El Tribunal Supremo acaba de revocar la absolución decretada por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, frente a un varón que pese a tener una orden de prohibición de comunicación sobre su expareja, le mandó hasta cuatro mensajes de WhatsApp.

La Sala viguesa argumentaba que el contenido de los mensajes no tenían carácter “insultante o amenazante”, tampoco se trataba de una conducta habitual sino “asilada” y , por último, porque la propia víctima “no tenía bloqueado el WhatsApp”.

Los magistrados del Supremo discrepan sobre este razonamiento al entender que el contenido de los mensajes “no excluye la ticidad” del delito. “El delito de quebrantamiento de condena no precisa de acciones de la víctima dirigidas a impedir la comunicación ya que basta la orden judicial para que sea cumplida. Y, además, la falta de bloqueo [...] no puede interpretarse sin más como una forma de consentimiento de la víctima”, subraya.

Por todo, estima el recurso de la víctima y condena al varón a seis meses de prisión por un delito de quebrantamiento de condena.