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Verano entre obras de arte y fauna marina

Visita de una familia a una exposición en el Museo do Mar y al acuario del mismo museo Pablo Hernández

La playa y la piscina conquistan los planes veraniegos de turistas y vigueses. Sin embargo, la ciudad cuenta con una amplia oferta de museos y centros de arte en los que pasar una tarde (o una mañana) con toque cultural. Así, en los días en los que el sol no acompaña y predomina la niebla del norte, o cuando tanta playa cansa, Vigo se postula como una metrópolis variada. El Museo do Mar, el MARCO (Museo de Arte Contemporáneo), el Archivo Pacheco o la Pinacoteca Municipal son algunas de sus propuestas, en donde tanto mayores como pequeños pueden aprender y disfrutar.

Los museos y galerías de Vigo se presentan como una opción más que válida para disfrutar de un día artístico y cultural. Y el verano es la estación idónea para poder visitarlos, ya que es época de vacaciones y de aprovechar el tiempo de ocio al máximo. Además, Galicia puede hacer cambiar los planes de turistas y vigueses y convertir el cielo en escenario de nubes negras, por lo que el plan de playa quedaría descartado. E, igualmente, en días de calor abrasador, en los que los arenales se llenan hasta la bandera, muchas personas optan por un plan más relajado y lúdico, alejado de las grandes masas.

Este es el caso de Pedro Bofill y su familia, que eligen, habitualmente, la temporada estival para visitar el Museo do Mar. “Sobre todo, venimos en verano con los niños, y más esporádicamente en invierno. En concreto, este museo nos encanta”, explican. Y es que, este centro de exposiciones cuenta con una amplia cantidad de curiosidades sobre el mundo marino y, especialmente, de la Ría de Vigo. Además, tiene tanto muestras temporales como permanentes, y un acuario que guarda las especies típicas del Atlántico, en el entorno de las Islas Cíes, como bogavantes, besugos o abadejos. “El acuario les llama mucho la atención a los niños, y para los mayores recomendamos la exposición que hay en la planta baja de sillas antiguas de la lonja, con un botón para poder pujar. Es todo muy curioso”.

Siguiendo la estela de estos vigueses, los turistas también aprovechan sus vacaciones para hacer visitas educativas, y los madrileños protagonizan el registro de procedencias del Museo do Mar. “Vivimos desde hace mucho tiempo en Madrid, y vinimos con los niños”, cuenta una familia de cuatro. “Parece que el tiempo, a veces, no acompaña, pero nos están gustando mucho los barcos y toda la historia que hay. Y a los niños, desde luego, el acuario”.

Juan y Carlota en el museo MARCO. Ricardo Grobas

Por otra parte, el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) abre sus puertas a vecinos y visitantes. “Llevamos tiempo sin venir y aprovechamos esta vez para ver todas las exposiciones que tienen”, confiesa Carlota, viguesa que visitó la galería con su pareja, Juan. “Me gusta mucho el diseño del museo en sí, porque al ser arquitecto me llama más esa parte”. El MARCO cuenta, actualmente, con tres exposiciones y ofrece una opción de visita interactiva: solo hace falta un teléfono móvil con la app Vigo, y la experiencia virtual empezará.

Jennifer: “Lo que más me fascina es la arquitectura de estos museos”

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Abel y Jennifer en el museo MARCO Ricardo Grobas

Jennifer y Abel son una pareja barcelonesa que emprendió un viaje por diversas ciudades de Galicia. Eso sí, siempre haciendo parada en los museos típicos. “Me gusta mucho el arte, y lo que más me fascina de los museos es la arquitectura, la estructura del propio edificio me encanta”, incide Jennifer.

La pinacoteca municipal Francisco Fernández del Riego ofrece exposiciones temporales que se centran en la pintura de los 86 mejores artistas gallegos de los siglos XIX y XX. ¿Lo mejor? Su ubicación, en la parte alta del barrio histórico, que culminaría un día de turismo. Otro centro que hace hincapié en el arte de la ciudad olívica es el Archivo Fotográfico Pacheco, expuesto en la Casa das Artes. La colección se compone de 140.000 imágenes que conforman una crónica de Vigo a lo largo de los años (desde el siglo XIX hasta los años 70). ¿Lo llamativo? La autoría de las obras, que corresponde a varias generaciones de la misma familia. 

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