Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La lucha por un trazado con tiempos dignos

Los Avril que entrarán en servicio en verano permitirán la llegada del “AVE” a Vigo aunque los tiempos sigan sin competir con el avión

El pasado mes de junio tanto el alcalde de Vigo como la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera, anticipan la “idoneidad del trazado de Cerdedo” tras 8.000 horas de trabajo en su estudio hidrogeológico, adjudicado en mayo de 2019.

Sin embargo, distintos ingenieros de ADIF han mostrado en las últimas semanas sus reticencias a los aspectos técnicos y socioeconómicos del proyecto, poniendo en duda su viabilidad: en 54 kilómetros entre Barro y Maside se han detectado más de medio millar de masas de agua, complicando aún más un trazado que discurre en un 80% a través de túneles.

El sur de Galicia ve como una vez más, el proyecto destinado a vertebrarlo y unirlo al resto del territorio nacional, es apartado en “vía muerta”.

Si bien la conexión de Ourense y A Coruña fue impulsada a comienzos de siglo por Álvarez Cascos y Xosé Cuiña, logrando la aprobación de su estudio informativo en 2001 y su declaración de impacto ambiental dos años después.

El desembolso de 3.300 millones de euros para la construcción de una vía apta para velocidades máximas de 350 km/h entre la ciudad de las burgas y la herculina no encontró los problemas burocráticos, económicos ni medioambientales que se han visto para Vigo y su área de influencia.

Es por ello que el día 21 de diciembre los servicios con denominación “AVE” solamente llegarán hasta las dos toperas de ancho internacional en Ourense. Y ni siquiera la llega de los Talgo Avril que 521 plazas que pueden circular a mayor velocidad máxima por ambos tipos de vía –UIC e ibérico– a partir del próximo verano subsanaran ese agravio que resta competitividad al tren desde la ciudad olívica.

El rodeo obligado por Santiago solamente mejora en unos minutos los tiempos de la vía del S.XIX del Miño y no hace siquiera sombra al coche particular o el autobús en el viaje entre la primera y la tercera ciudad de Galicia.

Y mientras no se rompa la barrera simbólica de las tres horas –los Avril supondrán un ahorro de unos 20 minutos respecto a las 4h18min que tardarán los Alvia desde Urzáiz– el avión seguirá ganando la partida al ferrocarril en las relaciones con Madrid: mientras que en 2019 unas 80.000 personas hicieron el trayecto entre Chamartín y Guixar, casi 700.000 optaron por la ruta entre Barajas y Peinador. Con el impuesto al diésel y el pago en autovías a la vista, Vigo se juega su tren más importante.

Compartir el artículo

stats