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La pediatra de los muñecos hiperrealistas

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La pediatra de los muñecos hiperrealistas Ricardo Grobas

Los bebés reborn están entre los regalos más demandados para estas navidades. ¿Y qué son? Pues muñecos por lo general artesanales que se parecen a un recién nacido de verdad. En los últimos tiempos las jugueterías se han apuntado a la moda y se han lanzado a ofrecerlos como productos industriales, pero si se busca un bebé lo más ajustado a la realidad posible hay que acudir a los artistas artesanales.

Lucía Juncal, doctora en el centro de salud de A Doblada, elabora bebés que parecen de verdad

Una de ellas es Lucía Juncal, pediatra de profesión que actualmente trabaja en el centro de salud vigués de la Doblada. Madre de tres niños, su hija mediana le pidió hace tiempo un bebé reborn como regalo y desde entonces ha convertido la elaboración de estos muñecos no solo en su hobby, sino también en su segundo trabajo.

Pues acudió a cursos de formación y poco a poco fue montando su propio taller, en un anexo de su casa de San Miguel de Oia, donde elabora con el máximo mimo y cuidado este tipo de bebés fabricados en silicona y vinilo. Se abrió una página en Instagram (lulitosreborn), y es tal el éxito que ha tenido desde entonces que se ha tenido que dar de alta como autónoma ante la cantidad de pedidos que recibe. Porque los muñecos que elabora parecen completamente de verdad. Tienen tal grado de realismo que verlos en directo impactan.

Dos de los muñecos hiperrealistas creados por Lucía. Ricardo Grobas

Su gran secreto es que los crea “a la carta”, es decir, las clientas, sobre todo mujeres, piden bebés reborn con determinadas características: ojos azules, pelo rubio, piel morena... y prácticamente cualquier rasgo que le encarguen, Lucía lo convierte en realidad. “Trabajo sobre unos moldes ya hechos, y a partir de ellos empiezo a aplicar capas de pintura, paso al muñeco por el horno para que se fije la pintura y crear así los efectos deseados. Al final es una labor de artesanía. A pesar de que son muñecos, no son juguetes, sino que se puede decir que son arte”, explica Lucía Juncal. En algunos casos, sus clientas le han encargado muñecos con características idénticas a sus hijas.

Son pedidos “a la carta” y los vende por toda España a partir de 500 euros

Para elaborar un bebé reborn tarda aproximadamente unos cuatro o cinco días, y puede llegar realizar unos siete y ocho al mes. Su volumen de pedidos es tal que ya tiene la agenda completa para estas navidades e incluso para el primer semestre del próximo año. Los precios se sitúan entre los 500 y los 550 euros, la mitad de los cuales se destinan prácticamente al coste de los materiales necesarios para su elaboración.

Lucía Juncal, en su taller elaborando uno de los bebés “reborn” que le han encargado para estas navidades. Ricardo Grobas

La mayoría de sus pedidos son niñas y se los encargan sus madres para sus hijas. Y obviamente no es un regalo más. “Esto no es como pedir una consola. No creo que sea para suplir ningún tipo de carencia, pero no hay duda de que al ver al bebé reborn afloran unos sentimientos, y es muy difícil que estos sean negativos”, explica esta pediatra que se ha convertido en una auténtica artista artesanal.

Precisamente porque afloran esos sentimientos en muchos casos este bebé artístico se convierte en un miembro más de la familia: lo sientan a la mesa a comer, se lo llevan a pasear e incluso también en los viajes de vacaciones. Pero los mitos sensacionalistas que rodean a estos muñecos, sobre si hay personas que los encargan porque no pueden tener hijos e incluso para sustituir a un niño fallecido, en la experiencia de Lucía Juncal, son completamente falsos. “Yo no he visto casos así”, asegura.

Además de encargos de madres como regalo para sus hijas, hace un tiempo a esta pediatra viguesa también le encargaron unos bebés reborn en una residencia de mayores de la ciudad para trabajar con ellos en las terapias para frenar el deterioro cognitivo de los usuarios. ¿Y un bebé “extraño” que le hayan solicitado? Pues Lucía recuerda cuando una madre le pidió que el muñeco tuviera labio leporino, es decir, un defecto congénito que consiste en la separación del labio superior y que padecía su propia hija. “Aunque la niña se lo habían ya arreglado, quiso encargar el muñeco con esa característica, para que le recordase con exactitud cómo era su hija al nacer”, relata esta pediatra y artista viguesa.

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