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Esta es la receta de seis matrimonios vigueses para alcanzar los 50 años de casados

Los seis matrimonios que celebraron sus bodas de oro, el pasado fin de semana en la iglesia de San Salvador de Coruxo Pablo Hernández

Respeto, confianza, comunicación, cariño y amor. Son los ingredientes que aseguran un matrimonio de 50 años. Lo confiesan las seis parejas que, ayer, celebraron en Coruxo sus bodas de oro de la mano de la Asociación de Xubilados e Pensionistas Avoa. Lo hicieron, primero, con una misa en la iglesia de San Salvador presidida por el obispo de la diócesis de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza, y, después, con una comida en el Hotel Coia con más de 150 personas en la que no hubo baile debido a la dichosa pandemia del coronavirus, pero sí un espectáculo de magia –acudieron al salón la delegada territorial de la Xunta, Marta Fernández-Tapias, y el alcalde, Abel Caballero–. Y es que, como reconocen los protagonistas, esto es cada vez menos habitual y merece un festejo.

“Nos llevamos mejor que nunca. Nos entendemos mejor que cuando éramos jóvenes. Y, si llega un minuto más tarde de lo previsto, ya me preocupo. Eso no me pasaba hace años”, asegura Carmen Román Pérez –de Fragoselo– con su marido, Pedro Pérez Pérez –de Parada, en Nigrán–, al lado. Se casaron un 7 de febrero de 1971 en el templo en el que, ahora, rememoran esa fecha. Destacan que el secreto para alcanzar los 50 años juntos está en la paciencia y la comprensión. “La vida no es fácil, pero, con amor y cariño, todo se supera”, dice ella. Con 70 -Carmen- y 70 años -Pedro-, comparten su tiempo para caminar juntos. Tuvieron dos hijos, Maricarmen y Rosana, que les dieron tres nietos y ya una biznieta. Lo suyo fue un “flechazo”: se conocieron en las fiestas de Santiago en Parada y, a los siete meses, celebraron la boda.

Carmen Román y Pedro Pérez P. Hernández

José Costas Comesaña y Concepción Silveira Carreira se casaron en la iglesia de San Andrés de Comesaña el 1 de mayo de 1971. “A veces, nos llevamos muy bien; otras, mal”, bromean antes de comentar que, si alguno de los dos se enfada, el otro se va. “Hay que aguantar y mostrar mucho respeto y confianza”, añaden. Se criaron en el barrio de Casás, en San Andrés de Comesaña. Se conocían desde niños, pero empezaron a ser novios con 14 años –ella– y 18 –él–: a José le gustaba Concha cuando la veía pasar hacia el lavadero del río. Tuvieron cuatro hijos: Dores, Inmaculada, Juan Carlos y Eva María. Ahora, con 73 y 70 años, presumen de dos nietos: Iñaqui y Laura. Una de sus actividades preferidas para pasar tiempos juntos: caminar.

Concepción Silveira y José Costas P. Hernández

“A día de hoy, sigo conociendo facetas nuevas de mi marido y él de mí: algunas son buenas, otras… malas. Cuando nos jubilamos, nos dimos cuenta de esto”, asegura en tono bromista Rosa Iglesias Acuña –de Coruxo–, que celebra este año las bodas de oro con Paulino Carrera Fernández –de San Andrés de Comesaña–. Festejaron su enlace en la iglesia de San Salvador de Coruxo el 12 de septiembre de 1971. Citan el respeto y la comunicación como aliados principales para alcanzar los 50 años como casados. Caminar y pasar tiempo juntos en el jardín de su casa son las actividades que fortalecen el músculo de una relación que surgió en la fiesta de Os Liñares.

Paulino Carrera y Rosa Iglesias P. Hernández

Emilio Pérez Pérez -de Coruxo- y Felicidad Comesaña Italiani -de San Andrés de Comesaña- se llevan “como el perro y el gato”, bromean. Su receta para celebrar las bodas de oro: tolerarse y ser conscientes de que “hay días de tormenta y otros de sol”. “Es lo que deben pensar los jóvenes. Cuando lo conocía, yo tenía 14 años y él, 16. Ya en ese momento, estábamos pensando en llegar a mayores juntos. Ahora, la gente tiene otra mentalidad, es una pena”, explica ella. Su historia de amor comenzó en Samil. Felicidad caminaba con sus amigas y Emilio jugaba con una pelota: no se sabe cómo, llegó el balón a los pies de ella y, detrás del balón, Emilio. Se miraron y, años después, un 17 de octubre de 1971, se casaron en San Andrés de Comesaña. Tuvieron dos hijos, Ana María y Emilio, que les dieron cuatro nietos. Lo que más valora ella de él es su paciencia; él de ella, precisamente, lo contrario: “Tiene mucho nervio, nos complementamos así”. Una de las actividades que más les une: participar en la Coral Anduriña de Coruxo.

Felicidad Comesaña y Emilio Pérez P. Hernández

Fermín Costas Lago –de Coruxo– y Pilar Concepción Carrera –de Ponteareas– celebraron sus 50 años de casados justo cuando los cumplieron y en el mismo templo: se juraron amor eterno un 24 de octubre de 1971 en la iglesia de San Salvador de Coruxo tras siete años de noviazgo. Disfrutaron de una luna de miel de 27 días en la que recorrieron toda España en un coche Renault R6. “A veces, nos llevamos bien. La clave es la paciencia”, bromea él antes de reconocer que les gusta hacer “todo juntos”. Ella apela al amor para lograr el medio siglo de enlace: “Si las cosas van mal, hay que pensar que, si quieres a esa persona, ya mejorará la situación. También es importante saber que quieres de verdad a la persona con la que te casas”. Fruto de su matrimonio, tuvieron dos hijos, Miguel y Felipe, que les dieron cuatro nietos.

Fermín Costas y Pilar Concepción P. Hernández

“El secreto para que podamos llegar a los 50 años como casados es ella. Ella, sin duda. Se lo tengo que agradecer, tuvo mucha paciencia”, desvela Antonio Fernández Collazo –de Chapela– sobre Rosa Dopeso Pérez –de Fragoselo–. Se casaron el 21 de noviembre de 1971 en la iglesia de San Salvador de Coruxo, por lo que les falta menos un mes para llegar al medio siglo de unión. “Nos gusta mucho viajar y bailar: cuando suena una canción, incluso si es en un comercio, nos animamos. Tenemos muchas cosas en común. Y nos podemos decir la tontería más grande del mundo, que no nos enfadamos”, confiesa ella. Se conocieron en las fiestas de San Paio de Navia y, después de un noviazgo de dos años y medio, celebraron la boda. Tuvieron dos hijos, Rosa y Santi, y presumen de un nieto.

Rosa Dopeso y Antonio Fernández P. Hernández

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