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Oncología del Chuvi busca avanzar en medicina personalizada con su primera beca de Sanidad

La investigación de Mónica Martínez analizará qué sucede en los mecanismos epigenéticos en pacientes de cáncer de pulmón, vejiga y riñón para predecir quiénes responderán a inmunoterapia

La investigadora Mónica Martínez. |

Los genes son las piezas que forman nuestro ADN y que le dicen al organismo cómo producir las proteínas que le hacen funcionar. Hay una capa de instrucciones vinculada al ADN que pueden modificar la forma de expresarse de los genes para adaptarse a las condiciones del entorno, pero sin hacer cambios en el propio ADN. Son mecanismos que, por ejemplo, activan o desactivan esos genes. Su estudio es la epigenética y está de moda porque abre un esperanzador abanico de posibilidades a la medicina personalizada. ¿Por qué? Porque son muy plásticos, es decir, se pueden modificar. Y además, se localizan fácilmente en muestras de orina, sangre biopsias parafinadas. El Instituto de Salud Carlos III acaba de conceder una beca de 135.520 euros al Servicio de Oncología del Chuvi y el grupo de Oncología Traslacional del Instituto de Investigación Galicia Sur (IISGS) para que, durante tres años, puedan profundizar en el efecto de la epigenética en los tumores de pulmón, de vejiga y de riñón.

“Una perspectiva epigenética en la era de la inmunooncología”, es el título del proyecto que ha obtenido una beca del Fondo de Investigación en Salud del instituto que canaliza la financiación del Ministerio de Sanidad. Es la primera que obtiene Oncología del Chuvi y el grupo de Oncología Traslacional del IISGS. La investigación está liderada por Mónica Martínez, beca Miguel Servet, que se incorporó recientemente a este grupo. “Es un muy buen comienzo”, coinciden la doctora en Biología y el jefe de servicio, el doctor Joaquín Casal. “La colaboración con Oncología está siendo muy buena, se ha volcado muchísimo”, insiste ella. En el equipo, multidisciplinar, también participa Anatomía Patológica del Álvaro Cunqueiro y profesionales de Santiago.

Una parte fundamental de la carrera investigadora de Martínez es buscar biomarcadores que permitan predecir cómo responderá un paciente oncológico con los tratamientos de inmunoterapia. “En este proyecto estamos intentando dar una nueva vuelta de tuerca centrándonos en factores epigenéticos”, explica y profundiza: “analizar qué pasa a nivel de estos mecanismos en personas que responden a esta terapia y los que no”. El objetivo es saber, antes de aplicarla, a quién va a beneficiar para proponer un tratamiento más personalizado.

Pero no solo eso. Martínez quiere indagar sobre la posibilidad de que, si se llega a entender bien estos mecanismos epigenéticos, se pueda influir sobre ellos -por ejemplo, modificándolos con un tratamiento previo- para que modifiquen la expresión del ADN y aquellos pacientes que, en principio, no fueran buenos respondedores a la inmunoterapia sí lo sean luego.

Es un proyecto ambicioso porque no se centrarán en un solo tumor. Ya han empezado con cáncer de pulmón, el más mortal, y abordarán pronto el de vejiga y el de riñón. Su objetivo es conseguir 20 pacientes que respondan al tratamiento y otros 20 que no de cada tipo de cáncer. Tras ver el potencial de la epigenética en cada uno de ellos, apostarán por el que muestre un papel más importante.

Un deseo: un secuenciador para diagnósticos más rápidos

Tanto para el resto de proyectos de investigación que llevan a cabo en el grupo de Oncología Traslacional del IISGS, como para los diagnósticos de pacientes del Servicio de Oncología y de Anatomía Patológica, Mónica Martínez considera que es “fundamental” la incorporación de un secuenciador a la infraestructura del Chuvi. Microbiología ya cuenta con uno, con el que se secuencian, por ejemplo, muestras de SARS-CoV-2 o de gripe. Pero para el genoma humano se necesitan otros de mayor capacidad. Han concurrido a otra convocatoria de financiación del Instituto de Salud Carlos III para solicitarlo. Es un aparato que puede costar entre los 100.000 o 150.000 euros de los de dimensiones más pequeñas a los 300.000 euros de los medianos. En la actualidad, dependen de otros servicios para disponer de estos datos. Para investigación, tiran de recursos externos. Martínez manda sus muestras a Corea. “Aunque sea muy lejos, tienen muy buen servicio y precios muy económicos”, explica. Los servicios clínicos, que buscan alteraciones más concretas de genes, los mandan a Santiago, Madrid o Barcelona. “Por ejemplo, para cáncer de pulmón hay terapias dirigidas a ciertas alteraciones moleculares y tener un secuenciador en el hospital nos permitiría un diagnóstico más rápido”, explica y destaca que cada vez será más necesaria esta tecnología en una medicina que camina hacia la personalización. “La idea es caracterizar lo mejor posible los tumores para darles el tratamiento más adecuado”, concluye.

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