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La demanda de vivienda despunta frente a los locales, aunque su rentabilidad es más baja

El de la vivienda ha sido tema de preocupación y fervor en un año y medio marcado por el coronavirus y, en la recta final de la pandemia, no iba a ser menos. El apetito del capital se cierne sobre este tipo de inmuebles, pese a que su rentabilidad económica es inferior a la de los locales de la ciudad olívica. Se dispara la demanda de pisos para destinar al alquiler, cuya rentabilidad ronda el 5,5%. Mientras, los espacios comerciales continúan en el letargo en el que les sumió el COVID y que prolonga la disponibilidad de locales vacíos, aunque su rentabilidad se sitúe entre un 7% y un 10%, según los expertos del sector.

“Los inversores tienen dinero actualmente en el banco y no les compensa, así que algunos están comprando viviendas”, introduce la CEO del Grupo Galo, Estefanía Loureiro. “Hay mucho interés en el sector de la vivienda”. Si bien antes de la pandemia era difícil rentabilizar un piso que rondara un importe de 100.000 euros, lo cierto es que el alza de los alquileres en la ciudad olívica ha dado la vuelta a la situación. La diferencia es que la mayoría están reformados pero es que además, en ocasiones, se venden lotes de pisos que se alquilan en un corto periodo de tiempo. “Los pisos de precios más bajos han aumentado su rentabilidad porque los precios de los alquileres están muy altos”, reflexiona la experta. “Vivienda es valor seguro siempre. Se busca rentabilidad de 7% pero, a partir de 5,5%, ya es un buen comportamiento”, agrega Paloma Regueira, gerente de Intervivienda.

El mercado del alquiler en la ciudad olívica ha repuntado un 1,7% desde hace un año, según Idealista. Una coyuntura que empuja la demanda de viviendas de hasta 200.000 euros para destinar a este canal. Y es que Loureiro advierte de una carrera inversora en la recta final del ejercicio, “porque el próximo año cambian las bases del ITP y las condiciones de los bancos”.

Casas

El mercado olívico de pisos destinados al alquiler ofrece rentabilidades que rondan el 5,5%, por los altos precios de las rentas.

La demanda de los locales comerciales es menor pese a su mayor rentabilidad, de entre un 7% y un 10%. Son un cúmulo de circunstancias las que justifican esta situación, empezando por la propia idiosincrasia crediticia de los locales comerciales, que entrañan un mayor riesgo de sufrir impagos. Es así especialmente para aquellos destinados a nuevos negocios, sujetos a incertidumbre económica.

Espacios comerciales

La rentabilidad de los locales comerciales oscila entre el 7% y el 10%. El sector no se ha recuperado aún de la pandemia e impera una oferta amplia.

La rentabilidad de este tipo de inmuebles, no obstante, ha escalado, pues ha bajado el precio de venta de los locales y ha aumentado el del alquiler. “No hay una demanda demasiado alta”, comenta Loureiro. La ciudad olívica continúa siendo testigo de calles en las que se cuentan por doquier los locales vacíos. La amplia oferta, herencia de la pandemia en la práctica totalidad de las ciudades gallegas, es la que propicia que la inversión en estos inmuebles no sea todavía tan atractiva. “Si están en la milla de oro, evidentemente, dan una buena rentabilidad. Hubo una época en la que el inversor solo quería locales y garajes, hace diez años. Ahora no sucede lo mismo”, comenta Regueira.

Las zonas en las que la demanda ha repuntado más ha sido la calle Vía Norte, por el efecto tractor de Vialia. También Pizarro, por la Ciudad de la Justicia. “Prácticamente no hay locales vacíos ahí”, comenta Loureiro. Pero ese efecto Vialia tiene su cara B. Y es que la principal arteria comercial viguesa, Príncipe, acusa la proliferación de locales libres. “Hay grandes marcas que se han ido a este complejo. Esta calle tiene alquileres muy altos, de unos 20.000 euros mensuales. Es similar a Vialia pero en el centro comercial tienes un tráfico de gente muy alto ahora mismo”, razona Loureiro.

Traslación

La apertura de Vialia ha desviado la atención de la arteria comercial de Príncipe, en donde proliferan los locales.

El callejero comercial vigués se redibuja con la irrupción de este macrocentro comercial, como avanzó FARO, que tiene un impacto claro sobre las arterias del centro. Se ha mudado de Príncipe Purificación García, también Decathlon, C&A y pronto lo hará otro gigante de la moda, H&M.

Tampoco las promotoras ven una recuperación de los locales comerciales. “En estudios de operaciones, la estimación de recuperación de ventas es cada vez de un precio más marginal respecto al total de la operación”, comenta Javier Garrido, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Pontevedra (Aproin). “Se prevé que no será fácil colocarlos, excepto los ubicados en zonas prime o locales muy grandes para superficies de alimentación, donde sí entra en juego la proximidad”.

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