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El bum de reformas dispara la recogida de muebles: un 20% más que antes del COVID

Una persona transporta muebles usados Iñaki Abella

Entre enero y junio el servicio municipal retiró cada mes una media de 225,5 toneladas de residuos voluminosos

No se pensaron con ese fin y desde luego no es algo exclusivo de Vigo, pero los contenedores de la basura son termómetros fantásticos para calar muchas de las tendencias que se cuecen en la ciudad. A mayor bonanza, mayor volumen de desperdicios. Cuanto más enraizada está la conciencia ecológica, más abultado es el balance de residuos reciclados. Y cuánto más se consume de determinado producto en la ciudad, mayor es también su huella en los colectores.

El COVID deja un buen ejemplo. Tras meses encerrados, sin poder salir por el confinamiento o con los movimientos muy restringidos, un buen número de vigueses decidieron rehabilitar sus hogares. El objetivo: ganar espacio y comodidad, ponerse al día con las “chapuzas” pendientes o incluso acondicionar casas viejas en el rural para adelantarse a un hipotético nuevo encierro obligado por el COVID. Y esa fiebre reformista, por su puesto, se notó en la recogida de la basura.

Hasta ahora el único “medidor” de ese bum de reformas eran las impresiones de las empresas dedicadas a la construcción. La pandemia marcó un parón en los encargos durante las semanas más duras, pero el sector salió de aquella etapa fortalecido y con un volumen creciente de encargos. Desde las ferreterías y tiendas de muebles trasladaban en 2020 un mensaje similar: superado el confinamiento, la gente se lanzaba a hacer reformas en sus casas

Los datos recogidos por el Concello aportan ahora un nuevo indicador que ayuda a completar esa imagen: los datos de recogida de “residuos voluminosos”, como muebles, colchones y demás enseres del hogar. En 2020 y 2021, coincidiendo con el alza de las rehabilitaciones, su peso ha crecido.

Solo en agosto de 2020 el Concello retiró 10.800 kilos diarios de la calle

A lo largo de la primera mitad de 2020, los técnicos municipales recogieron 1.177,8 toneladas de voluminosos, un 3,2% más que durante el mismo período del año anterior. Si la comparativa se centra en mayo y junio, inmediatamente después del confinamiento, el alza se dispara al 23,4%. Durante el primer semestre de 2021 el balance había ascendido ya a 1.352,8 toneladas, lo que representa ya un aumento de casi el 20% en comparación con el año anterior a la crisis sanitaria. El dato más elevado se alcanzó en agosto del año pasado, cuando en cuestión de 30 días los servicios municipales retiraron 335.180 kg, el equivalente a 10.800 diarios.

Desde el Concello recuerdan que la recogida de residuos voluminosos se realiza “a demanda” y “previa solicitud del interesado”. “Se recoge en la vía pública más próxima a su domicilio”, apostillan.

Si se echa la vista más allá de 2019, los datos que el servicio municipal acumuló en 2020 y durante el primer semestre de 2021 marcan un volumen de actividad considerable. 2016, por ejemplo, se cerró con 2.107 toneladas y 2017 con 2.466. El ejercicio pasado el dato se situaba ya en 2.862 y –de mantenerse la tendencia mensual de crecimiento encadenada entre enero y mayo– el balance final de este ejercicio podría ser aun mayor.

Armarios, sofás, colchones, sillas, mesas y aparadores viejos no son los únicos desperdicios que han aumentado en 2020 y 2021. El balance de Praza do Rei anota un alza también en la recogida de residuos electrónicos. Si bien en su caso, al no disponerse de datos de todo el ejercicio 2019, la comparativa es más complicada. A lo largo de mayo y junio de hace dos años se retiraron 16,4 toneladas, hace un año fueron ya 34 y durante los mismos meses de 2021 sumaron 35,2. A modo de referencia, durante el mismo período de 2014 el Ayuntamiento computó apenas 26,1.

Las estadísticas elaboradas en Praza do Rei arroja resultados también sobre otros dos indicadores: la recogida de aceite doméstico usado y de ropa y calzado. Curiosamente, los datos dibujan también un alza en ambos casos. De los 15.484 kilos de aceite recogido en 2019 se pasó, en 2020, a 30.190. En el caso del textil, la recogida pasó de 345.324 a 387.211 kg. Las prendas en buen estado se desinfectan y distribuyen a través de los locales de Cáritas; a la que no se puede reutilizar se les retiran los elementos reciclables y procesados.

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