La desescalada en las residencias está trayendo consigo el regreso del virus a estas instalaciones. El último afectado es el Centro de Atención a Persoas Discapacitadas (CAPD) de Chapela, en Redondela, donde se ha detectado un brote con al menos 37 usuarios contagiados. Según informan desde la Consellería de Política Social, ya se ha realizado el cribado entre todo el personal y los residentes, por lo que no se esperan nuevos positivos.

Ningún trabajador está afectado y los 37 usuarios infectados, al igual que el resto (el CAPD cuenta con 120 plazas), ya habían recibido la pauta completa de la vacuna contra el COVID. Esta circunstancia es precisamente la que permite que ninguno de las personas que tiene el virus haya tenido que ser hospitalizada, porque todas ellas, de diferentes edades, están asintomáticas o pasando la enfermedad de forma leve.

Precisamente debido a la vuelta a la normalidad en las residencias, con el aumento de las visitas a los usuarios, es más difícil detectar cuál es el origen del brote. La buena noticia llegaba ayer por su parte desde el geriátrico Bodía Magnolio, en la calle Sagunto (O Calvario), donde dio negativo el único usuario que quedaba con el coronavirus.

Por otra parte, la Policía Local tuvo que auxiliar la noche del domingo a locales de hostelería que pidieron ayuda ante el mal comportamiento de los clientes. Hasta siete establecimientos solicitaron la ayuda de las fuerzas de seguridad para “convencer” a algunos clientes que se resistían a usar la mascarilla o generaban problemas por el exceso de alcohol.

La policía intervino también tras recibir llamadas de vecinos, para dispersar a pequeños grupos de jóvenes haciendo botellón o con música alta en la calle en el parking de Samil, el campo de fútbol de Areal, la Praza da Miñoca o la Praza de Portugal.

Desde el Concello destacan el buen comportamiento de la hostelería, con apenas tres incumplimientos detectados en locales por ruidos, música en exterior o medidores CO2 no homologados.