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Veto a los perros en la mayoría de pisos para alquilar en Vigo

Un inquilino, con su perra en una vivienda de Vigo.

Un inquilino, con su perra en una vivienda de Vigo. MARTA G. BREA

El temor de los propietarios a que las mascotas dañen el mobiliario, motivo principal de la prohibición

Encontrar un piso de alquiler es una misión imposible cada vez para más gente debido a la escasez de oferta y a los elevados precios, que apenas han bajado durante la pandemia. Los jóvenes que se quieren independizar no consiguen hacerlo porque no se pueden permitir pagar las cifras que los propietarios están pidiendo. Pero uno de los colectivos más afectados es el de las personas que tienen mascota, ya se están encontrando de bruces con una realidad cada vez más común: muchos de los arrendadores vetan expresamente por contrato los animales de compañía.

Esta es una tendencia al alza a nivel general, y en la ciudad de Vigo se está agudizando en los últimos tiempos. Entre casas, apartamentos, dúplex y pisos, en la actualidad, en la urbe olívica, hay 760 viviendas disponibles en alquiler, pero solo 38 permiten la entrada de mascotas.

Para poner un poco en perspectiva las cifras, solo el 5% (cinco de cada cien) del total del parque de viviendas de la ciudad de Vigo permiten que los nuevos inquilinos vivan con su perro o su gato. Este problema se extiende al conjunto del área de Vigo. En el Morrazo, por ejemplo, Antonia Sueiras recorrió todas las inmobiliarias de la comarca buscando un piso en el que pudiera vivir junto a su perra Rose, de doce años. Y se dio de bruces con la realidad: en ninguno admiten la entrada de mascotas, por lo que de momento vive con Rose en un coche.

“No conozco a nadie que alquile un piso nuevo que permita mascotas”

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La situación de Antonia Sueiras la sufren decenas de personas, que no están dispuestas a abandonar a su perro o a su gato pese a las dificultades para encontrar un hogar donde vivir juntos. El motivo para este veto, según apunta el presidente de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), Benito Iglesias, es el miedo de los propietarios a que los animales puedan causar daños en el mobiliario de las viviendas. “El gran temor de los dueños son los muebles. Especialmente tienen miedo a perros y gatos, a que provoquen desperfectos en sofás, armarios...”, explica Iglesias. La prohibición de los propietarios a la entrada de mascotas se da especialmente en pisos, apartamentos y casas de reciente construcción, que tienen un mobiliario completamente nuevo. “No conozco a nadie que alquile un piso nuevo que permita mascotas”, asegura el presidente de Fegein.

La negativa ya se suele incluir en alguna cláusula del contrato

Por tanto, las escasas viviendas que los inquilinos pueden alquilar sin renunciar a su perro o a su gato son antiguas y con muebles viejos y anticuados.

Este handicap está provocando conflictos habituales entre arrendadores y arrendatarios. Porque en la mayoría de casos la prohibición se da en el propio contrato, por lo que si el inquilino introduce mascotas pese a estar expresamente prohibido en alguna cláusula, el propietario podría rescindir el contrato o, en todo caso, reclamar posibles daños que el animal haya causado en algún elemento del apartamento. Además, si se permite la tenencia de mascotas, pero estas causan molestias en la comunidad o desperfectos en la propiedad, también es posible, según la ley, rescindir la relación contractual.

Una inquilina con su mascota Marta G. Brea

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