Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una “oportunidad única” para la ciencia

La colada cae de forma continua por un acantilado de Tazacorte formando un delta de lava. | // IEO-CSIC

Tras diez días de erupción, la lava del volcán de La Palma llegaba al mar en la madrugada de ayer y, apenas unas horas después, los científicos y la tripulación del buque vigués del IEO-CSIC Ramón Margalef se ponían manos a la obra para determinar los primeros efectos de la colada sobre el ecosistema marino.

Investigadores y tripulación del buque vigués del IEO “Ramón Margalef” trabajan sin descanso para conocer los primeros efectos de la lava sobre el ecosistema marino de La Palma

El trabajo a bordo ha sido incesante desde su arribada a la isla el pasado sábado para poder realizar un exhaustivo estudio de la zona antes de que el magma alcanzase el océano.

“La subida de la temperatura del agua no es muy grande, será algo progresivo”

Juan Tomás Vázquez - Geólogo marino del IEO/CSIC

decoration
Juan Tomás Vázquez - Geólogo marino del IEO/CSIC

Juan Tomás Vázquez - Geólogo marino del IEO/CSIC Twitter

“Desde nuestra llegada trabajamos en turnos de 24 horas y una vez que se produjo la caída de la colada estuvimos observando el proceso hasta las 2 de la madrugada, hora canaria, y ya empezamos a estudiar si había anomalías en la lámina de agua. Tiene que pasar un tiempo y las empezamos a detectar esta mañana [por ayer].

Sobre todo, se ha producido una subida de la temperatura, que por ahora no es muy grande ya que el aumento será algo progresivo”, explicaba Juan Tomás Vázquez, geólogo marino del IEO-CSIC, minutos antes de participar en una videoconferencia con la ministra de Ciencia, Diana Morant, junto al oceanógrafo Eugenio Fraile, jefe de la misión, y la también geóloga marina María Gómez Ballesteros.

Juan Tomás Vázquez

A mediodía, la lava ya había penetrado, al menos, 50 metros en el agua: “Está creciendo lateralmente y generando una estructura que llamamos delta de lava. Se forma cuando la colada llega al mar y es muy continua como está ocurriendo ahora” .

Esta acumulación de material aumentará la superficie de la isla. “No será un gran crecimiento, pero sí tendrá lugar. Dependerá de la lava que llegue al mar, pueden ser decenas o centenas de metros”, apuntaba ayer Vázquez, investigador del Oceanográfico de Málaga desde el año 2007 y con una dilatada experiencia en proyectos de cartografía geológica tanto en la Península Ibérica como en la Antártida.

El Ramón Margalef navega realizando pequeños transectos y a una distancia entre los 700 metros y los 2 kilómetros del acantilado por el que discurre la colada. “De momento, no se han producido explosiones. En todo caso, han sido muy pequeñitas y ligadas a bloques que llegaban al mar. Lo que sí se está produciendo es una fuerte columna de gas, debida a la evaporación de agua y la gasificación de la lava”, detallaba Juan Tomás Vázquez.

Estos gases pueden ser peligrosos porque el magma contiene CO2 y azufre que pueden liberarse en contacto con el agua, pero afortunadamente la toxicidad se limita a esa zona de la isla. Por eso los investigadores y la tripulación tienen que tomar medidas de protección: “Nosotros vamos con casco, gafas protectoras, máscaras de gas y manga larga porque la lluvia de cenizas también es continua”.

El “Ramón Margalef”, ayer, a escasa distancia de la zona donde cae la colada del volcán. | // IEO-CSIC

El Ramón Margalef zarpó de urgencia la semana pasada desde Vigo y, desde su llegada a La Palma, los científicos han trabajado sin descanso para contar con un buen mapa de la situación: “Lo primero era tener un buen conocimiento cero de la zona, de su geomorfología, sus fondos y la columna de agua antes de que llegase la colada. La idea en un barco oceanográfico es siempre trabajar lo máximo posible y aprovechar todo el tiempo posible. Y hemos trabajado las 24 horas de forma continua. Ahora repetiremos el estudio para ver cómo es la transformación”.

Los científicos del IEO-CSIC, que proceden de los centros oceanográficos de Málaga y Canarias, están asistiendo desde ayer a un espectáculo natural en primera fila. “Durante la noche se intensifica mucho más el color rojo de la lava y verla caer como una cascada por el acantilado y empezar a formar el depósito en la costa es impresionante. Pero también es un espectáculo trágico”, reconoce sin olvidarse de las más de 6.000 personas que han sido evacuadas y las 300 viviendas que ya ha arrasado el volcán.

“Por un lado es dramático pero, como geólogo marino, también supone una oportunidad única. Observar un proceso así es algo histórico. Y además también es muy importante para nosotros porque podremos ayudar a mejorar el conocimiento de los procesos volcánicos. Y todo este conocimiento que vayamos añadiendo servirá para afrontar mejor futuras erupciones”, subraya.

“Es muy importante que un país con tantos kilómetros de costa tenga equipamientos científicos y personal preparado”

decoration

El geólogo marino Juan Tomás Vázquez se mueve con familiaridad por el Ramón Margalef y también por su gemelo Ángeles Alvariño, ambos construidos y con base en Vigo: “He realizado en ambos numerosas campañas y conozco muy bien a las tripulaciones. Son todos gallegos o viven allí”.

17

Así ha sido la llegada de la lava del volcán de La Palma al mar Agencias

Gracias a esta flota de última generación y a una plantilla de investigadores y técnicos que lleva años estudiando la sismicidad y los volcanes de Canarias, la respuesta del IEO-CSIC ha sido inmediata. “Es muy importante que un país con tantos kilómetros de costa como España tenga un buen sistema de investigación en ciencia marina, con equipamientos y personal preparado. Toda la comunidad científica está pendiente de nosotros”, destaca el experto.

Entre 2011 y 2012, el Ramón Margalef ya trabajó durante 4 meses en la zona del volcán submarino de la isla de El Hierro, cuya explosión fue la primera de este tipo en 500 años. Y en 2015 otra campaña del Ángeles Alvariño constató la recuperación de los fondos. La erupción del volcán de La Palma todavía podría prolongarse, ya que el promedio se sitúa entre tres semanas y dos meses.

Compartir el artículo

stats