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Faro de Vigo

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Aniversario del Mercantil

130 años del Círculo que dejan huella en Vigo

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Repasamos en imágenes los 130 años de historia del Círculo Mercantil Magar / Cameselle / R. Grobas / J. de Arcos / J. Lores / J. Santomé

El Mercantil roza los 3.000 socios tras una historia de avatares en la que llegó a sumar 10.300 afiliados y acompañó la historia olívica

Hubo un tiempo, más o menos por las mismas fechas en que Madonna incendiaba Balaídos, cuando Vigo le disputaba a Madrid el escribir Movida con “V” y el sector naval digería la reconversión, en la que Círculo, en la ciudad, no había más que uno: el Mercantil.

A mediados de la década de 1980 el Círculo sumaba en sus listas más de 10.000 afiliados –10.315 de cuota llegó a tener en el 84–, lo que en el Vigo de la época suponía un buen pellizco del padrón: el 4%. Entre los 80 y los 90, en su sede de Príncipe se celebraban campeonatos nacionales de billar, desfiles, conferencias con lo más granado de la política y cultura gallega, ceremonias presididas por Fraga o el entonces ministro Abel Caballero y entregas de premios, con gala incluida para la que no se racaneaba al fichar a celebrities y estrellas del couché, como Norma Duval.

En verano se agolpaban multitudes en su Ciudad Deportiva, inaugurada en 1975. Y si en la piscina del Náutico aprendía a nadar buena parte de Vigo, en las pistas del Círculo se curtía otro pedazo no menor del talento del tenis local.

La antigua sede del Círculo Mercantil, hoy en manos del Celta, en Príncipe, en 1980.

En 2021 el Mercantil, el Círculo, cumple 130 años de historia. Estrena nueva década –en el siglo y en su propia crónica– igual que ha vivido las anteriores: con energía y en plena reinvención. Con toda su atención centrada en las instalaciones de Estrada das Plantas, libre de alquileres en el centro de Vigo y tras años duros, de sangría, durante los que perdió músculo social, la actual junta ha logrado remontar hasta rozar los 3.000 afiliados.

Las raíces del Mercantil se hienden sin embargo lejos de Estrada das Plantas; incluso de la personalidad y enfoque que ha ido tomando a lo largo de las décadas.

La génesis se remonta al 12 de marzo de 1891, en el corazón de Vigo, donde y cuando se fundó con su primer nombre: Centro de Instrucción Mercantil. Su objetivo era más formativo y laboral que lúdico. Buscaba –como se dejaba claro ya en las páginas de sus estatutos– “facilitar a los señores socios que la constituyen, dependientes de comercio en su mayoría, no solo la instrucción mercantil que necesitan para desempeñar con ventaja la industria a la que se dedican, sino la colocación de que carezcan cuando por circunstancias especiales la hubiesen perdido”.

Celebración del estreno de la sede del Círculo, a finales del XIX.

Ni era la primera ni desde luego sería la última sociedad creada en un Vigo que por entonces –finales del XIX– no llegaba a los 20.000 vecinos. Casi medio siglo antes, en 1847, se había fundado el Casino; en el 64 la Tertulia Recreativa, en el 76 el Liceo y en el 89 la Oliva; década y media después, en 1906, lo haría aún el Real Club Náutico. Una de las primeras resoluciones de la directiva del Mercantil –con su presidente, José Antonio Priegue, al frente– fue declarar su deseo de “colaborar en todo lo que redundase a favor” de Vigo, codo a codo “con las sociedades recreativas”.

En abril del 91 el Mercantil anunciaba sus primeras clases nocturnas con un listado de cuatro asignaturas, incluidas lecciones de inglés y francés, cálculo, dibujo geométrico, aritmética y taquigrafía. La directiva abría además la primera sede, en el nº 17 de Príncipe.

Con el paso de los años y a medida que ganaba proyección, tanto las oficinas como el propio nombre empezaron a quedársele pequeños a una sociedad que había arrancado con apenas 440 afiliados. El gran cambio llegó ya a principios del XX, cuando sus responsables acordaron la fusión del Centro de Instrucción Mercantil con el aún más joven Círculo Mercantil e Industrial de Vigo, que había echado a andar en 1904. Medio siglo más tarde, en 1951, al nombre se le añadió la coletilla de “recreativo” y en el 65 –a las puertas de ya de los tres cuartos de siglo– estrenaba su marca actual: Círculo Cultural Mercantil e Industrial de Vigo.

Socios del_Mercantil en la sala de lectura de prensa que se abría en las antiguas instalaciones de la calle Príncipe.

Un baile parecido ocurrió con su “hogar”. Del nº 17 de Príncipe la actividad saltaría al 33 de la misma calle y más tarde al 67, esquina con Colón. Hacia finales de 1909 la actividad se mudaba a la planta del Teatro Rosalía de Castro que poco antes había ocupado la Sociedad de Abastecimiento de Aguas.

Allí, en el viejo coliseo de la calle Policarpo Sanz, le sorprendió el incendio del Martes de Carnaval de 1910, una tragedia que acabó reduciendo el edificio a cenizas y, con él, parte de los documentos con la historia más antigua del club. En otoño de 1915 los socios se trasladaban a un nuevo local reformado en Príncipe y en mayo del 22 –con banquete incluido,– se inauguraba el edificio del nº 44, donde se había construido bajo la tutela del arquitecto Gómez Román. Al presentar su nueva casa en público, el Círculo destacaba, entre otras comodidades, su salón de lectura, biblioteca, restaurante e incluso barbería-peluquería y servicio de limpiabotas.

Visita de Alfonso XIII y Victoria Eugenia a la nueva sede, en 1927.

A lo largo de los cinco años siguientes la sociedad aún impulsaría nuevas obras –en septiembre de 1927, aprovechando una visita de Alfonso XIII y Victoria Eugenia a Galicia, se celebró una ceremonia de inauguración del “Palacio del Círculo Mercantil”– y entre 1960 y 1995 el edificio protagonizó varias reformas, incluidas dos ampliaciones que desdibujaron su diseño.

Aquel caserón, en pleno corazón urbano de Vigo, estirado y amoldado a gusto de la sociedad, le sirvió de hogar hasta entrado el XXI. En busca de oxígeno financiero en un momento en el que la sociedad –al igual que otras entidades centenarias, como el Real Club Náutico– adolecía por la pérdida de afiliados y se veía obligada a competir con una oferta de ocio y deporte que nada tenía que ver con la del Vigo del XIX, en 2015 el Círculo vendió su edificio al Celta. En cuestión de meses, los socios recogieron sus bártulos y se mudaron a la Ciudad Deportiva que la institución había estrenado en 1975.

Impulsó la Coral Casablanca y abogó en el XX por la cesión a Vigo de O Castro

Más allá de su crónica social, el Mercantil dejó huella en la historia de la ciudad. Algunos de sus presidentes, como Camilo Veiga, fueron figuras cruciales a nivel público y la sociedad se destacó en luchas como la reivindicación, en los 20, de la cesión a Vigo de O Castro, en manos entonces del Ministerio de Guerra. De su mano también creció, a partir de 1966, la Coral Casablanca.

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