Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

DIN MATAMORO | Pintor

“Animo a la gente a que vaya al MARCO: el arte salva vidas”

Din Matamoro, en el MARCO, ante dos de sus trabajos expuestos en el museo

Din Matamoro, en el MARCO, ante dos de sus trabajos expuestos en el museo Marta G. Brea

Din Matamoro (Vigo, 1958) atiende a FARO por teléfono desde el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) porque –reconoce– prefiere conversar sobre su obra con los cuadros delante para no olvidarse de nada y estar “más tranquilo, sin distracciones”. El espacio cultural de la calle Príncipe, al que le regala un sinfín de piropos, alberga su exposición La mirada encendida, un recorrido por su trabajo más reciente acompañado de piezas de épocas anteriores. Es la primera vez que expone de forma individual en este museo olívico. En Santiago, Valladolid, Madrid, Italia o Sevilla, se encuentran algunas de las plazas en las que el artista ya se ha coronado. Con años y años de experiencia a sus espaldas, todavía muestra de forma diáfana sus ganas de superarse y seguir aprendiendo, característica clave en su ADN.

–¿Cuáles son las claves de la exposición?

–Son obras que completa el espectador, sin representación, vivas, abiertas, no congeladas en el tiempo, y que generan energía interior. No hay gestos, no hay caligrafía, no hay planos de color, no hay topes. Son tonalidades y sutilezas. A medida que contemplas una obra, te vas a otra, al volver a la anterior, ya ha cambiado tu percepción.

–¿Qué pretende transmitir?

–Que, para comprender una obra pictórica, hay que pararse a contemplarla. Si vas con prisas, te va a aportar muy poco. Si tienes paciencia, aparecerán elementos que no eres capaz de percibir al principio. Hay obras donde esa luz o energía parece como que viene del exterior y otras en las que surge de la propia obra. Hablo del olvido, de la nada, de la pintura cuando yo paseaba por el Prado antes de entrar en Bellas Artes y fantaseaba de chaval con qué energía poderosa hay en el lienzo antes de la representación, con cómo son las figuras y los paisajes de las obras. Esas peguntas que me hacía están en estas obras.

Din Matamoro, en el MARCO Marta G. Brea

–¿Qué aporta la exposición a los visitantes?

–Que la vengan a ver. El MARCO es impresionante, su nivel es muy bueno. Tenemos que estar orgullosos del museo de nuestra ciudad, que no pase desapercibido. Se van a encontrar con el arte, que sana muchas cosas: salva vidas en el sentido mental. Que vengan para aprender y conocer cosas nuevas y a la gente que está pintando en el tiempo que les ha tocado vivir.

–¿Cuánto tiempo le llevó realizarla?

–Son cuadros muy elaborados. En muchos casos, tardé años. Se trata de un trabajo tranquilo, sosegado y continuo. Un cuadro te lleva a otro. Le das la vuelta al bastidor y valoras si le hace falta más trabajo. No es cuestión de tiempo, sino de crear con calma, constancia y aprendizaje.

–Es la primera vez que expone de forma individual en el MARCO. ¿Qué significa para usted?

–Poder mostrar la obra en su conjunto en estas salas tan hermosas es una oportunidad para ver los cuadros desnudos, fuera de su ambiente. Es un sueño exponer en mi ciudad, una satisfacción y una oportunidad. El MARCO es un lugar bellísimo, las salas son increíbles. Estoy orgulloso de poder exponer aquí.

“La pintura es un camino muy duro, pero me aporta paz y tranquilidad. Es sufrir y gozar”

decoration

–¿En qué está trabajando ahora?

–Estoy en un oasis. En mi camino, ahora, hay palmeras, estoy bañándome en un lago y tomando leche de coco. No sé si seguirá el desierto, sí sé que estoy disfrutando de este tiempo emocionante en el que puedo ver mi obra en un museo espléndido. Estoy pintando con la mente, con la cabeza, ya pensando en seguir. Siempre están bien estos oasis, ayudan a ver toda la rutina desde una distancia. Es un momento de reflexión. Seguiré pintando: soy pintor y lo que tengo que hacer es pintar. Desde niño, me ha gustado pintar.

–¿Qué le da ahora la pintura?

–Es gozar y sufrir, pero, pintando, me siento en casa, seguro. Es mi profesión, lo que sé, me siento bien pintando. Es un camino muy duro en estos tiempos, pero me aporta paz y tranquilidad. Cuando creas una obra, hay momentos en los que lo pasas mal, no te sale algo… Hay cuadros que salen a la primera, pero, en otros, es subir a una montaña. Es un aprendizaje continuo, intentas superarte.

Una persona observa en el MARCO las obras de Din Matamoro Marta G. Brea

–¿Cómo ha cambiado su obra con el paso de los años?

–Ha cambiado muchísimo. Empecé con el expresionismo. Tras pasar tiempo en lugares como Nueva York o Roma, cambié. Cuando sé algo, lo dejo para arriesgarme con cosas diferentes y, así, superarme.

–¿Qué es lo más complicado de su profesión?

–Vender. Es muy difícil. Complicadísimo. El mundo del arte es muy complicado. Es la lucha que tiene todo el mundo por sobrevivir. La vida es difícil en general.

Compartir el artículo

stats