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Un plan para preservar la A-52

Este es el estado de la A-52: un viaje lleno de parches C. P.

Es quizás la principal puerta de entrada a Vigo para los conductores que llegan del centro de la meseta y desde luego uno de los viales más transitados por los transportistas de Galicia, pero su estado, por tramos, es más propio de una carretera de tercera.

Los transportistas reclaman una mejora integral de la principal autovía con Madrid y alertan de su impacto negativo: “El parcheo no es una solución”

La A-52, la Autovía de las Rías Baixas, que enlaza con la A-6 y canaliza el tránsito de Madrid, padece problemas de conservación sobre los que alertan los profesionales del volante. A pesar de las reparaciones de los últimos años y de los esfuerzos para su conservación –en junio el Ministerio de Transportes anunció la adjudicación de un contrato de casi 4,5 millones de euros para rehabilitar el firme entre Ourense y Verín–, la A-52 presenta a lo largo de su recorrido grietas y socavones.

“Lo padecemos todos. Cuando pasas con turismos, furgonetas o camiones no vas como debes. Se estropean las ruedas y el estado del firme puede provocar averías en la dirección”, lamenta Ramón Alonso, presidente de la asociación de transportistas de Pontevedra, Asetranspo. A esas incomodidades suma la “peligrosidad” de la carretera por su mal estado. “Se han hecho parcheos, pero hay una falta de conservación”, lamenta. De opinión similar, José Carlos García, secretario de Fegatramer, tacha de “lamentable” el estado del vial. “Sorprende por el contraste con la A-6, que no es que esté fantástica, pero sí presenta una diferencia de mantenimiento evidente”.

Un plan para preservar la A-52

“La A-52 necesita un repaso general. No se trata de tramos puntuales y aislados. El repaso debe ser general y debería haber un plan de mantenimiento de las vías de alta capacidad”, reclama el directivo, quien coincide en que la conservación del vial afecta “sustancialmente” a la seguridad y el servicio que prestan los propios transportistas, que se ven obligados a aminorar la marcha.

Estado de la A-52 en varios puntos del trayecto entre Madrid y Galicia. | // C.P. C.P.

“Debería haber un plan regulado para un mantenimiento sistemático y evitar deterioros. Lo esencial es una planificación. El transporte de mercancías hace un aporte de miles de millones de euros a través del impuesto de hidrocarburos. Esos impuestos especiales deberían redundar en las carreteras”, reclama. Antes de la pandemia, en 2019, a la altura de Rubios usaban la A-52 11.000 vehículos diarios, el 22% pesados. 

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