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Faro de Vigo

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Tapias se fija como primer reto ampliar la base del partido

Reunirá al comité ejecutivo del PP local esta semana

De cañas con la familia en el Náutico. Pablo Hernández Gamarra

El Partido Popular de Vigo necesita ganar músculo. Un partido con el poder en la Xunta que en Vigo solo posee cuatro concejales tiene la urgencia de incrementar sus simpatizantes y afiliados y la nueva presidenta lo tiene muy claro.

No descarta cambios en la portavocía actual del grupo municipal

El día después de vencer a Javier Guerra por 78 votos en el congreso local, la nueva presidenta insistía en su oferta de integración. “Aquí no sobra nadie y lo que quiero es un partido unido y fuerte para todo lo que viene a partir de ahora. Por supuesto, abierta a unir e integrar a todos los quieran de la otra candidatura”, explicó ayer.

  • Fernández-Tapias ya lidera el PP de Vigo, dispuesta a enfrentarse a Caballero

Marta Fernández-Tapias tiene ante sí el difícil reto de reconectar con la militancia y tratar de “recuperar la dignidad electoral” , tal y como ella misma decía, pero empezando por reconquistar a sus simpatizantes. No deja de ser llamativo que en la primera ciudad de Galicia, con la Xunta gobernada por el Partido Popular, el partido tenga apenas 615 afiliados con derecho a votar. Y de ellos 523 acudieron a votar para elegir a su líder. 

Para poder comenzar a tomar decisiones, la nueva presidenta prevé reunir a su comité ejecutivo esta misma semana y a partir de ahí empezar “a conformar el equipo, que integra vicesecretarías y al comité de dirección, que aún no está decidido”, detalló Tapias. Además, la delegada territorial de la Xunta en Vigo anunció que la junta local será amplia, “es decir, ahí vamos a sumar a toda la base”, dejando entrever la posibilidad de integrar en ese órgano a los miembros de la lista de Javier Guerra.

  • El equipo de Javier Guerra, en silencio tras la derrota en el Congreso del PP de Vigo

Preguntada por sus planes para la portavocía del grupo popular municipal, que desde la entrada de la gestora en el verano del 2019 regenta Alfonso Marnotes, la presidenta dejó la respuesta en el aire, emplazando la decisión a una futura reunión con el grupo municipal.

 Fernández-Tapias se mostraba ayer “más que agradecida” por el respaldo que obtenido de los militantes. “

"El haber sido elegida presidenta para mí es todo un honor y un orgullo. Y ahora a trabajar, que es lo toca”

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“Trabajar sin mirar para atrás porque hay que hacer un partido grande, renovado, fuerte y tirar para adelante”, añadió Tapias.

La nueva líder del PP local destacó que va a defender a Vigo “siempre pero con lealtad absoluta al presidente provincial y al regional, porque es la única manera de que un partido funcione, con lealtad”, añadiendo que “la Xunta de Galicia está apoyando e invirtiendo en Vigo más que nunca”.

 

De cañas con la familia en el Náutico

Por la mañana con la familia y por tarde, con amigas. Así quiso pasar su primer día como presidenta del Partido Popular de Vigo Marta Fernández -Tapias ya que “también me echan de menos, porque no me vieron en las últimas semanas”, explicaba ayer. Tras la “locura” de los últimos días Tapias aprovechó la mañana soleada para compartir una cañas con miembros de su familia en el Náutico. En la foto, tomada ayer a mediodía, está brindando con unas cañas por la victoria conseguida el sábado junto a sus hermanas Cristina y Belén y dos primas, Cristina y Sandra.

Javier Guerra asegura que seguirá trabajando para “devolver la fortaleza al partido” en Vigo

En lo que fue su primera manifestación pública tras el congreso del sábado, Javier Guerra anunció que seguirá “trabajando para devolver al partido la fortaleza de una organización a la altura de la ciudad más importante de Galicia, con 300.000 habitantes”. A través de su perfil de Twitter, el exconselleiro indicó que el empeño de su equipo “ha sido, es y seguirá siendo dar voz a todos los militantes del PP de Vigo”. Javier Guerra evitó referencia alguna al ofrecimiento de integración lanzado por Marta Fernández-Tapias y lanzó un agradecimiento público a todos los afiliados “que confiaron en vigonosune”. Guerra se dirigió a todos los compañeros y amigos que trabajaron “incansablemente” en su iniciativa.

