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El experto mundial Christopher Dostal restaurará los seis cañones del Museo del Mar en otoño

La directora del Museo del Mar, Marta Lucio, junto a la piscina donde se desalan los seis cañones. R. Grobas

Los cañones de bronce que custodia el Museo del Mar de Galicia ya están próximos a su restauración. El investigador estadounidense Christopher Dostal, uno de los mayores especialistas del mundo en conservación arqueológica subacuática, visitará Vigo entre finales de septiembre y principios de octubre. Será su primer trabajo de campo en España y aplicará a los artefactos un tratamiento de reducción electrolítica, cuyo uso en Galicia es inédito y que en el resto del país se habría limitado hasta el momento a piezas de menor tamaño.

Dostal dirige el Laboratorio de Investigación de Conservación (CRL) de la Universidad de Texas, uno de los centros más innovadores en tratamientos de cañones y otros vestigios. Y se desplazará a Galicia con otro experto del equipo y probablemente uno de sus estudiantes de doctorado. Permanecerán en la ciudad invitados por la dirección xeral de Patrimonio de la Xunta y la idea es aprovechar su estancia para organizar alguna charla. “Es fundamental para el patrimonio gallego contar con un experto de estas características”, destaca Marta Lucio, directora del Museo del Mar.

El recinto, que es el centro de referencia de Galicia para el tratamiento y depósito del material arqueológico subacuático, acoge actualmente seis cañones de bronce, datados entre los siglos XVI y XVIII, en una piscina construida ex profeso para poder soportar su peso gracias a su estructura de hormigón y unas dimensiones de 4,30 x 2 metros.

Los seis cañones en la piscina del Museo del Mar donde se desalan R. Grobas

“Estos años se han acometido una serie de obras para acondicionar las instalaciones a la particular naturaleza de estas piezas. Entre ellas, cabe destacar la piscina, un elemento básico para la desalación de grandes piezas. La restauración de los bienes de procedencia marina, por su saturación salina, se convierte en un proceso lento y delicado para llegar en las mejores condiciones a su estadio último, que es la exhibición al público en el espacio que el Museo do Mar de Galicia dedica a este fin”, explica su conservador, Vicente Caramés.

 La alberca contiene en estos momentos seis “pacientes” de bronce: tres piezas de artillería del siglo XVI recuperadas en 2019 en aguas de Camariñas, un cañón y una culebrina extraídos en Corrubedo que podrían haber pertenecido a un buque del Estado y otro cañón procedente de la Ría de Ferrol. Cada uno de ellos supera la tonelada de peso y tienen unas dimensiones de entre 2 y 3 metros. Será Dostal el que decida los dos artefactos más adecuados para someterlos al proceso de recuperación.

La reducción electrolítica, subraya Vicente Caramés, es uno de los métodos “más innovadores” para restaurar grandes piezas de metal, entre las que destacan los cañones. “Esta metodología está avalada por treinta años de experiencia en el tratamiento de docenas de cañones de hierro y bronce, demostrando que es eficaz y eficiente y que resiste con el paso del tiempo”, añade.

Donada al recinto la embarcación auxiliar que ayudó a Potter a buscar los galeones

“Son piezas con un gran valor histórico y material. El problema del patrimonio acuático es la conservación. Las piezas permanecen en el agua con unas condiciones determinadas y cuando las extraes pueden acabar estropeándose. Encontrar un buen tratamiento no es fácil. Este proyecto nos permitirá establecer unas pautas para el futuro”, comenta Marta Lucio sobre la importancia de la visita de Dostal.

Además de habilitar las instalaciones para acometer estas labores de recuperación, el Museo del Mar también se prepara para ampliar su colección gracias a recientes y valiosas donaciones ciudadanas como la embarcación auxiliar del barco desde el que John Potter rastreó la Ría en los años 50 en busca de los galeones de Rande.

“Nos llamó el hijo del propietario y estamos en trámites para adquirirla. El Museo es también un lugar para que la gente pueda donar o depositar piezas y es una de las partes más motivadoras de nuestro trabajo. Empezamos a constatar que la gente se dirige cada vez más a nosotros para esto, somos su referencia”, celebra Marta Lucio.

El conservador Vicente Caramés se manifiesta en el mismo sentido. Señala que han sido muchas las personas e instituciones han aportado en los últimos años “un innumerable número de piezas relevantes de nuestro patrimonio y de nuestra memoria colectiva marítima”. Y también que estas donaciones se han incrementado gracias “a la cada vez mayor identificación del público con la institución”.

Solo en lo que va de año, revela el experto, en los fondos del museo ubicado en la parroquia de Alcabre han ingresado barcos, colecciones malacológicas, un variado repertorio de maquetas náuticas, importantes fondos fotográficos y destacas aportaciones bibliográficas de particulares.

Un equipo militar y civil extrajo tres cañones en Camariñas en 2019 MIGUEL SAN CLAUDIO (ARCHEONAUTA)

Piezas únicas que ayudarán a reconstruir la historia

Los tres cañones de Camariñas fueron rescatados en 2019 gracias a una operación dirigida por la Unidad de Buceo de Ferrol (Ubufer), que contó con la participación del arqueólogo submarino Miguel San Claudio y fue supervisada técnicamente por la dirección xeral de Patrimonio Cultural. 

Las piezas, con una envergadura de 3,60 metros, permanecieron sumergidas en un recinto de la estación naval de la Armada en A Graña (Ferrol) hasta que finalizó la construcción de la piscina del Museo del Mar y pudieron ser trasladadas a Vigo.

