Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

O Marisquiño

Los ases del BMX revolucionan As Avenidas

Riders en la jornada de entrenamientos R. Grobas

Las acrobacias de esta disciplina, con 52 años de historia, aceleran las pulsaciones del público que los siguen en directo o online

Vigo vivió ayer una jornada de máxima tensión con las competiciones de semifinales de BMX. Este deporte acrobático, que se remonta al año 1969, se basa en hacer trucos atrevidos y piruetas en el aire, dejando sin aliento a los espectadores. Las pistas son de madera y cuentan con numerosas rampas, barras y obstáculos que los riders deben sortear. Eso sí, siempre con casco protector y con una ambulancia en la puerta del recinto por lo que pudiera pasar. “No estamos nerviosos. Para mí es mi primera vez aquí y no tengo miedo después de seis años practicando”, declara Elías, rider madrileño.

Y es que Madrid fue una de las ciudades que ayer sacó pecho con sus deportistas. “Somos madrileños y venimos específicamente para esto. Queremos competir y ganar”, proclamaba Adrián Duquela.

El deporte urbano une, y el BMX lo lleva haciendo muchos años. ¿Sabías que nació en California gracias a unos jóvenes? Así es. Cogieron sus bicicletas y decidieron usarlas en pistas de Motocross para imitar a sus ídolos en esta especialidad. Por ello, las siglas BMX significan Bicycle Motocross en inglés.

Ahora, el BMX se ha convertido en una disciplina acrobática venerada y reconocida mundialmente, tanto que, ya no resulta extraño que cualquier joven (y mayor) quiera dedicarse a esto. Así, ya es un hecho que el dinero que se puede llegar a gastar un rider en los materiales asciende a miles de euros, dedicando una parte importante de su vidas a mantenerlas en perfectas condiciones. “Lo que te puedes gastar en esto puede crecer hasta el infinito. Nuestras BMX rondan los 1.000 o 1.500 euros, pero siempre gastas más por las piezas, que poco a poco compras las de más calidad”, explica Cristopher Alfaro, rider que lleva cuatro años compitiendo tras una lesión.

O Marisquiño: semifinales de BMX

Dora Takács nunca esperó que su hijo de, solo, seis años se subiera a una BMX y quisiera competir conta los mejores. Ahora, con diez años, Szilveszter Finta-Szücs, se ha hecho con el oro en las competiciones junior. “Ganó contra chicos de 14 años, algo increíble, y ahora apoyaremos a todos nuestros compañeros húngaros que compiten”, declara, emocionada, Takács.

Y es que, su hijo no es el único que llegó de Hungría a por el oro vigués, sino que son cuatro compatriotas más los que compitieron ayer en la categoría profesional: Tibi Szepesi de 25 años, Zoltan Ujvari de 22, Kristof Krausz de 15 y Dani Josa de 35.

“Por ahora no hay una gran tradición de BMX en Hungría, pero la próxima generación es realmente buena. Desde que es deporte olímpico, quieren aprender mucho más y convertirse en los mejores deportistas”, anuncia Viktória Város, manager de la Federación húngara de BMX. “Por eso, ahora estamos intentando manejarlo como un deporte profesional.”

En la misma línea, el BMX tampoco se ha expandido en el ámbito femenino. Es una costumbre ya que este tipo de deportes se clasifiquen como masculinos, pero, con el paso de los años, se ha demostrado que no existen disciplinas por género, sino por valía. “En Hungría solo hay dos mujeres riders, una tiene 10 años y es realmente buena. De hecho, puede que el año que viene venga a Vigo”, adelanta Város.

Si esto se cumple, Vigo la esperará con los brazos abiertos para demostrar que las mujeres también pueden desafiar a la gravedad. 

“En BMX aprendes a caerte; como en la vida, es practicar”

Liam Andreu

decoration
Liam Andreu en su BMX

Liam Andreu en su BMX Pablo Hernández

Liam Andreu es un chico de 22 años que quedó prendado de la BMX de su amigo, cuando solo tenían 12 años. Los niños dieron rienda suelta a una amistad unida por este deporte, y ahora, Andreu y su bicicleta son inseparables. “Aquí estoy, después de 10 años y para arriba. Es seguir creciendo”.

Y es que, precisamente hacia arriba es a donde estos deportistas miran cuando realizan sus trucos imposibles (a la vista del público). Saltar en el aire, hacer girar las bicis, cruzar los pies a ambos lados o, incluso, realizar volteretas. Y todo esto tratando de no morir en el intento. “Claro que tengo miedo, pero ya aprendes a caer. Después de tantas caídas vas practicando, como todo en la vida.”

“A mí lo que más me gusta de estar ahí es la adrenalina. Es que cuando caes porque no te sale un truco, te dan más ganas de hacer otro”, expresa el catalán. Esa adrenalina es la que impulsa a estos deportistas a volver a O Marisquiño año tras año, y a competir para convertirse en los mejores. “Solo quieres disfrutar y hacerlo lo mejor que puedas.”

Algo que pesa también en el mundo del BMX (y de cualquier disciplina) es el patrocinio, y Liam Andreu cuenta con el respaldo de Tres 60, una tienda reconocida en el mundo de skate y del deporte urbano. “Me pagan las bicis, y lo que pueda ir ahorrando yo para los viajes, lo aprovecho.”

Riders en la pista de BMX. Ricardo Grobas

La dura criba de las semifinales

Vigo vivió minutos de tensión y emoción al desvelar los nombres de quienes disputarían las finales de hoy. Y es que, con las entradas agotadas para poder disfrutar de las semifinales, las redes oficiales de O Marisquiño registraron un alto movimiento para no perder ningún detalle.

Así, en las semifinales de UCI BMX World Cup Women se disputarán la final cinco chicas: Mar Esquer, Rebeca Dávila, Teresa Fernández-Miranda, Laura Carrera y Lara Marie Ertel, que demostraron agilidad y valentía sobre la pista.

Por otra parte, y en la modalidad UCI BMX World Cup Men, consiguieron pasar de fase doce particpantes: Marin Rantes, Daniel Sandoval, Jeremy Malott, Daniel Dhers, Daniel Peñafiel ‘Naran’, Kristóf Krausz, Jaime Francisco Fernández, Danny Josa, Arkaitz Armendariz, Zoltán Ujváry, Sergio Vila y Tibi Szepesi

Compartir el artículo

stats