Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las tiendas de “souvenirs” de A Pedra: “Un año para llorar”

Los cuatro bazares que siguen en activo han tenido que recurrir a préstamos familiares para sobrevivir a la falta de turistas

Arriba, turistas en la escalinata de A Pedra. Abajo, María Rodríguez, de la tienda Guay. | PABLO HERNÁNDEZ

Los únicos cuatro establecimientos de referencia en A Pedra que han permanecido abiertos contra viento y marea –Bazar Chichirica, Bazar Jamaica, Guay y Regalos La Piedra– lo hacen a base de enormes cargas personales y económicas. Sobreviven gracias a los préstamos familiares a los que, prácticamente, todos han tenido que recurrir: “Gracias al dinero que me han dejado mis padres”, reconoce María Rodríguez, propietaria de la tienda Guay. “Hemos tenido que pedir ayuda a familiares”, comenta Ángeles Rodríguez, encargada de el Bazar de Jamaica. “Tuve que tirar de ahorros, sacar de un lado para meter en el otro”, apunta Pepe Rodríguez, dueño de Regalos La Piedra.

María Rodríguez, de la tienda Guay.

María Rodríguez, de la tienda Guay. Pablo Hernández

Desde marzo hasta octubre del año pasado han permanecido cerrados. Cuando abrieron, el contexto pandémico y las medidas de seguridad no permitían la movilidad actual, mucho menos la activación de un turismo que, ya de por sí, en invierno es escaso. Por lo tanto, todas las esperanzas están depositadas en este verano. Con la llegada de la vacuna y el alivio de las restricciones, los vendedores estaban convencidos de que la recuperación estaba cerca: “Así lo creíamos, pero junio y julio fueron malos y agosto está siendo flojo”, señalan los vendedores.

Históricos de A Pedra

Tienen más de 30 años de historia cada uno. Más que simples tiendas son baluartes comerciales con el que el viajero puede sentirse identificado. Un lugar donde comprar los recuerdos, condensarlos en un artículo y llevarlos para casa como esos tesoros que se mantienen impertérritos ante el paso del tiempo. Pero la pandemia ha llegado y ha arrasado con sus expectativas: “Es un año para llorar”, destaca María Rodríguez, propietaria de la tienda Guay, la primera que los visitantes se encuentran al pie de la escalinata de A Pedra.

La sigue de cerca, tan solo a dos metros de distancia, Pepe Rodríguez con su negocio de toda la vida, Regalos La Piedra, y aunque reconoce que “algo se vende, sobre todo imanes y pañuelos”, cualquier comparación con los años anteriores a la pandemia, es pura coincidencia. Asume que hasta que vuelva el turista extranjero, las ventas no se van a recuperar: “Nos faltan los cruceros y la gente de fuera, es que hacía gasto”.

“Nos faltan los cruceros y la gente de fuera, es que hacía gasto”

decoration

El caso del Bazar Jamaica –que además de contar con artículos de recuerdo también apuesta por la artesanía gallega– es similar a los anteriores. Muchos años de historia, y la pandemia los ha desbastado. Las ventas han bajado tanto que sólo se venden determinados productos: “A partir de los cinco euros, el visitante de ahora ya tiene problemas”, reconoce su encargada Ángeles Rodríguez. “Necesitamos un concejal de turismo a tiempo completo que cuide las infraestructuras de aquí, de A Pedra. Promocionarlas. En invierno quedamos aislados”, y continúa advirtiendo que necesitan un turismo alternativo al verano para otras épocas del año.

Los pañuelos y las tazas con las que se elabora la Queimada, las gaitas –que ni ahora se venden– las muñecas folclóricas gallegas, las vieiras de porcelana con inscripción eran solo algunos de los reclamos de A Pedra más nostálgicos y que tanto turistas nacionales como foráneos adquirían como uno de los imprescindibles antes de irse de Vigo. Sin embargo, ahora son los imanes, las postales y las tazas, básicamente, los únicos artículos que se venden. Una “cosa barata”, matizan los vendedores. Una situación que esperan remita en los próximos meses y aunque el optimismo es un plato que se vende caro en estos días, albergan esperanza: “Queremos que la apertura del Mercado y la Navidad nos ayuden a salir de esta”.

“Queremos que la apertura del Mercado y la Navidad nos ayuden a salir de esta”

decoration

Decía una viandante que miraba atentamente unas bolas de cristal en plena nevada: “El artículo de recuerdo físico aunque nunca supere al mental, ayuda a mantenerlo".

Fina, Ernestina y familia en la escalinata de A Pedra.

Fina, Ernestina y familia en la escalinata de A Pedra. Pablo Hernández

“Necesitamos a los visitantes extranjeros, son los que gastan de verdad”

Recorrer en pleno agosto del 2021 las calles del casco viejo de la ciudad olívica es escuchar acentos fundamentalmente españoles, venidos de todas las comunidades autónomas. Y es que el turismo es, sobre todo, de nuestro país: “Este año solo nacional y necesitamos a los extranjeros, son los que gastan de verdad”, explica Pepe Rodríguez de Regalos La Piedra.

Al parecer, en general el viajero de este verano es de bajo poder adquisitivo: “Invierte muy poco en regalos, sin embargo, gasta mucho en la hostelería”, señala. Una percepción que corroboran los visitantes como Ernestina, Fina y su familia, que han venido desde Nules (Castellón) huyendo de sus cuarenta grados: “Demasiado calor en nuestra ciudad. Nos gusta este frescor. El clima es estupendo, la amabilidad de la gente y el paisaje incomparable”, describen. Reconocen que están en un buen hotel pero para comer “preferimos irnos a una marisquería local y repartir entre todos los negocios de la zona”.

Sin embargo, como es la tercera vez que vienen no se han llevado ningún souvenir a casa: “Es que ya llevamos otro años, así que hoy no toca”, dice Fina, que con su brazo escayolado, no quería dejar de venir este año: “Galicia es que está de moda”, responde Ernestina. Los vendedores retratan así al turismo de este año: "Con lo justo para un sólo capricho y, que en Galicia, la gastronomía suele ganar por goleada”.

Compartir el artículo

stats