Moverse por el centro de Vigo en coche a medida que avanza la tarde es un verdadero infierno. Así lo han sentido este fin de semana los miles de conductores que han optado por desplazarse en coche por el cogollo de la urbe. El efecto llamada de las luces de Navidad, sumado al fenómeno Vialia y las obras en algunos puntos han terminado por congestionar la circulación en el centro y en muchas vías alternativas que habitualmente funcionan como escapatoria en estas situaciones.

La Policía Local informa que tanto ayer sábado como hoy domingo, hacia las 17.00 horas, el tráfico se convierte en un imposible. Entre los vigueses y la gente de fuera que viene a disfrutar de la Navidad, la ciudad se convierte en un atasco. Desde la jefatura explican que están desbordados y no son capaces de desplazar agentes a todos los puntos. Han montado dispositivos para regular el tráfico al cruce de la calle Lepanto con Gran Vía, a Vía Norte en el entorno de Vialia y en varios cruces de García Barbón. Han llegado al punto incluso de impedir el acceso rodado al centro desde el Areal.

Y por si fuera poco, a las 21.00 juega el Celta en Balaídos. Muchos trataron de moverse hacia el estadio -o hacia cualquier otro sitio- por los túneles de Beiramar con la esperanza de que allí el tráfico fluyese. Pero nada. Colas de quince minutos para atravesar los túneles. Más tiempo si se hacía en dirección al centro de la ciudad. Hoy no es un día para salir en coche con prisa.

La Policía Local augura que esta situación se repetirá durante todo el puente y los fines de semana mientras dure la Navidad. Es por eso que recomiendan moverse en transporte público o caminando en la medida de lo posible.