“Estoy verdaderamente orgulloso “de todos vosotros y de lo conseguido, reunir e ilusionar a tantos y tantos afiliados que llevaban desconectados o desencantados muchos años”, indicó. Fuentes de la candidatura de Guerra destacaban ayer lo ajustado de los resultados, con una victoria “pírrica” con apenas 300 votos, un 57% del total, que son exactamente 19 apoyos menos que los registrados por Javier Guerra en el congreso de 2016, cuando se enfrentó a Elena Muñoz.

Entonces, Javier Guerra alcanzó 319 votos, frente a los 420 de la enxconselleira de Facenda. Las fuentes consultadas lamentan la escasa participación (523 votos registrados, con uno en blanco) y ponen de relieve el importante trabajo que le queda por delante a la nueva presidenta, que debería ser, aseguran, quien “mueva ficha” ahora concretando el ofrecimiento de integración, en referencia a los cargos directivos que están por determinar en los próximos días para el equipo de la presidenta.

Los desafíos de la nueva presidenta

No son pocos ni sencillos los desafíos a los que se enfrenta la nueva presidenta del Partido Popular en Vigo. Ya el presidente autonómico, Alberto Núñez Feijóo, avisaba el sábado del gran trabajo que tenía por delante Fernández-Tapias para mejorar los resultados “humillantes” de 2019.  Pero antes de lanzarse a esa carrera deberá hacer una completa puesta a punto de su partido porque ahora mismo el vehículo con el que cuenta no estaría en condiciones de competir.

Coser el partido. El congreso del sábado ha dejado partido en dos al PP de Vigo. Hay 222 afiliados que votaron por la lista perdedora, que suponen el 43% del total de la masa electoral del partido en Vigo y esperan tener algo que decir, aunque su opción no haya sido la ganadora finalmente. Marta Fernández-Tapias debe ahora, por tanto, coser –y remendar– su partido.

Puesta a punto en año y medio. Es el tiempo que resta para las próximas elecciones municipales, previstas para mayo de 2023 y a las que se va a presentar como candidata. Tal y como decía Núñez Feijóo en la clausura del congreso del sábado, la nueva presidenta local tiene mucho trabajo delante. Deberá reunirse, hablar y convencer a mucha gente de cara a lograr ese objetivo de “recuperar la dignidad electoral” en la cita 2023.

Compañeros de viaje ajenos

Marta Fernández-Tapias preside un partido con un grupo municipal formado por cuatro concejales que iban en la candidatura de Javier Guerra. Alfonso Marnotes (portavoz actual), Teresa Egerique, Patricia López y Jesús Marco González, deberán ahora acatar las órdenes de la nueva presidenta tras hacer campaña a favor de su contrincante en las últimas semanas. Es de suponer que el trabajo del grupo municipal debería estar alineado con los objetivos y manifestaciones de la delegada de la Xunta y presidenta del partido local.

Subir el Everest

Valga esta imagen para hacer una idea del desafío que tiene por delante Marta Fernández- Tapias a nivel electoral. Con un partido en caída libre desde 2015, el reto está muy cuesta arriba. Los cuatro concejales conseguidos por el PP en 2019 son la peor marca desde que se presentaron por primera vez con estas siglas en 1991. Aquel año consiguieron ser primera fuerza con 13 ediles y más de 51.700 votos. En 2015 se dejó 32.740 (el PP pasó de 13 a 7 concejales). Y en 2019 cedió otros 8.650 y se quedó con solo 20.372. Frente al 20,4% de apoyos de 2016, en 2019 ahora alcanzó solo 13,69% y cuatro actas.

Proyecto a largo plazo

Con todas las dificultades mencionadas, resulta complicado pensar que Fernández-Tapias cuente con ganar a Abel Caballero en las próximas elecciones municipales. Lo suyo es un proyecto a medio-largo plazo. Tapias es consciente de que los más de 100.000 votantes que optaron por el Partido Socialista en 2019 no van a cambiar de opinión en un año y medio. Pero está convencida de que hay margen para ampliar la base del partido en Vigo. Para eso tendrá que reconectar con la militancia, recuperar a los desencantados y captar a nuevos votantes. A su favor tiene su edad (47 años) un convencimiento inquebrantable en el ideario del PP y una capacidad de “trabajar, trabajar y trabajar”, que no es poco.

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