El doble crimen de la calle Oporto de Vigo cumple 20 años con el asesino en semilibertad
- Valença estudia trasladar la estación del AVE Vigo-Oporto a las afueras de la villa fronteriza
- Condenan a un vecino de Vigo a abandonar la vivienda por las continuas molestias al resto de la comunidad
- Víctor Fernández, afectado por la prohibición del Concello de Vigo: «Sin conciertos en mis chiringuitos tendré que despedir a gente»
- Inversores compran tres edificios en el centro de Vigo para dedicarlos a pisos turísticos
- Condenan al Sergas por la extirpación «a ciegas» del útero a una joven de 33 años en Vigo

