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Giro al caso Déborah tras el informe forense que cerca al sospechoso clave

La exhumación de los restos mortales de Déborah Pablo Hernández

La lucha infatigable de la familia de Déborah Fernández-Cervera por evitar que su muerte acabe en el olvido –judicial– comienza a dar sus frutos. Desde hace varios años, no han dejado de ser ni por un minuto la voz que Déborah ya no podrá articular. Y lo han hecho a través de un potente campaña en la que solo reclaman Justicia para la joven viguesa. Su duro empeño, junto al de su equipo legal, motivó la reapertura de la causa en 2019 tras más de diez años de archivo provisional, la exhumación del cadáver para un nuevo análisis –en la primera autopsia no se realizaron pruebas clave como la extracción de los restos bajo las uñas– y ahora podría llegar otra diligencia clave.

Y es que el entorno de la joven espera que la magistrada titular del Juzgado número 2 de Tui llame a declarar al principal sospechoso –la Policía lo tuvo en el punto de mira al inicio de las investigaciones tras sus múltiples contradicciones en su declaración sobre los días de la desaparición de Déborah– tras los resultados de los últimos informes forenses. Así lo han dejado claro a través de la página “Justicia Para Déborah”, donde inciden en que “no sé que más puede hacer falta para que se persone en juzgado para una declaración judicial”.

En estos análisis, los profesionales del Instituto de Toxicología de Madrid llegan a la conclusión que las fibras recogidas bajo las uñas del cuerpo de la joven son “compatibles” con las fibras de color blanco de algodón que componen una colcha de cuadros y otra de color blanco con ribete blanco que pertenecía a una de las personas investigadas en su momento por la Policía: su exnovio.

Estas muestras se compararon con diez fibras diferentes correspondientes a dos colchas y una manta que habían pertenecido a este varón –que fueron recogidas por la Policía durante la investigación y se encontraban custodiadas en el juzgado instructor– encontrando semejanzas con unas extraídas de color claro de algodón. Al ser examinadas con microscopio de fluorescencia se obtiene “un comportamiento similar con los distintos filtros empleados”, esgrime el informe.

Hipótesis

Estos resultados podrían dar un giro al caso por varias razones. Primero, porque se trata de la primera ocasión en la que una prueba señala directamente a un sospechoso y segundo, porque podría situar a la joven en el domicilio de esta persona. La colcha podría pertenecer a una cama donde pudo tener lugar el crimen, siendo compatible este escenario con el mecanismo de muerte reflejado en el último informe forense realizado por el criminólogo Aitor Curiel que señalaba que Déborah fue asfixiada.

Otra hipótesis que se mantuvo en la investigación y que también resultaría coincidente con la presencia de las fibras de la manta en las uñas de Déborah es que su cadáver fue envuelto en ella para su traslado hasta la cuneta de O Rosal donde fue hallada a los diez días de su desaparición.

Lo que sí queda confirmado con estos resultados es que la exhumación del cuerpo solicitada por la familia y equipo legal de la joven está siendo fundamental para la posible resolución del crimen. Junto a las uñas remitidas para su análisis a Madrid, otro de los objetivos de esta diligencia era el estudio de los restos óseos de la joven para detectar signos de una posible agresión.

Una vez concluido este análisis, se ha corroborado que los huesos no presentaban fracturas ni golpes, solo el desgaste habitual provocado por el paso del tiempo, lo que descartaría a priori una agresión física, reforzando así la teoría de la asfixia. Concretamente en el informe del médico forense Aitor Curiel, se desgrana que “es una muerte violenta de etiología homicida por anoxia anóxica probablemente por la obstrucción de los orificios respiratorios y al menos parcial compresión torácico-abdominal”.

Otras pruebas

Mientras, este mes de octubre el Juzgado de Instrucción 2 de Tui retomará la toma de declaraciones, que incluirá a testigos que no comparecieron hasta el momento. Así, está prevista la declaración de la última persona que vio a la joven con vida, de varios agentes de Policía y de otros testigos.

Estas declaraciones se suman a otras que desde la representación legal de la familia de Déborah se han pedido a la magistrada, entre ellas la del principal sospechoso así como otras personas que todavía no han sido aceptadas. No es descartable que a raíz de los resultados de los últimos informes forenses, la titular del Juzgado de Instrucción 2 de Tui reconsidere esta diligencia.

A mayores, los abogados también pedirán un cotejo de las fibras de la ropa de cama con las halladas en un arcón congelador, propiedad del mismo sospechoso. Los investigadores siempre apuntaron a que el cadáver de la joven estuvo oculto durante días en un lugar frío y oscuro hasta que fue llevado a O Rosal.

Pese a que cada paso arroja más luz al caso, no hay que perder la perspectiva de que sin una imputación, este crimen sin resolver podría archivarse para siempre en mayo de 2022. 

La interpretación o valoración del informe marcará las próximas diligencias

Sobre la mesa de la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Tui ya descansa el informe de los forenses de Madrid sobre la “compatibilidad” de las fibras recogidas en el cuerpo de Déborah y las extraídas de una manta que fue propiedad de una expareja de la joven. Además de esta conclusión, también se hace referencia a que dichas fibras, las halladas bajo las uñas, “son de amplia distribución en materiales textiles”, pudiendo tener “múltiples orígenes”.

Para que la jueza tenga la absoluta certeza de la relevancia del informe, es habitual que en estos casos se solicite una interpretación o valoración del mismo por parte de los forenses del Imelga de Vigo, que trabajaron en este proceso de exhumación. De esta diligencia, solo restaría por recibir los resultados del pelo también hallado bajo las uñas. Pese a ser de un tamaño ínfimo, los STR (short tandem repeats) permiten obtener el ADN sin su secuenciación entera. 

Las claves del caso

  • La exhumación, una prueba vital

    La localización de fibras en las uñas ha permitido por primera vez encontrar una prueba que señala directamente a alguien.

  • La hipótesis de la colcha o manta

    La presencia de fibras de ropa de cama en las uñas apoya la versión de la asfixia o el traslado del cuerpo en una manta.

  • Más declaraciones y nuevos cotejos

    Este mes habrá nuevas declaraciones en el juzgado de Tui, entre ellas la última persona que la habría visto con vida.

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