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La carga de vecinos más allá del padrón: Vigo recibe cada jornada más de 22.000 no censados

La población real del día a día en Vigo FdV

Sobre el papel Vigo tenía en 2019 algo más de 295.300 vecinos empadronados. Eso al menos para el INE y su homólogo gallego –el IGE–, cuyos cálculos suelen ser bastante más conservadores que los del Concello.

A finales de 2019 salían a diario de la ciudad 15.400 vigueses | Trabajo y estudio, razones principales del flujo de personas, sumaban una carga de “población extra” de 7.000 individuos | Turismo y salud completan el balance

Se tomen como referencia los datos de los observatorios oficiales o los del servicio municipal de estadística, hay una realidad que se percibe a pie de calle, al pasearse por el campus, conducir por el polígono de Balaídos o esperar turno en las salas del Cunqueiro: cada día Vigo acoge a muchas más gente de las que figura de forma oficial en sus censos. Entre estudiantes, trabajadores, pacientes y turistas conforman una suerte de “población flotante” con una presencia bien palpable. Quizás no computen en el padrón; pero sí toman taxis, se suben a los buses de Vitrasa o usan las papeleras, por citar algunos servicios públicos.

Gracias a sus estadísticas sobre “carga de población estacional”, el IGE permite hacerse una idea del volumen de ese “censo extra” e –igual de importante– cómo evoluciona a lo largo del tiempo e incluso durante un mismo año, dependiendo de si es verano u invierno, por ejemplo. Los últimos datos del IGE, correspondientes con el cuarto trimestre de 2019, muestran que durante ese período cada día entraban en Vigo 22.397 personas que no estaban registradas en el padrón del municipio. Lo hacían por trabajo, estudios, motivos sanitarios, turismo o incluso porque tenían en Vigo una segunda residencia.

En sentido opuesto, los técnicos del IGE contabilizaron de octubre a diciembre 15.378 vecinos que, a pesar de tener su hogar en Vigo, pasaban el día fuera por los mismos motivos. La diferencia entre unos y otros –la “población de entrada y la de salida”, según la terminología utilizada por el instituto autonómico– deja un saldo positivo de 7.019 personas que deben sumarse al padrón de residentes estables de Vigo. El resultado es la “carga de población total”. El global de ese momento exacto –último tercio de 2019– se situaba así para el IGE en algo más de 295.000 personas.

¿Cuáles son los principales motivos por los que acuden a Vigo esos vecinos de otros municipios? El IGE también arroja luz. Sus datos ayudan a interpretar y apuntan una causa principal: la laboral.

El músculo industrial de Vigo, su red empresarial y el tejido comercial y de ocio la convierten en el lugar de trabajo de un buen pellizco de la población de la comarca. Otra explicación es que el coste de la vivienda en la ciudad lleve a vigueses a instalarse y censarse en villas vecinas. Sea como fuera, las estadísticas del IGE muestran que cada día llegaron a Vigo a trabajar 5.029 personas más de las que, residiendo en la ciudad, salían para ejercer su profesión en otro lugar. Las estadísticas no aportan acotaciones geográficas, con lo que ese otro lugar –de origen o destino– puede ser desde un municipio de la comarca a un país de otro continente.

La Universidad y la red de escuelas e institutos de Vigo actúan como otro potente reclamo. A finales de 2019 el balance en ese apartado era igualmente positivo y superaba ligeramente las 2.000 personas. La interpretación es de nuevo la misma: cada día entraban en Vigo dos millares más de estudiantes de los que salían para formarse en centros de otras latitudes. Debido al peso del Meixoeiro, Álvaro Cunqueiro, Povisa y Fátima el saldo es también positivo en sanidad (651).

Los datos del IGE oscilan en cualquier caso en función del cuatrimestre. Sus fluctuaciones responden a cuestiones como las vacaciones en la universidad e institutos, que reducen el flujo de estudiantes; o campañas turísticas con gran tirón que disparan la llegada de visitantes. Esa oscilación explica que la entrada de población sin censar se redujese durante el primer trimestre de 2019 a 18.500 personas y se disparase en el tercero, en pleno verano, por encima de 28.100.

Buen ejemplo es lo que ocurrió con el turismo a finales de 2019, un período muy influido por la Navidad. Su balance fue positivo en 2.611 personas cuando un año antes era de 1.784 y el previo estaba incluso en negativo. Entonces –cuarto trimestre de 2017– salían más vigueses a pasar sus vacaciones fuera de la ciudad que foráneos venían a disfrutar de Vigo.

Otro factor con una influencia notable en los flujos de entrada y salida de población es el momento de la jornada. El movimiento se dispara por el día y se enfría por las noches. A finales de 2019, el flujo de población foránea que llegaba a Vigo sumaba más de 27.600 personas en horario diurno y 11.900 por las noches. En ambos casos entra más población de la que sale, aunque con un balance global que oscila.

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