Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Así aprenden a conducir las personas sordas en Vigo

Matilde Graña, con personas sordas a las que les imparte clases

Matilde Graña, con personas sordas a las que les imparte clases Alba Villar

¿Cómo se saca el carné de conducir una persona sorda? Matilde Graña, que da clases a gente con esta característica en la Autoescuela Faro –asegura que ella es la única de la provincia–, lo sabe. Es testigo de lujo de que, a la hora de aprender a circular, no hay barreras: “Hace unos 15 o 20 años, hice cursos para aprender lenguaje de signos, pero no por tener familiares con esa condición, sino porque siempre me ha gustado aprender. Al principio, los alumnos venían a cuentagotas por desconocimiento: pensaban que no podían recibir clases; ahora, ya completan la formación en torno a una decena cada año”.

Recientemente, se ha puesto manos a la obra con un grupo de personas sordas. Retoman su aprendizaje después de varios meses sin actividad –desde marzo de 2020– por la pandemia del COVID-19. Reconoce que es más complicado dar clase a este alumnado porque la formación es “bastante más personalizada”. “Con ellos, hay que ir muchísimo más despacio en comparación con el resto de estudiantes. Antes de empezar, consensuamos los signos para entendernos mejor, ya que, al igual que la lengua hablada, la de signos tiene variantes”, resume. El perfil: la mayoría son mujeres y, sobre todo, jóvenes.

Graña, con sus alumnas Graña, con sus alumnas

Para explicarles la parte teórica, se apoya “mucho” en la pantalla del aula. “Se muestran dibujos y pueden leer la información”, concreta antes de comentar que, a su vez, se ayuda de los gestos con la boca, por lo que no lleva mascarilla durante las sesiones teóricas: “Los alumnos se sitúan en la parte trasera de la clase, alejados. Si me acerco, que, a veces, es necesario, me la pongo”.

"Tienen que aprender mucho vocabulario. Eso, en ocasiones, les desanima"

Matilde Graña - Profesora de autoescuela de personas sordas

decoration

Una de las dificultades que más dolores de cabeza genera en las personas sordas que se proponen sacar el carné es “aprender mucho vocabulario”, tarea que “ralentiza el aprendizaje”. “Hay momentos en los que, por culpa de eso, se desaniman bastante”, asevera Graña, a la vez que concreta que el precio establecido para esta gente es el mismo que para el resto.

La parte práctica “no les cuesta tanto como la teórica”. “En el coche, es más fácil, ya que los signos son muy concretos: para, sigue, estaciona, derecha, izquierda... En una pizarra, les hago dibujos para que todo sea muy entendible. Y, claro, al haberles explicado yo la parte de la teoría, ya nos conocemos y sé cómo indicarles”, apunta. Si necesita comentarles algún error, estacionan el coche: “Usamos mucho el método demostrativo: repiten lo que hacen mal y, luego, lo corrigen”.

Matilde Graña, con un elemento para señalar que el coche es conducido por una persona sorda Pablo Hernández

La profesora destaca que, al no poder oír, sus alumnos van mucho más centrados que el resto de conductores. “Miran mucho más por los espejos retrovisores. En una sesión, una chica me avisó bastante antes de llegar al paso de peatones de que había un viandante que iba a cruzar”, recuerda. Para mejorar el control de su entorno, las personas sordas deben llevar en su vehículo un espejo panorámico: “Les permite tener más visión”.

En el examen práctico, van en el coche el alumno, el examinador y la profesora, que traduce las órdenes del examinador. “El teórico es una prueba tipo test que se hace en un ordenador, por lo que no hace falta oír”, puntualiza Graña.

Circular en moto

La forma de trasladar la información teórica para aprender a circular en moto es similar a la de coche –al igual que el examen–, pero no la práctica: si la sesión se desarrolla en pista, la profesora hace el recorrido en moto delante del alumno para que lo replique. Si se hace en carretera, se le da un croquis para indicarle por dónde debe ir, ya que, al no poder oír, no utilizan el sistema de audio conectado al casco que se emplea en el resto de los aspirantes para mantener comunicación con el automóvil que va detrás; cada cierto tiempo, paran para comentar posibles errores. En el examen práctico, idéntico mecanismo, pero el alumno debe completar el recorrido completo, sin pausas.

Compartir el artículo

stats