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El caos para aplicar el nuevo plan hostelero lleva al sector a solicitar otros quince días de prórroga

Profesionales de la hostelería, trabajando en una terraza de un restaurante vigués. MARTA G. BREA

Otras tres semanas “por lo menos”. Ese es el tiempo que estiman los hosteleros de la provincia que necesitarán para poder cumplir con los requisitos de la enésima normativa del sector: el “Nuevo Plan de Hostelería Segura”.

La nueva normativa cumple hoy una semana desde su puesta en marcha y la propia orden marcaba la obligatoriedad de cumplir con los nuevos requisitos en el plazo de quince días. Esto quiere decir que el 1 de octubre todos los locales de hostelería deberían estar cumpliendo con los criterios que les acrediten bien como tipo 1 bien como tipo 2. Pero el sector asegura que necesita al menos otros quince días.

Son varios los motivos para solicitar esta ampliación de los plazos, pero uno de los más claros es la imposibilidad de poder cumplir con los cursos de formación obligatorios para los trabajadores del sector, sencillamente porque aún se desconocen los contenidos. “La gente quiere cumplir y los asociados están llamando para preguntar pero aquí tampoco sabemos cuándo ni cómo hacerlos. Sabemos que la Xunta los dará gratis, pero poco más”, señala César Sánchez Ballesteros, presidente de la Federación de Hostelería de Pontevedra, entidad que representa a unos 800 negocios de forma directa.

Desde la asociación del Casco Vello Vigo Hostelería e Comercio, Juanjo Figueroa, explica que “a estas alturas ya nos lo tomamos con calma, porque estamos obligados a hacer unos cursos que no existen. Todavía tienen que crearlos, pero publican la norma. No tiene ningún sentido”, lamenta.

A este respecto, el Ejecutivo autonómico, a través de la Consellería de Sanidade informó el pasado 16 de septiembre de que “la Xunta ofertará cursos gratuitos para los niveles en la hostelería”. Bajo ese titular anunciaba que “está diseñando el contenido de esa formación así como la acreditación de su superación, con unos requisitos que se darán a conocer en los próximos días”, según consta en el comunicado difundido. Seis días después, todo parece indicar que el grupo de trabajo asignado continúa estableciendo “los protocolos de colaboración relativos a los requisitos de formación para los profesionales”. Consultada al respecto por FARO, desde Sanidade indican que “en las próximas jornadas se informará también de las posibilidades para impartir esta formación y acreditar su superación”. Además, en su respuesta el ente autonómico detalla que van a concretar “el momento en el que comenzarán a ser exigibles por parte de la inspección de salud pública, garantizándose, en todo caso un plazo razonable para que todo el personal del sector pueda realizarlos”, aseguran.

Ballesteros comprende el enfado de los hosteleros, pero defiende que el plan se firmó para evitar futuros cierres. “Existe un poco de desesperación porque en otras comunidades rebajan las normas y aquí las subimos. Es normal que exista cierta desmotivación o desmoralización”, apunta Ballesteros.

Mientras en otras comunidades rebajan las normas, “aquí las subimos”

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Desde el restaurante Valdevez, Manuel Garrido asegura estar “agotado” de tanto cambio normativo, al tiempo que advierte de que cada vez que se alteran los requisitos “nos cuesta dinero y lo único que queremos los hosteleros es que nos dejen trabajar”. Garrido lamenta que en otras comunidades como Madrid tienen libertad horaria y están todos los restaurantes llenos. “¿Para qué queremos ser los más conservadores y llevar a la ruina al sector, si tampoco registramos los mejores datos sanitarios?”.

Otro de los aspectos sobre los que el sector también espera aclaraciones para su cumplimiento se refiere a los medidores de CO2. La norma indica que los locales de nivel 1 deben hacer anotaciones cada cuatro horas y deberán ser “continuas” para los del nivel 2, algo que desde los propios locales adscritos a este nivel de más garantías sanitarias no saben cómo aplicar.

La entrada en vigor de la nueva normativa conlleva también la obligación de adaptar el plan de contingencia de cada empresa al COVID. Este documento donde se detalla el “cómo” se aplican las medidas para luchar contra el virus, no era requerido para autónomos sin empleados, pero ahora lo tienen que tener todos los hosteleros. Desde la federación provincial explican que también se había hablado de difundir un modelo para ayudar en la aplicación, pero a día de hoy no hay información sobre esto. 

Las empresas de prevención hacen su agosto

Dice el refrán que “a río revuelto, ganancia de pescadores” y en el caos normativo de la hostelería hay algunas empresas que están ganando más, o al menos lo intentan.

En las últimas semanas, los hosteleros están recibiendo ofertas de servicios para la adaptación de sus planes de contingencia o incluso para la impartición de los cursos de formación.

Estos servicios en realidad van a proporcionarse de forma gratuita por la administración o subvencionada desde la federación, que pide tranquilidad al sector y consultar ante cualquier duda, antes de contratar nada.

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