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Faro de Vigo

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La cara más solidaria de la Navidad

La cara más solidaria de la Navidad

“Fácilmente podríamos ser tú, yo o cualquier persona a la que la vida le da un revés y que con las ayudas que hay no puede para pagar un alquiler y la comida. El perfil de usuario ha cambiado y, lejos de la idea de un perfil de usuario drogodependiente, por ejemplo, en la actualidad damos servicio a personas que siempre han llevado una vida normal, que han tenido empresas o negocios, sobre todo relacionados con la hostelería, y a los que la crisis les ha golpeado hasta el punto de quedarse sin ahorros”, cuenta Alicia Román.

Con el telón de fondo de la primera ola de frío del otoño, la crisis económica derivada de la pandemia del COVID y del encendido de las luces de Navidad en la ciudad, albergues y comedores sociales de Vigo ya detectan un incremento en la demanda de sus servicios.

Así lo constata la propia Alicia Román, directora y educadora social del comedor de La Esperanza-Casa Caridad de Vigo, quien apunta que “hasta hace un par de semanas el comedor estaba cerrado y repartíamos la comida en bolsitas, pero precisamente en previsión de la llegada del frío, decidimos abrirlo por primera vez desde marzo de 2020. Tenemos el aforo reducido a la mitad, pero la comida la damos por turnos y en la actualidad damos servicio a 120 usuarios diarios”.

Román señala que el incremento de usuarios ya se está notando e indica que “en cuanto llega el mal tiempo es cuando mayor demanda registramos. Podemos decir también que en este ámbito se produce un “efecto luces”, y aunque en nuestro comedor no lo notamos mucho, sí que es cierto que en esta época viene mucha más gente de fuera, de otras localidades y provincias, es algo que también ocurre en agosto, en temporada alta”.

La misma percepción de Alicia Román la comparte el trabajador social del albergue de Teis de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres, José Manuel Dacosta, quien comenta que “hay mucha gente que en esta época viene a la ciudad a buscarse la vida, porque Vigo es un foco de atracción para turistas, y también lo es, en mi opinión, para personas sin recursos que vienen a sobrevivir”.

Si bien en este albergue de la ciudad no disponen de un protocolo específico ante la llegada del frío, ya están preparados para el previsible aumento de demanda que se registrará esta semana con la llegada de las lluvias. En este sentido, Dacosta explica que “hay un total de 26 plazas para hombres y 12 para mujeres, una cantidad que se vio mermada con la llegada del COVID, porque todavía seguimos aplicando las medidas de seguridad. Todas las personas tienen que entrar con PCR y si no están vacunadas, las vacunamos nosotros”.

Dacosta apunta que el número de plazas disponibles entre todos los albergues sociales de la ciudad “son suficientes para la población que tenemos”, pero sí señala que “es una realidad” que en los últimos años esa demanda se ha visto incrementada entre el “efecto luces” y con la crisis económica producida por la pandemia del COVID.

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