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Faro de Vigo

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La “ola juvenil” pone en jaque los centros de salud vigueses: “Lo de los chavales es terrorífico”

Primeras PCR a asintomáticos que reucrrieron a la autocita ayer en el Cunqueiro Marta G. Brea

Hace un mes el área sanitaria de Vigo vivía una situación epidemiológica muy favorable. Las expectativas para el verano eran buenas, gracias especialmente al avance en el proceso de vacunación de la población. El 26 de junio había únicamente 217 personas contagiadas, una de las cifras más bajas desde el verano pasado. Fue justamente esa jornada cuando se determinó el fin del uso obligatorio de las mascarillas en el exterior, y desde entonces el COVID se ha desbocado sin control a unos niveles muy preocupantes y que nadie esperaba. Y es que según el último balance de la Consellería de Sanidade presentado ayer por la mañana, en la actualidad hay 1.591 personas con coronavirus. Es decir, un aumento del 633% en menos de tres semanas, superando los 1.000 contagios en únicamente catorce días.

Esta quinta ola llega además ya en pleno verano, cuando en los centros de salud tienen menos personal al estar muchos trabajadores de vacaciones y las dificultades para sustituirlos. Esa situación se agrava con el hecho de que hay enfermeras de Atención Primaria que son destinadas a administrar vacunas en el Ifevi, por lo que la plantilla en los ambulatorios se reduce todavía más. El propio sindicato Satse alertaba ayer que en el centro de salud de Coia, por ejemplo, que atiende a un importante núcleo de población, “llegan a trabajar con dos o tres enfermeras menos”. Este cóctel provoca entre otras cosas retrasos en las citas a los pacientes y una mayor sobrecarga de trabajo en los profesionales.

El problema es que antes de esta nueva explosión de casos, en la Atención Primaria se iba recuperando a buen ritmo la actividad presencial, con un aumento progresivo de las consultas en persona. Pero la nueva ola ha frenado este retorno a la normalidad prepandémica. Porque los médicos de familia que tienen un mayor cupo están volviendo a atender una enorme cantidad de pacientes, en su mayoría jóvenes, que presentan algún síntoma por COVID y para los que hay que gestionar la solicitud de PCR. Pero no solo eso. Las llamadas a los centros de salud por dudas sobre el coronavirus y el seguimiento de contactos son continuas, lo que está volviendo a saturar las líneas telefónicas. Todo ello por tanto lleva a que haya facultativos que estén atendiendo ya a una media de sesenta pacientes diarios de forma presencial y por teléfono, de los que aproximadamente un tercio tienen relación con el COVID.

“Estamos desbordados. Lo que estamos viviendo con los chavales es algo terrorífico. O empiezan a dar importancia a la situación o no sé cómo va a terminar esto”, advierte un médico de familia del centro de salud de Pintor Colmeiro. Porque pese a que la mayoría de los jóvenes contagiados pasan la enfermedad de forma leve y con pocos síntomas, aislados en su domicilio, también los hay a los que el virus provoca una neumonía bilateral y necesitan incluso ser hospitalizados. Es más, de los doce ingresados que hay en la actualidad en los centros sanitarios de Vigo, cuatro de ellos tienen menos de treinta años y han tenido que ser hospitalizados precisamente por las complicaciones que han sufrido a causa del virus.

Tal y como avanzó FARO, además, hay personas vacunadas que han sido contagiadas por jóvenes con los que conviven. Pero no solo eso, sino que por lo que apuntan diversas fuentes, se están dando casos de mayores que han recibido la pauta completa de la vacuna y que están siendo infectados “ante una exposición mínima”. Por ejemplo, un nieto que visita a su abuelo durante escasos minutos y ahí se puede producir la transmisión debido a la alta carga viral del joven.

Además de los centros de salud, la quinta ola, la llamada “ola juvenil”, está aumentando también la presión hospitalaria. Porque de los doce ingresados, hay uno que está en la UCI. Concretamente en la del Álvaro Cunqueiro, que llevaba 23 días libre de pacientes COVID. En la madrugada del jueves tuvo que ser ingresado un británico de 57 años residente en Vigo, que se había contagiado durante la celebración de un cumpleaños y que no está vacunado. El problema además es que actualmente la UCI del hospital vigués tiene ingresados a muchos enfermos de diversas patologías, por lo que entre los profesionales reina el desánimo y el cansancio ante el previsible goteo de pacientes críticos con coronavirus, que además exigen una especial atención.

Por otro lado, el COVID-Auto del Cunqueiro empezó a recibir ayer a las primeras personas de entre 16 y 35 años que se anotaron en el sistema de autocita del cribado impulsado por el Sergas en su ofensiva para captar el mayor número posible de asintomáticos entre los jóvenes.

La delta se convierte en la variante mayoritaria en el área

En el laboratorio de Microbiología del Álvaro Cunqueiro están viendo estos días casos de muchos tipos de variantes del COVID –sudafricana, colombiana...–. Pero la gran mayoría son de la delta –anteriormente conocida como india–. “Calculo que estos días ya se está convirtiendo en la mayoritaria” explica su jefe de servicio, el doctor Benito Regueiro que estima que “debe estar doblando la alfa” –británica–. Vaticina que no tardará demasiado en llegar una mutación de la delta, la delta plus, aún más contagiosa que la actual y que ya está circulando por países europeos. El servicio vive en estos momentos su época de más trabajo. El número de positivos diario es muy elevado y a todos ellos les realizan una segunda PCR dirigida para saber de forma más rápida que con una secuenciación a qué variante corresponde. Es así como saben cuáles están funcionando. Coincide además en periodo de vacaciones y se trata de personal muy especializado en estas técnicas que no es posible sustituir. El servicio ha realizado más de diez mil PCR en la última semana y ha superado el millón doscientas mil pruebas desde que comenzó la pandemia, incluidas las del laboratorio pooling. Este llega a procesar 15.000 muestras a lo largo de las 24 horas del día. Analiza las recogidas en los kits de saliva distribuidos por farmacias de toda Galicia y ha notado un fuerte incremento estos días en las provincias de Pontevedra y A Coruña.

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