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Las aguas centellean en la Ría de Vigo

El mar fosforece estos días por la presencia de una especie de microalga bioluminiscente e inofensiva que cada verano obsequia a los curiosos con la espectacular ardentía

Mar de ardora en la playa de Santa Marta, en Cangas. Esperanza Broullón

Es una de las estampas más buscadas de cada verano. Un momento mágico en el que las aguas refulgen y acentúan la belleza del litoral gallego. La Ría de Vigo luce esplendorosa estos días gracias al mar de ardora o ardentía, un fenómeno causado por la presencia de microalgas Noctiluca, una especie bioluminiscente e inofensiva.

Las redes sociales están siendo testigo de este fascinante y recurrente episodio gracias a las imágenes compartidas por quienes han tenido la suerte de contemplarlo en primera línea como la investigadora de la Universidad de Vigo Esperanza Broullón, así como varios expertos y estudiantes del Oceanográfico (IEO), que además recogieron muestras para analizar en el laboratorio y certificar la presencia de la microalga Noctiluca scintillans.

Broullón pudo fotografiar el mar de ardora en la playa de Santa Marta, en Cangas. “Es precioso”, celebraba. Pero a lo largo de esta semana también han irradiado una fascinante luz azulada las aguas de Rodeira, de la zona del puerto, en punta Balea y en Nerga. Ayer mismo, también eran visibles durante el día manchas de Noctiluca en las proximidades del Oceanográfico, en cabo Estai, por lo que puede que el litoral vigués se sume al espectáculo nocturno.

Imagen microscópica del organismo.

Imagen microscópica del organismo. Francisco Rodríguez

El mar en calma de estos días y otros factores relacionados con la temperatura y la abundancia de alimento favorecen la proliferación de estas microalgas. Durante el día causan mareas rojas –también se han visto en las últimas jornadas en la Ría de Pontevedra– y por la noche emiten una luz azulada cuando las olas rompen o alguien agita el agua.

Noctiluca scintillans es un dinoflagelado que puede ser observado a simple vista como pequeñas bolas semitransparentes y de color anaranjado, aunque es necesario analizarlo al microscopio para ratificar su identidad. Francisco Rodríguez, del Laboratorio de Microalgas Nocivas del Oceanográfico, recoge muestras todos los veranos para confirmar la presencia de esta especie en las aguas de la Ría y realizar algún experimento.

En 2020, el litoral vigués registró durante el mes de agosto varias mareas rojas de Noctiluca y el mar de ardora brilló en zonas como Alcabre y Toralla.

Marea roja, estos días. Bea Paz

Aunque no es un fenómeno tan esquivo como el de las auroras boreales, la presencia de mareas rojas durante el día no garantiza la fosforescencia nocturna, porque las microalgas pueden dispersarse con las corrientes. Así que Francisco Rodríguez explica en una de las numerosas entradas de su blog Fitopasión dedicadas a la ardentía cómo reproducirla en casa.

La fórmula pasa por llenar un tercio de una botella pequeña con una muestra de la marea roja y completarla con agua sin teñir. Es muy importante evitar cambios bruscos de temperatura y, a partir de las 21 horas, trasladarla a un lugar muy oscuro. En torno a la medianoche, agitando el recipiente será posible originar una réplica doméstica del mar de ardora.

El blog de Francisco Rodríguez, que combina su labor como investigador del IEO con la divulgación, atesora gran cantidad de información sobre la especie y muchas curiosidades. Por ejemplo, sobre su etimología, Noctiluca significa “que brilla en la noche”; o que fue descrita por primera vez a principios del siglo XIX como un organismo parecido a las medusas.

Mar de ardora en Cangas. Esperanza Broullón

También el grupo Divulgare de la UVigo elaboró hace unos años un interesante documental en 3D dedicado al Noctiluca en el que explica que la fosforescencia es una estrategia para defenderse de sus enemigos, puesto que siguen brillando en sus estómagos cuando los ingieren haciéndolos visibles para otros predadores.

En todo caso, no son los únicos animales que brillan con luz propia en el océano. Tal y como explica Rodríguez, muchos organismos marinos, desde bacterias a peces como el rape, también son bioluminiscentes. Eso sí, no regalan imágenes de tanta belleza como la ardentía.

Muestreo en Rodeira. Francisco Rodríguez

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