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Paso adelante de las obras de Porta do Sol: grúas para construir el túnel

Un operario en Porta do Sol, esta mañana

Un operario en Porta do Sol, esta mañana Ricardo Grobas

Paso adelante en las obras de transformación de Porta do Sol para convertir el kilómetro cero de la ciudad en la gran plaza que Vigo necesita: han entrado en una nueva fase con el inicio de los trabajos de demolición del antiguo aparcamiento público para proceder, posteriormente, al montaje de la estructura necesaria para la ejecución del túnel, que permitirá la peatonalización de este céntrico enclave. La infraestructura subterránea, que conectará Policarpo Sanz con el tramo final de Elduayen, se hará realidad con una inversión de 17 millones de euros: la actuación se financia con fondos FEDER de la Unión Europea y se enmarca en la estrategia de desarrollo urbano sostenible e integrado Vigo Vertical.

En esta etapa que se abre, se procede a la retirada de las losas de hormigón y de forjados y al levantamiento de pesos de hasta 10 toneladas. Para lograrlo, los operarios emplean una grúa de 220 toneladas que se ubica cerca del Sireno, cuya magnitud ya se puede presenciar en el lugar. “Dentro de un mes”, anunció el alcalde, Abel Caballero –que visitó esta mañana la zona–, llegará un segundo vehículo pesado similar, de 180 toneladas, que se instalará a unos metros del ya instalado: en la Praza da Princesa. 

La grúa que se ha instalado en Porta do Sol Ricardo Grobas

“Vamos a asistir a una visualización intensa de la obra; hasta ahora, se estaba trabajando, pero no se veía lo que se hacía. También empezarán los trabajos de micropilotaje en Elduayen: una vez se instalen los micropilotes –una armadura tubular de acero de calidad N-80, 177 milímetros de diámetro, 11 milímetros de espesor y 11 metros de largo–, se quita la tierra, se pone la tapa y se acabó, nunca más se volverá a ver la obra ni habrá tráfico en esta zona”, apuntó el regidor en la rueda de prensa.

De este modo, las obras para el cambio de ADN de Porta do Sol encaran la recta final. La previsión es que estén completadas a lo largo del próximo año. En el acto de colocación de la primera piedra simbólica, celebrado a finales de enero de 2020, se estableció como meta la primera parte del 2022, pero la pandemia obligó a parar la actuación. En todo caso, el regidor aseguró el pasado mes de marzo que los trabajos avanzaban “a muy buen ritmo” en el hogar supervisado por el Sireno.

Lo cierto es que todo apunta a que Porta do Sol se convertirá en el punto de encuentro principal de los vigueses y lugar de referencia para los turistas en los próximos meses: la previsión comunicada por el gobierno municipal a los comerciantes de esta zona es que, a finales de 2021, la céntrica llanura ya podría estar despejada. El sector está ansioso por conocer cuándo se pondrá el punto final a las obras, que restan visibilidad a los negocios, así como espacio de paseo y terrazas, además de suponer un problema en materia acústica, lo que espanta a los viandantes.

La nueva Porta do Sol será la gran plaza que le falta a Vigo. En palabras del alcalde, la reforma resolverá una “laguna histórica”: dotará a la urbe más poblada de Galicia de una gran explanada peatonal homologable a la de otras grandes ciudades tanto de España como de Europa, con unos 8.000 metros cuadrados libres de tráfico, adornados con fuentes, mobiliario urbano y una réplica ajardinada de las islas Cíes.

Tras la intervención, la plaza será un escenario de lujo para los grandes festejos, una lista en la que caben la Navidad, la cabalgata de Reyes, el Carnaval, la Reconquista o la procesión del Cristo de la Victoria, así como los conciertos multitudinarios. Comerciantes y hosteleros ya ponen el ojo en la zona: prevén que experimentará un “bum”.

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