Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Así es la escultura que simbolizará el abrazo entre la Zona Franca y la ciudad

Recreación de cómo quedará la escultura FdV

El abrazo. Es el nombre de la escultura que simbolizará la unión del Consorcio de la Zona Franca de Vigo con la ciudad olívica. Estará situada en el espacio público entre los dos edificios de la entidad pilotada por David Regades, entre las calles Areal y Oporto: los que se conocen como antiguo rectorado y la anterior sede de la Diputación. Su autor, Andrés Conde (Sobrado do Bispo, 1957), ultima los detalles de la obra, que se fabrica en Fundiciones Rey, en Vilagarcía.

Presume de tener 5 metros de altura y estar elaborada en hierro fundido. Pesa 2.500 kilos. Conde trabaja estos días en los detalles finales de la escultura, que se podrá colocar en breve en la zona elegida. “Tras hablar con David Regades sobre la creación de una obra para este espacio, me pareció muy adecuado el abrazo, que significa el hermanamiento entre la Zona Franca y la ciudad”, explica el autor ourensano, que ha forjado algunos de los instantes más representativos de su vida en hierro y acero y también es conocido por sus trabajos en bronce y madera. La escultura es una evolución de las obras que Andrés Conde presentó en su exposición Momentos en el año 2015, su muestra más intimista, que se exhibió en la ciudad viguesa.

La escultura, en el taller, a punto de ser finalizada FdV

La Zona Franca dará el gran paso de acercamiento a la urbe con el traslado de su sede de la zona portuaria a Areal, proceso que está ultimando. “El Consorcio debe tener mayor acción ciudadana y participar en la ciudad. Ahora, estamos dando ese gran paso para estar físicamente más cerca de la ciudad y abrir las puertas de nuestra sede, de forma que sea un espacio que utilicen los ciudadanos. Queríamos que este hecho tuviera un símbolo, que será la obra del escultor Andrés Conde”, explicó el delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca, David Regades.

La nueva sede de Areal está justo enfrente de la primera nave que la Zona Franca tuvo en esa zona del puerto cuando nació, hace 75 años. Asociaciones, colectivos, emprendedores, pequeñas empresas y ciudadanos dispondrán de un nuevo espacio de uso público para todo tipo de actividades. La entidad ya anunció que ofrecerá toda la planta baja de este histórico edificio a la ciudad para que se puedan organizar desde reuniones a cursos con las facilidades que ofrece encontrarse en pleno centro. “Varias salas de diferentes tamaños, aulas y el auditorio, de 140 metros cuadrados, configuran la oferta abierta a la ciudad, para la que se establecerá, en su momento, un sistema para la reserva de espacios”, informan fuentes de la institución olívica.

La que será la nueva sede de la Zona Franca en Areal es un edificio con mucha historia. Su primer propietario fue Fernando Carreras, un empresario que había retornado de Cuba y encargó el proyecto de su casa familiar a Manuel de Uceda, de la Academia de San Fernando de Madrid. La obra se terminó de construir en 1865 y fue un hito en su momento. Constituyó el primer gran palacete residencial moderno de la época. Los vigueses hacían largos paseos para contemplarlo.

Compartir el artículo

stats