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Ningún paciente leve tratado con plasma hiperinmune llegó a grave

Un enfermero vacuna a un estudiante en el pabellón universitario. |   // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA

Un enfermero vacuna a un estudiante en el pabellón universitario. | // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA

El uso de plasma de personas que ya superaron la infección por COVID y en los que se detectaron altos niveles de anticuerpos para tratar a pacientes con infección activa despertó importantes expectativas al inicio de la pandemia. Se probó primero como terapia experimental en pacientes ingresados, pero diferentes estudios apuntan a que no ofrece demasiados beneficios porque se aplica tarde. Por ello, liderado por el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), Galicia inició un ensayo clínico para probarlo de forma precoz en población de riesgo. El reclutamiento de participantes no ha sido fácil y están lejos de sus pretensiones iniciales –200 casos–, pero ya han logrado una cifra “a partir de la cual se pueden sacar conclusiones”: más de medio centenar de pacientes leves del área sanitaria de Vigo. Se lo han administrado a la mitad y ninguno ha llegado a estar grave.

El Chuvi recluta a 50 infectados con factores de riesgo para probar el suero de curados como tratamiento en los primeros 5 días desde el inicio de síntomas

El ensayo analiza los beneficios del tratamiento con plasma hiperinmune en pacientes de más de 65 años con algún factor de riesgo como enfermedades cardíacas o pulmonares. Se les administra al inicio de la infección, cuando están leves y, por tanto, permanecen aislados en su domicilio porque no precisan atención especializada. Con las oportunas medidas de prevención, acuden al Hospital Álvaro Cunqueiro antes del día cinco desde la aparición de síntomas y se les inyecta el suero, según explica la investigadora principal del estudio, la doctora María Teresa Pérez Rodríguez, internista y responsable del grupo de Investigación en Enfermedades Infecciosas del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur. Lo coordina junto a la jefa del Servicio de Hematología, la doctora Carmen Albo.

En un inicio, estaba previsto que se reclutaran pacientes en varios hospitales de la red de Servicio Galego de Saúde, pero el único que lo ha logrado ha sido el Chuvi. No sin dificultades. En marzo, el ex jefe de Medicina Interna, el doctor Manuel Crespo, admitía que estaban “preocupados por el ritmo de inclusión lento en el ensayo gallego del plasma hiperinmune”. Y es que no es fácil localizar a esta perfil de paciente y conseguir que se desplace al hospital antes del día 5 de la aparición de síntomas. Por aquel entonces, llevaban doce. En julio, subieron a 20 y abrieron el abanico admitiendo a vacunados.

La quinta ola les ha permitido superar el medio centenar contagiados por COVID y tratados con plasma. La explosión de infecciones –que alcanzó el récord histórico de 4.684 activos– les facilitó casos. Además, como eran más leves que en anteriores olas, la presión asistencial en hospitales no fue demasiado alta y pudieron dedicarle tiempo a la investigación.

De los más de 50 que se prestaron a participar, a la mitad no los trataron con nada –no se da nada a los pacientes leves en su domicilio, más que paracetamol para sobrellevar síntomas– y a la otra mitad le pusieron el plasma de curados rico en anticuerpos. Ninguno llegó a grave. Alguno sí tuvo que ser ingresado, pero no se complicó. “De primeras, los resultados son favorables”, señala la infectóloga.

La doctora Pérez Rodríguez explica que seguirán incluyendo pacientes hasta finales de año, pero realizarán un primer corte en octubre de “testeo científico”.

Los activos rozan los 500

Los pacientes en fase activa de la enfermedad en el área sanitaria de Vigo siguen bajando y ya rozan el medio millar –son 509–. Es una séptima parte de los que había hace solo un mes –cuando se registraban 3.715–.

Según el parte de la Consellería de Sanidade, en la última ornada solo se han detectado 10 nuevos contagios de COVID-19 entre el más de medio millón de habitantes del área viguesa. Es la cifra más baja desde el 21 de junio. Pocos días después, la quinta la empezaba a reflejarse en las cifras locales de la pandemia.

La incidencia acumulada, aunque de forma más suave, sigue la senda descendente. A catorce días se sitúa en 78 nuevos casos por cien mil habitantes. La comunidad aún está por encima de cien –está en 106– y la media española también es superior –116–.

La ciudad de Vigo también mejora. Está en 88 nuevos diagnósticos por cien mil habitantes a dos semanas. Esto significa que se mantiene en riesgo medio de transmisión del virus. En esta misma situación están Baiona (82), Moaña (67), Tui (66), Cangas (57), Porriño (55), Ponteareas (52), Gondomar, Fornelos de Montes, Mondariz y O Rosal. Los que están peor, en riesgo alto son Nigrán (153) y A Guarda (172).

Son cinco los que no han registrado ningún caso en las dos últimas semanas: Arbo, As Neves, Crecente, Mondariz Balneario y Pazos de Borbén–. Dos los que están en niveles de nueva normalidad –menos de 25 nuevos diagnósticos por cien mil habitantes a 14 días–: Tomiño y A Cañiza. Y seis en riego bajo –entre 25 y 50–: Covelo, Mos, Redondela, Oia, Salceda y Salvaterra.

Lo que empeora es la presión asistencial en los hospitales. Los pacientes ingresados con infección COVID se mantienen en 24, pero sube en uno hasta ocho los que requieren cuidados críticos. Hay cinco en el Álvaro Cunqueiro, dos en Ribera Povisa y uno en Vithas Fátima.

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