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Faro de Vigo

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El “Fair Lady”, pura nostalgia en la ría

El “Fair Lady” estuvo en Combarro en 2015. | // GUSTAVO SANTOS

Pura nostalgia es la que rezuma por todos sus poros el yate clásico a motor Fair Lady, que esta mañana tiene previsto surcar las aguas de la ría por primera vez. Una embarcación de postal exquisitamente conservada que data nada menos que de 1928 y donde la madera se hace omnipresente en su cubierta, interiores y mobiliario, aunque su casco sea de acero.

Hasta hace escasamente dos meses, el Fair Lady pertenecía al reputado empresario y abogado británico Jonathan Turner, un aventurero sibarita aficionado a los coches antiguos (corrió la carrera París-Pekin para coches de época en dos ocasiones además de haber participado en el Rally de Montecarlo), que cuando sus ocupaciones no se lo permitían alquilaba la embarcación a razón de 56.000 euros por semana según medios especializados. En una entrevista publicada en Superyachts Times, Turner, se quejaba del dineral que suponía el mantenimiento del barco (“solo barnizar toda la madera me cuesta una fortuna”, aseguraba), dejando entrever una posible venta. Un año después la transacción se ha consumado siendo su último precio conocido de 5.750.000 euros, aunque tanto la cifra final de venta así como la identidad de su nuevo dueño permanecen en el anonimato. Ahora el yate llega a Vigo procedente de Palma e Ibiza, donde suele ser visto cada verano y en unos días reemprenderá su rumbo hacia el Reino Unido.

Lejos de la abrumadora opulencia y dimensiones de los mega-yates de jeques árabes y afamados hombres de negocios que últimamente han visitado Vigo, el Fair Lady puede presumir de una historia singular y de haber sido construido con muchos de los materiales nobles empleados en construcción naval hace casi un siglo, y al que hoy por hoy le pueden hacer frente muy pocos rivales entre la selecta flota de yates de sus características. Y es que a bordo del Fair Lady conviven en perfecta armonía materiales del pasado con la tecnología de hoy. Tanto el timón original del barco como la bitácora de latón coexisten elegantemente en la timonera junto al equipo de navegación de última generación y otros elementos de vanguardia que permiten disfrutar de una navegación segura.

Por otra parte, maderas nobles como la teka de las cubiertas o la caoba en los panelados del comedor, aportan un toque de glamur y distinción, así como las tumbonas, originales, que también son de madera. Construido en 1928 en el puerto británico de Gosport y bautizado originalmente Fair Mad, el Fair Lady mide 39,17 metros de eslora por 6,4 de manga y ofrece habilitación para ocho invitados en cinco camarotes, además de la suite del armador, que viajan atendidos por siete tripulantes. 

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