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Faro de Vigo

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Los centros de día extreman la precaución: no aceptan nuevos usuarios sin vacunar

Mayores en el centro de día Aleida, en Lavadores Pablo Hernández

La mayoría de complejos para la tercera edad de la ciudad ya vetan a personas que no se ponen la dosis por voluntad propia: “Es una decisión lógica, no podemos arriesgarnos”

Galicia ya ha salido de la emergencia sanitaria provocada por el COVID, y la incidencia del virus está en niveles muy bajos gracias fundamentalmente al importante volumen de población que ya ha sido inmunizada. Pero la guardia no se baja, en especial en aquellos entornos que pueden ser más vulnerables, como son las residencias para mayores y también los centros de día. Sobre todo en estos últimos la incidencia del virus ha sido casi nula gracias a las extremas medidas de prevención que se han implantado desde su reapertura y que por lo general se siguen manteniendo para evitarse sustos. Y precisamente por eso, porque los responsables de estas instalaciones quieren proteger a sus mayores y a sus trabajadores del virus, la mayoría de centros de día privados de Vigo no aceptan nuevos usuarios que no estén vacunados. 

“¿Estarías tranquilo si tu madre pasase tiempo con gente sin inmunizar?”

Silvia de Cal - Gerente del centro de día Aleida

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“¿No te daría miedo que tu madre conviviera a diario con alguien que no se haya puesto ninguna de las dosis? Es una decisión lógica. Me costaría mucho aceptar a personas que no estén inmunizadas. Puedo decir que no lo haría”, explica Silvia de Cal, gerente del centro de día Aleida, en Lavadores, y secretaria de la asociación que representa a este tipo de instalaciones a nivel gallego. 

No hay ninguna directriz por parte de las autoridades sanitarias en este sentido. Hay que recordar que la ley no permite obligar a nadie a vacunarse, por lo que finalmente la decisión de aceptar a usuarios que no estén inmunizados recae en los directores de los propios centros de día, y la mayoría se decantan por no arriesgarse. “La nueva normalidad de la que tanto se habla existe fuera de los centros, porque dentro seguimos dejándonos el hígado en extremar las precauciones para evitar cualquier exposición al virus”, apunta Silvia de_Cal._Es más, estas instalaciones con terapias para ancianos siguen por lo general sin estar al 100% de su aforo para poder respetar las distancias necesarias, dividen por grupos a los usuarios y las mamparas continúan instaladas para dividir diferentes espacios, como los comedores.

“Intentaría hablar con las familias para entender por qué no lo hicieron”

José Antonio González - Director del centro de día Bo Lar

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El centro de día Bo Lar, ubicado en Torrecedeira y que abrió sus puertas poco antes del inicio de la pandemia, ha ido creciendo poco a poco, pero todavía le faltan mayores para poder cubrir el cupo adecuado. Sin embargo, su director, José Antonio González, asegura que si alguien sin vacunar se interesara en darse de alta en sus instalaciones, hablaría de forma inmediata con la familia para entender la situación. “Hay casos de gente que no está inmunizada por temas sanitarios. Ahí nos podríamos plantear qué hacer. Pero en caso de que no se haya vacunado por decisión propia o de la propia familia, no permitiríamos su entrada. Afortunadamente todavía no se me ha presentado una situación como esta, y todos los usuarios que tenemos tienen la vacuna, algunos incluso ya la tercera dosis. Y espero no tener que enfrentarme a algo tan desagradable de rechazar a alguien porque no esté vacunado. Además ahora parece que los negacionistas son cada vez menos”, asegura el gerente de Bo Lar.

Hay que recordar que en los centros de día y en las propias residencias de mayores meses atrás saltó la polémica de la negativa voluntaria de algunos trabajadores a recibir la dosis del fármaco contra el COVID y el riesgo que esto suponía hacia las personas mayores. “Para poder ejercer estos puestos de trabajo es imprescindible que el personal se vacune, si no, no pueden hacerlo con seguridad”, llegó a asegurar el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Desde la Federación Galega de Organizacións de Familiares y Usuarias de Residencias (REDE) también se abordó esta situación, y consideraban que los trabajadores sin inmunizar no deberían tener contacto alguno con los ancianos. 

Según las propias directrices del Ministerio de Sanidad, las autoridades sanitarias autonómicas podrían autorizar a las residencias a trasladar a otro puesto que no requiera contacto alguno con los usuarios a los empleados que no quieren vacunarse, tal y como reclaman los familiares. Pero afortunadamente, como apuntan desde las propias residencias y también desde los centros de día, prácticamente todo el personal “acabó cediendo” y aceptó que le administrasen las inyecciones para prevenir el coronavirus, lo que permitió respirar tranquilos tanto a las familias de los mayores como a las direcciones de estos complejos para la tercera edad.

Hay que recordar que los centros de día estuvieron varios meses cerrados, y pese a que la mayoría llevó a cabo terapias a domicilio, la detención de las actividades y la ruptura de la rutina tuvo consecuencias nefastas para los mayores, que sufrieron un importante deterioro cognitivo. Es más, algunos usuarios vieron su situación tan agravada que las familias decidieron trasladarlos a una residencia al necesitar una atención personalizada las 24 horas. Y es que se trata de un colectivo muy vulnerable, por lo que la mínima exposición al virus podría resultar fatal. Y eso es lo que llevan a la dirección de los centros de día a vetar el acceso de nuevos usuarios que rechazasen ponerse la vacuna.

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