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Faro de Vigo

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En las entrañas del Petrel: la eterna pesadilla de los narcos

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Antonio Rodríguez, jefe de la base marítima de Vigo, el capitán del “Petrel” Enrique Suárez y José Antonio Gómez, primer oficial, a bordo del barco ayer en Vigo. Alba Villar

A lo largo de sus 30 años, el buque realizó casi cien intervenciones incautándose de 132 toneladas de drogas y un millón de cajetillas

Los 750 kilos de cocaína del Zwanetlos 4.000 kilos del Karar, los 2.800 kilos del Goldwasser, los 3.400 kilos del Riptide, los casi 10.000 kilos de Arcángel, los 5.000 kilos del pesquero Lugo... Y así hasta casi un centenar de intervenciones que se han traducido en la aprehensión de más de 132 toneladas de droga con destino a las costas españolas, las Rías Baixas en buena parte de las ocasiones.

Al frente de todas ellas ha estado, en sus casi 30 años de vida, el Petrel I, buque insignia del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) en la lucha contra el narcotráfico. “Esta embarcación fue durante años el referente en Europa y EE UU; muchas informaciones que manejaba la DEA [agencia antidroga americana] nos llegaban a Aduanas porque contábamos con el mejor recurso material”, explica José Antonio Gómez Fontela, primer oficial y jefe de guardia en cubierta del Petrel I, que junto al Fullmar conforma la flota de Operaciones Especiales del SVA en la lucha contra el contrabando y narcotráfico por vía marítima.

Los responsables del Petrel I, junto a una de las lanchas auxiliares. ALBA VILLAR

Y es que cada vez que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado realizan un abordaje en alta mar, allí está Vigilancia Aduanera. En cada una de estas intervenciones participan en torno a dos tripulaciones –formadas por cerca de 25 efectivos– más los GEOS de la Policía: en plena noche, armados, con chalecos radiobalizados y a bordo de las tres lanchas o auxiliares que atesora el Petrel, no dudan en asaltar el barco, velero o incluso submarino que desde hace días han estado vigilando. “Una patrullera normal trabaja por el día y a la noche, para casa. Nosotros no. En cada operativo podemos estar en torno a los 20 días o un mes; alguna vez hace años incluso fueron dos meses”, revela Enrique Suárez Vázquez, capitán del Petrel I. 

Desembarcan en Vigo las dos toneladas de cocaína incautadas en un velero en el Atlántico Alba Villar

Por todo, el buque es completamente autónomo para pasar largas temporadas en alta mar. Tiene servicio de cocina, lavandería, camarotes privados, un gimnasio en cubierta, enfermería, talleres, una armería y, por supuesto, un camarote para detenidos.

"El Petrel se aproxima en torno a los 8, 10 o 12 nudos y ya, cuando creemos que es el momento se lanzan las auxiliares”

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Fue en 1991 cuando el buque principal de SVA realizó su primer abordaje, pero no la primera vez que Aduanas encabezaba la lucha contra el narcotráfico. Se llegó a alquilar un velero en Las Palmas para poder incautar la cocaína de una embarcación que procedía de Venezuela. “El trabajo o el abordaje en sí no ha cambiado mucho en estos años, los medios son parejos. Para nosotros la discreción es fundamental, porque si tiran la droga al mar no nos vale de nada. El Petrel se aproxima en torno a los 8, 10 o 12 nudos y ya, cuando creemos que es el momento se lanzan las auxiliares”, reconoce Antonio Rodríguez, jefe de la base marítima en Vigo.

La colaboración del Petrel va más allá de los servicios nacionales. Las relaciones con la Aduana francesa o los departamentos antidroga de EE UU, Portugal, Inglaterra... están coordinadas a través del MAOC-N (Centro de Análisis de Operaciones Marítimas y Narcotráfico). “Este servicio controla los diferentes casos porque en estos operativos concluyen muchos datos, hay muchas informaciones cruzadas y es necesario de una coordinación para no saltar cuando no tenemos que hacerlo”, afirma José Antonio Gómez.

El armamento que guarda el Petrel en su armería. Alba Villar

¿Y cómo llegan estas informaciones al SVA? ¿Cómo detectan los barcos nodriza? “Muchas veces se sale a la mar por sistema. Se presupuestan determinadas salidas al año, y si no las hay porque se retrasa de información, pues se sale igualmente... Se hace un servicio preventivo por la costa, por Canarias y muchas veces por el medio surge un operativo. En el momento en el que te dicen que hay un objetivo vamos a por él. Con algo previsto o no”, amplía el jefe de la base marítima de Vigo.

El camarote de detenidos en la embacación. Alba Villar

En tantas otras ocasiones, la información procede de informadores de la Policía Nacional o Guardia Civil. “Estos cuerpos tienen en las embajadas en Colombia, México, Venezuela o EEUU destacados que siempre van a captar más información que la que puedes lograr tú desde aquí. Realmente hoy está todo muy unido. Aunque la investigación parta de la Policía, estos mismos datos van a estar en manos de otros países, por eso lo importante de no encontrarse, de no cruzarse. La droga procede de un lugar pero va a muchos destinos, tiene muchos fines por lo que entran muchas instancias implicadas que van a tener información. Al final puede proceder de la Policía a nosotros pero está en manos de otras muchas organizaciones internacionales”, sentencian. 

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