Hace unos días falleció en Vigo Joseba Barturen Alonso, maestro, licenciado en Psicopedagogía y Máster en Psicopedagogía y Orientación. Profesor y orientador del Colegio Montecastelo de Vigo durante más de 35 años, ha dejado una honda huella en todas las familias viguesas que se beneficiaron de su actividad profesional y de su valía humana. Joseba (“don Joseba”, como era conocido por toda la comunidad escolar) ha sido un educador total. Fue uno de los iniciadores del programa de Fomento “Un trimestre en Irlanda”; intervino en la investigación y en la metodología de la enseñanza del Inglés de una manera más efectiva; fue el presidente de EASSE (European Association of Single-Sex Education) en Galicia, y como tal participó en numerosos congresos nacionales e internacionales; e impartió durante varios años cursos a profesores en países de Hispanoamérica como Perú o Ecuador.

Profesor de Primero de Primaria –“el curso más importante del colegio”, como le gustaba apuntar–, le gustaba enseñar a sus pupilos el valor del cuidado de las cosas pequeñas para convertir la actividad diaria en algo asombroso. El espacio de su aula estaba lleno de minúsculos y coloridos detalles que hablaban por sí mismos del valor del orden, de la creatividad, de la constancia y del trabajo. 

Si impactante fue su tarea ordinaria como docente, lo mejor de don Joseba se apreciaba en su trato humano con todas las personas con las que convivió durante sus 60 años de vida. Su empatía le llevaba a atreverse con todo, desde organizar una convivencia de padres y alumnos en la Granja Escuela Kiriko hasta crear un canal de Youtube sobre su especialidad en magia con barajas para hacer más llevadero el confinamiento del Covid-19; desde su dominio de las últimas aplicaciones digitales en el aula hasta su famosa colección de más de 300 “minibelenes” de todas las partes del mundo. Vivió con gran sencillez y naturalidad encontrarse con Dios en todo lo que hacía y aprendió del fundador del Opus Dei, institución a la que pertenecía desde su juventud, que era posible buscarlo y hallarlo en lo cotidiano y en las demás personas que le rodeaban. 

Fue maestro de maestros y a todos nos hizo mejores. Don Joseba fue una autoridad académica, un compañero que realmente acompañaba y un amigo que se daba a los demás sin reservas. En su funeral, celebrado en la parroquia del Carmen el pasado 16 de agosto, se dieron cita hasta tres generaciones de la familia educativa que pasó por sus manos: abuelos, padres-antiguos alumnos y alumnos de Montecastelo. Todos quisimos acompañar a su familia y expresar nuestro cariño por el amigo, el compañero, el docente y el maestro de la vida que realmente fue.

* Profesor del colegio Montecastelo de Vigo.