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Las demandas de créditos “online” irrumpen con fuerza en los juzgados: más de 200 el último mes

Las demandas de créditos “online” irrumpen con fuerza en los juzgados: más de 200 el último mes

Las demandas de créditos “online” irrumpen con fuerza en los juzgados: más de 200 el último mes

Primero fue la marea amarilla de afectados por las preferentes, hace poco más de tres años las cláusulas abusivas de las hipotecas –cláusulas suelo– centraron los litigios contra bancos y entidades financieras para continuar ahora con la usura de las tarjetas revolving. Pero todavía hay un capítulo más que empieza ahora a escribirse en los relativo a productos financieros: los préstamos por Internet; en los que el consumidor puede optar a un crédito de forma rápida y sin prácticamente papeleo, desde el propio ordenador de su casa y sin necesidad de tratar con una entidad bancaria.

El problema, como empieza a ser ya tónica habitual, son las comisiones e intereses que se desprenden de estos productos, sumamente elevadas que provoca que los solicitantes no puedan devolver lo prestado. Solo un Juzgado de Primera Instancia de Vigo recibió en el último mes más de 20 demandas por impago de estos préstamos online. “Vamos a reparto y somos 11 salas; al mes veremos más de 200 litigios de esta naturaleza. Se está convirtiendo en un problema por la facilidad con la que se pueden pedir y lo rápido que se adeudan”, explica el Letrado de la Administración de Justicia de uno de estos órganos.

Préstamos rápidos y sin salir de casa

El gran atractivo de estos créditos es la facilidad con la que se obtienen; desde el ordenador y sin necesidad de papeleo. Los intereses provocan luego las demandas.

Más que entidades bancarias, detrás de estas demandas se encuentran preferentemente empresas de microcréditos o préstamos rápidos, que pleitean no solo por la devolución de la cuantía sino incluso por recuperar l IVA del crédito. “Al ser, habitualmente cuantías pequeñas, sobre 200 o 400 euros, muchos piensan que no se les va a reclamar judicialmente, pero al final la demanda siempre llega. Ahora reclaman la usura de estas comisiones”, amplía. Firmas o financieras como ClickFinance o EdFin Microfinance son algunas de estas entidades que pleitean por los impagos de los préstamos online. “Muchas personas se agarran a ellos tras una mala racha; se consiguen de forma fácil y rápida pero las comisiones luego son muy elevadas”, desgrana el Letrado judicial. Y es que muchas son personas que han visto empeorar su situación y no llegan a fin de mes. Pero sólo logran alargan la agonía ya que no pueden hacer frente luego al pago del anticipo.

Siguen la estela de las tarjetas revolving

Otro producto financiero también generador de usura son las tarjetas revolving, procedimiento que ayuda al aplazamiento de pagos pero con altísimos intereses.

La resolución a estos procedimientos sí que todavía no tiene un precedente claro. Y es que a diferencia de las tarjetas revolving, donde el Tribunal Supremo sentó jurisprudencia sobre la condición de usura, en estos préstamos online no hay criterio definido. En esta reciente sentencia de marzo del año pasado, considera usura el crédito de una tarjeta revolving con intereses superiores al 20%. Esta doctrina no solo ya se está aplicando por parte de los magistrados civiles de Vigo, declarando nulos los contratos, sino que muchas demandas ya no llegan a juicio al allanarse el banco.

Así, la entidad reconoce de forma previa la usura de los intereses, que le son devueltos de forma prácticamente íntegra –en ocasiones se pleitea por las costas– a los afectados. Esto supone que la práctica totalidad de las demandas de tarjetas revolving por usura son favorables al consumidor.

Pequeñas cuantías por una “mala racha”

El perfil de los demandantes de estos préstamos gira en torno a requerir pequeñas cantidades ante una situación de impagos puntuales por una “mala racha”.

Fondos buitre

Estos procedimientos junto a los monitorios suponen casi la mitad de la carga de trabajo en las salas civiles. Estos monitorios son instados preferentemente por los fondos buitre o sociedades extranjeras que se dedican a comprar grandes paquetes de créditos impagados para después reclamarlos en la vía judicial y cobrar ese dinero. Si el demandado abona la deuda, se zanja el procedimiento.

Si por la contra, no paga pero tampoco se opone, se inicia la fase de ejecución de la deuda: el fondo intentará el cobro mediante el embargo de bienes, nóminas, etc.

Desde Adicae –Asociación para la Defensa de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros– ya llevan tiempo advirtiendo de este tipo de productos financieros, por lo que además de hacer un llamado de atención al consumidor para que se informe previamente, inciden también en un cambio en la regulación de estos productos. “Se rigen por la Ley de Crédito al Consumo de 2011 y no es suficiente; se necesita una reglamentación más detallada. Estos microcréditos y préstamos rápidos tienen unas condiciones muy tentadoras pero al final pagas el doble. Hay un engaño masivo detrás”, explica su portavoz Luis Blanco.

Una nueva sala de refuerzo para paliar el aluvión de casos

Los saturados juzgados civiles cuentan desde marzo con el apoyo de dos juezas en prácticas procedentes de la 70 promoción de la Escuela Judicial. Pero tanto los magistrados como los letrados de la Administración de Justicia advirtieron de que esta ayuda no resultaba suficiente. La solución pasó por transformar el actual juzgado de apoyo de Social –que concluye en julio– y dedicarlo a Civil. Así, desde el pasado 1 de septiembre, esta nueva sala asumirá parte de la carga de trabajo de las salas restantes para desatascar los casos pendientes. Fuentes judiciales reivindicaban la creación definitiva de una nueva sala.

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