En una escuela en la que para una parte importante de su alumnado la boca es el órgano esencial para hacer sonar un instrumento, las medidas de prevención frente al COVID-19 se hicieron, si cabe, mucho más importantes. Y funcionaron. En el Conservatorio Profesional de Música de Vigo están enormemente satisfechos con haber concluido el pasado curso sin ningún positivo entre los alrededor de 600 matriculados y 78 docentes. Mantienen a rajatabla el cumplimiento de todas las precauciones para repetir éxito en el año académico que acaba de empezar.

El director del centro, Sergio Noche, explica que se implantaron “muchísimas medidas”, como la instalación de mamparas para separar al alumno y al profesor en las clases prácticas de instrumentos de viento. Por supuesto, también la distancia de los alumnos en todas las aulas, lo que les obligó a un importante esfuerzo de organización, especialmente, en las teóricas. El curso pasado se redujeron a 11 asistentes y para conseguirlo hubo que coordinar los horarios de los estudiantes, condicionados también por los de sus colegios e institutos.

Las clases de orquesta o de banda de música –esta con muchos instrumentos de viento– se dividieron por secciones y se turnan. Cuando no les toca acudir a clase se les pone un “trabajo extra”.

También se han aplicado en la limpieza, con una mayor presencia de este personal, en el diseño y respeto de sentidos de circulación. Pero, para Sergio Noche, “lo más importante es la ventilación cruzada”.

En este éxito, el director del conservatorio del barrio de A Florida destaca el importante papel que ha jugado Inspección Educativa. “Nos han dado apoyo y asesoramiento constante y tener este acceso en todo momento a ellos ha sido esencial par los equipos directivos”, agradece.

Matrícula

La matrícula, este año, se ha resentido ligeramente. El centro tiene 573 alumnos –236 en grado elemental y 337 en grado profesional–, una veintena menos que el curso pasado. El director entiende estas cifras como “un triunfo” ante la pandemia y los temores que provoca en las familias actividades con un mayor riesgo de contagio. “Estaba muy preocupado porque hubiera miedo, sobre todo, en instrumentos de viento”, cuenta, pero no se ha percibido demasiado. Veintiséis aspirantes se han quedado fuera en las especialidades más demandadas.

La pandemia no ha frenado la ambición del conservatorio profesional por avanzar en sus proyectos. Así, accedieron al programa Erasmus+ con “Música Sin Fronteras”, con el que entraron en el top ten de los proyectos presentados. A través de él, varios profesores del centro de A Florida podrán realizar, a partir de este curso, actividades de formación por observación en centros musicales europeos.

Visitas guiadas dos veces por semana

En vez de las clásicas jornadas de puertas abiertas en una fecha puntual, en el Conservatorio Profesional de Música de Vigo han optado por otra fórmula para dar a conocer el centro de A Florida y su actividad a aquellos interesados en incorporarse a sus aulas: visitas dos veces por semanas en grupos de un máximo de 15 niños. Durante una hora, les enseñarán el centro y sus espacios, la dinámica de las clases y los distintos instrumentos, con el objetivo de que la prueba de acceso no sea su primer contacto con el conservatorio.