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Faro de Vigo

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Red Eléctrica supedita la alta tensión de Vigo al “ok” del Gobierno: “Ejecutaremos lo que esté planificado”

Vista general del polígono de Balaídos Ricardo Grobas

Beatriz Corredor ratifica que se construirá la subestación que urgen Stellantis y las proveedoras viguesas del auto si lo programa el Gobierno central: “Estamos deseando empezar a trabajar en todas las instalaciones prioritarias”

Hace muchos años que la red de 132 kilovoltios (kV) que nutre la demanda de Vigo quedó obsoleta. Y, amén del hecho de que ninguna otra gran ciudad española está enganchada a una potencia inferior a los 220 kV, la actual infraestructura supone un palo en la rueda para la mayor industria de Galicia y el principal pulmón exportador de la comunidad: la fábrica de Stellantis y el conjunto de proveedores del sector de la automoción. Fue en 2013 cuando la planta (antes PSA-Vigo) reclamó el acceso a la red de Muy Alta Tensión (MAT), que surca Porriño, con una subestación en Balaídos, porque ya entonces los huecos de tensión (microcortes en el suministro) forzaban parones en la producción y causaban averías. La infraestructura sí figuró en el plan de inversiones de Red Eléctrica de España (REE) para el periodo 2015-2021, pero el Ministerio para la Transición Ecológica lo ha retirado de la agenda hasta 2026. Es una decisión política y reversible, a juzgar por las declaraciones de la presidenta de REE, Beatriz Corredor, a FARO. “Nosotros solo podemos ejecutar lo que la planificación decide. Para poder introducir esa subestación en la planificación y su desarrollo, se requiere una excepcionalidad del Gobierno”, explica. “Estamos deseando empezar a trabajar en todas las instalaciones prioritarias. Si estuviera pintada la planificación y tuviera excepcionalidad, evidentemente se desarrollaría”.

Para que el enganche a la red MAT sea posible, es preciso que por parte del Ejecutivo central –abunda Corredor– se le otorgue esa tipificación de excepcionalidad a la infraestructura, o bien una modificación de la ley. Es la condición: “Que se le otorgara por parte del Gobierno una excepcionalidad, porque no cumple los criterios que establecen lo que se llaman procedimientos de operación, recogidos oficialmente en el BOE. La factoría de Stellantis consume unos 27 megas, y ese procedimiento legal que vincula a Red Eléctrica exige 50 megas”. Las peticiones para obtener esa excepcionalidad no fueron atendidas por la Administración hasta ahora, de ningún signo político (PP y PSOE). “Mientras no la tengamos, nosotros no podemos actuar”, zanja la presidenta de la compañía. A día de hoy, como trasladó el ministerio que comanda Teresa Ribera al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, la intención de Madrid pasa por actuar sobre la red ya existente, la de 132 kV. Sin subestación.

Tanto el Ejecutivo gallego como la propia industria de automoción han planteado alegaciones. “Es una situación surrealista”, lamentó la directora general de GKN Driveline, Chelo Domínguez, en un reciente foro organizado por el Decano. “Sufrimos numerosos cortes de tensión durante el año. En nuestro caso, reanudar la actividad nos cuesta bastante. Es difícil de entender”. La factoría, referente global en el sector, ha llegado a estar más de día y medio paralizada por el impacto de los microcortes en el suministro. “Hemos hecho análisis para ver qué podemos hacer”, complementó en el mismo acto el patrón de Stellantis Vigo, Ignacio Bueno. “Pero el proceso de fabricación tiene tanto consumo que no hay solución para los microcortes y reanudar los procesos productivos cuesta horas”. La planta del grupo que preside Carlos Tavares ha sufrido hasta cuatro huecos de tensión en el intervalo de una hora. “La infraestructura [reclamada] es subterránea, no le afectan el viento o las caídas de árboles, y es mucho más estable. Para nosotros es importante”. Un clamor. “La tecnología sufre muchísimo con los picos y los microcortes. O tenemos una continuidad eléctrica estable –incidió también en el foro el presidente del Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (Ceaga), Roberto Cavallo– o tendremos un problema serio”.

“Si estuviera pintada la planificación y tuviera excepcionalidad, evidentemente se desarrollaría”

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El mecanismo que ha planteado Transición Ecológica para puentear la falta de acceso a la alta tensión no es suficiente. Así lo ha concluido un estudio elaborado por el Grupo de Electrotecnia y Redes Eléctricas del departamento de Ingeniería Eléctrica de la UVigo, que incide en que la severidad de los huecos de tensión disminuirá cuando el suministro de energía eléctrica proceda de la red de transporte en 220 kV, frente al actual en 132 kV. “Ello es debido a que la tensión residual de un hueco de tensión registrado en el nivel de 220 kV es notablemente superior al del mismo hueco registrado en la red de 132 kV, lo que lo haría menos severo o incluso dejaría de ser considerado hueco y por tanto imperceptible para el proceso de fabricación”. El informe fue remitido con las alegaciones de Stellantis al Ministerio.

“Red Eléctrica está disponible para ejecutar todas las instalaciones que requiera la red gallega”

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Red Eléctrica desconoce el contenido de la última hoja de ruta de Transición Ecológica, que Ribera avanzó a Feijóo pero que todavía es confidencial. “Ha habido otro trámite de alegaciones y lo que no sabemos es lo que el Gobierno ha incorporado porque aún no hemos visto el último borrador, que ha pasado ya dos veces por la CNMC [en referencia a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia] y todavía necesita una última consulta a la CNMC antes de pasarlo al Gobierno y al Congreso de los Diputados”, añade Beatriz Corredor. Que culmina: “Le he dicho al presidente –Corredor se reunió con el titular de la Xunta el pasado viernes– que cuente con que Red Eléctrica está disponible para ejecutar todas las instalaciones que requiera la red gallega y el interés general de los gallegos y gallegas en el momento en que esté aprobada la planificación”.

Un proyecto clave para el vehículo eléctrico

Los objetivos de descarbonización que se han marcado España y la Unión Europea (UE) y el definitivo impulso al vehículo eléctrico acrecientan aún más la necesidad de enganchar el polígono de Balaídos –y por extensión, la ciudad– a la red de Muy Alta Tensión (MAT) de Porriño para mejorar la fiabilidad del suministro en los próximos años, en los que la potencia eléctrica demandada se disparará. Es otro de los argumentos de la planta de Vigo del Grupo Stellantis (antes PSA) para que el Ministerio de Transición Ecológica recupere el proyecto en la planificación de Red Eléctrica de España (REE) hasta 2026 tras retirarlo por sorpresa pese a que se trata de una infraestructura que la multinacional automovilística que preside Carlos Tavares califica de “prioritaria” para asegurar la producción de coches en Vigo y la supervivencia de todo el sector de automoción.

Stellantis ha previsto que todas sus fábricas sean neutras en cuanto a emisiones de carbono, para lo que la planta de Vigo sustituirá progresivamente el consumo de gas natural por electricidad de fuentes renovables, lo que supondrá un notable incremento de la potencia desde la red exterior para 2030. Esta deberá garantizar la calidad, estabilidad y continuidad del proceso productivo, que además se verá alterado por la electrificación del portafolio de vehículos de la factoría. Hay que tener en cuenta que la producción de vehículos 100% eléctricos irá a más cada año y que estos coches tienen que salir cargados de Balaídos. Y a mayores, el polígono tendrá que soportar que el parque móvil de los trabajadores también se electrificará. Stellantis calcula que en 2026 se necesitarán trescientas plazas de coches eléctricos destinadas a empleados, y que en 2050 ya serán el 100%.

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