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Faro de Vigo

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Un Black Friday “descafeinado” que no alcanzó las expectativas de los comerciantes

Después del efecto que el encendido de las luces de Navidad dejó en la afluencia de público en la ciudad olívica, todas las miradas estaban puestas en el Black Friday, la primera prueba de fuego antes de la campaña de diciembre. Sin embargo, aunque para los comercios del centro –los más beneficiados– las ventas han sido “razonables”, no alcanzaron las expectativas que se habían marcado respecto del año pasado. “Hemos liberado stock que teníamos almacenado, pero hemos vendido un 30% menos que en 2020, y los márgenes de beneficio han sido menores por la falta de suministros”, explican desde PC Box Vigo. En la misma línea hace balance la tienda deportiva 4 Elementos, que pese a que durante el “viernes negro” , la gente se animó a comprar, el resto de los días las ventas se aminoraron. “Es que este año se alargó una semana y entonces las ventas fueron más progresivas. Pero cayeron respecto del año pasado entorno a un 20%. No llegamos a las expectativas que nos habíamos propuesto”, inciden.

Algo mejor le ha ido a barrios como el Calvario, donde han vuelto con su mercado navideño, aprovechando el fin de semana, y la acogida ha sido muy positiva. “Estamos muy contentos en los cinco primeros días, las ventas son muy asequibles para realizar regalos para las próximas fechas de Navidad. Lo bueno es que no dependemos de la gente de fuera, porque nuestro público es del barrio”, señala Encarna Álvarez, presidenta de los comerciantes del Calvario (Aceca).

Incertidumbre para Navidad

Con este tibio preámbulo de descuentos, los comerciantes vigueses están mirando de reojo hacia las próximas navidades ante la “falta de capacidad de gasto de las familias que está algo resentida” y las posibles restricciones sanitarias que pueden asomarse tras el recrudecimiento de la sexta ola. “Se nota que la economía está resentida por el comportamiento del público. Pregunta más y compra menos”, advierten los comerciantes. En este aspecto también hay que diferenciar a los establecimientos del centro de los de la periferia, quienes suelen acaparar la afluencia de visitantes por las luces de Navidad, mientras que es “más difícil que esa gente se desplace a los barrios”.

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