La Xunta autorizó su extracción ante el riesgo de expolio, ya que su localización se conocía desde unos años antes. Los cañones son del siglo XVI y habrían pertenecido a un buque militar.

Por su parte, las piezas recuperadas en Corrubedo podrían haber defendido un navío de la Armada Invencible que luchó contra Inglaterra en el siglo XVI. 

“Cada objeto es un rompecabezas distinto que debe resolverse”

Christopher Dostal - Dir. Lab. de Investig.de Conservación (CRL) - U. de Texas

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Christopher Dostal

Ha trabajado en proyectos relacionados con la conservación de cañones y de barcos antiguos hundidos en diferentes partes del mundo, incluso de un torpedero estadounidense caído en el Pacífico. Pero la del Museo del Mar será su primera experiencia de campo en España.

–El CRL es un centro líder mundial en el tratamiento de material arqueológico. ¿En qué consiste el tratamiento de reducción electrolítica?

–Hay dos problemas principales que deben resolverse para garantizar la longevidad del cañón. El primero es la eliminación de iones de cloro de las sales marinas. Y el segundo, la extracción de vida marina incrustada que puede impedir la eliminación de esos iones en áreas seleccionadas. Las sales crean una reacción química compleja en las aleaciones de cobre que se manifiesta como una reacción en cadena de corrosión. Si no se controla, esta corrosión, a veces llamada “enfermedad del bronce”, deja dramáticos hoyos de corrosión que con el tiempo debilitan el metal. Desafortunadamente, los enlaces que se forman entre los átomos de cobre y los de cloruro son bastante fuertes. El enjuague con agua dulce no es suficiente para separarlos, por lo que necesitamos usar lavados químicos, que son muy lentos y usan cantidades considerables de productos químicos, o introducir una corriente eléctrica que puede ayudar a romper los enlaces. Eso es lo que haremos en Vigo. El cañón se limpia primero mecánicamente y luego se sumerge en un electrolito cáustico. Luego, pasaremos una corriente continua al cañón, que expulsará las sales con el tiempo.

  • Ficha personal

    Profesor del dpto. de Antropología de la Universidad de Texas, dirige el Laboratorio de Investigación de Conservación y el de Arqueología Analítica. Está especializado en arqueología marítima, conservación y preservación de sitios subacuáticos y artefactos, análisis de rayos X, imágenes digitales, modelado 3D y divulgación.

–¿Qué trabajos realizará durante su estancia en la ciudad?, ¿le acompañarán otros miembros de su equipo?

–Me acompañará uno de los investigadores principales del laboratorio, y posiblemente un estudiante, aunque todavía no estoy seguro de si será posible. Nuestro objetivo en cuanto aterricemos será asegurarnos de que todo el equipamiento del laboratorio esté instalada y de que funciona. Esta es una metodología compleja, por lo que será importante asegurarse de que todo el mundo en el laboratorio esté completamente capacitado para usar el equipo. Una vez que todo esté funcionando correctamente, limpiaremos el cañón e iniciaremos el proceso de reducción.

–¿Es la primera vez que se aplica esta técnica en España?

–No, aunque creo que en España es más popular con los artefactos más pequeños. Hay un excelente laboratorio en el centro de arqueología subacuática del Museu d'Arqueologia de Catalunya (MAC), en Girona, que cuenta con equipamiento de reducción electrolítica para objetos pequeños.

“Tener la oportunidad de trabajar con equipos increíbles en un lugar tan asombroso como España endulza la oferta”

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–¿Cuál es la mayor complejidad en la restauración de cañones antiguos?

–En la mayor parte de la conservación arqueológica, a menudo, la variable más difícil de manejar es el tiempo impredecible que llevará todo el proceso. Dependiendo de la densidad del metal y del ambiente sedimentario en el que se encontraban, la conservación de cañones de tamaños similares puede necesitar periodos de tiempo enormemente diferentes. No podemos decir simplemente: ¡Ok, 6 meses y estará listo!”. Si todavía salen sales del metal, no hemos terminado. Los objetos dictan el tiempo. Cada objeto es único y presenta su propio conjunto de desafíos, por lo que debemos ser muy flexibles en la planificación y los enfoques que adoptamos. A veces, algunos objetos bloquean su interior, en otras ocasiones el cañón es extremadamente frágil y, en otras, extremadamente pesado. Hemos conservado muchas docenas de cañones a lo largo de los años, y nos acercamos a cada uno como un rompecabezas distinto que debe resolverse.

–Ha participado en proyectos a lo largo de todo el mundo, en la costa de EE UU, el Pacífico, Croacia e incluso en Portugal. Pero este será el primero en España, ¿le apetece?

–He sido increíblemente afortunado a lo largo de los años y he podido participar en algunos de los proyectos más increíbles con los mejores arqueólogos subacuáticos del mundo. He trabajado con muchos arqueólogos españoles, pero este será mi primer proyecto en España. De hecho, esperaba unirme a la campaña de Ribadeo el año pasado, pero el COVID nos obligó a dejarlo en espera. En el verano de 2019, antes de colaborar con Carlos De Juan en un proyecto diferente, llegué a Valencia y recorrí el laboratorio de conservación ARQUAtec en Cartagena y el del MAC. Poco después de ese viaje, Miguel San Claudio vino a visitar nuestra universidad en Texas y comenzamos a planificar la conservación de estos cañones que él y la Armada recuperaron. Honestamente, tener la oportunidad de trabajar con ellos y sus increíbles equipos es más que suficiente para involucrarme. Y el hecho de que estos proyectos se encuentren en un lugar tan asombroso como España realmente endulza la oferta.

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