El Concello de Vigo enfrió esta mañana cualquier tipo de alternativa a la creación del vial que pretende unir la Estrada Clara Campoamor y la A-55 y que está proyectado en el nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal. De esta forma, la concelleira de Urbanismo y teniente alcalde, María Xosé Caride, ha descartado una posible eliminación del vial que, a juicio de los vecinos de afectados de las zonas de Beade y Bembrive, “partirá por completo las parroquias y tendrá una enorme afección ambiental”. María Xosé Caride ha quitado hierro también a la cantidad de viviendas afectadas que cifra “entre cuatro y once” y evita profundizar en el estado en el que se quedarán las que se quedarán pegadas al vial, que no serán expropiadas ni, a priori, indemnizadas por los potenciales perjuicios de quedarse ubicadas a unos metros de un vial de alta capacidad.

Para el Concello de Vigo, la planificación y ejecución de este vial “es una actuación estratégica” que considera “necesaria” para descongestionar el “tráfico producido por la fábrica de Citröen, el Hospital Álvaro Cunqueiro y la Universidade de Vigo”. No obstante, la teniente alcalde ha dicho que se analizarán todas las alegaciones presentadas y Abel Caballero explica que este Plan Xeral “tiene una amplísima aceptación social”. Caride también ha destacado que “más del 50% del trazado será subterráneo”, algo que, a su juicio, disminuirá la afectación a la parroquia.

Los testimonios de las más de diez plataformas de afectados y asociaciones de vecinos que se han manifestado en contra de algunos aspectos de este Plan Xeral dibujan un panorama diferente. Desde la plataforma de afectados polo vial de Beade señalan que sus vecinos han presentado cerca de 3.000 alegaciones que en su práctica totalidad están referidas al polémico vial. “Ahora ya no les queda más remedio que decir las verdades porque estamos saliendo en todas partes denunciando la situación en la que quedarán nuestras casas”, explica Ana Pascual, portavoz de los vecinos afectados en la parroquia de Beade.