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Así fue el primer día en Vigo sin mascarillas al aire libre: un adiós a medias

Dos familias celebran quitarse la mascarilla en la Plaza de la Constitución

Dos familias celebran quitarse la mascarilla en la Plaza de la Constitución Alba Villar

“Estaba deseando quitar la mascarilla”. Es una de las reacciones que más se repitió a lo largo de la jornada de ayer, fecha en la que, tras más de 13 meses –la norma entró en vigor el 21 de mayo de 2020–, dejó de ser obligatorio el uso del cubrebocas en espacios abiertos siempre que se mantenga la distancia de seguridad de 1,5 metros con personas no convivientes –con la excepción de las terrazas–. Ver el rostro de viandantes es un síntoma cristalino de que, si somos responsables, la luz al final del largo túnel está muy cerca.

El tan ansiado fin de esta medida profiláctica fue aprovechado por una parte de los vigueses, no por todos: se vio a mucha gente con la mascarilla en el rostro al aire libre incluso sin compañía. Y es que algunos ciudadanos prefieren continuar con la rutina marcada por la pandemia del COVID-19 “por seguridad”, como es el caso de Noa Cuntín y Jesús Fernández, de 21 y 22 años, respectivamente. Llegaron a Samil pasadas las 10.15 horas con el cubrebocas bien colocado, que no se quitaron hasta sentarse en la toalla colocada sobre la arena. “Seguiremos llevándolo hasta que nos vacunen. No confiamos en el que la gente vaya a respetar la distancia de seguridad. Todavía es pronto”, aseguraban.

Noa Cuntín y Jesús Fernández Alba Villar

En el otro lado de la moneda, Nuria Fernández y Javier Toribio, ya totalmente inmunizados, que disfrutaban a primera hora de la mañana del paseo de la emblemática playa olívica sin mascarilla. “Notamos la falta de costumbre”, bromeaba él antes de destacar que le resultaba “raro” ver a gente sin el tapabocas después de tantos meses. “En ese momento, pienso: claro, ya no hay que llevarla. Cuando veo a alguna persona que la lleva, lo contrario: me resulta curioso no tenerla yo. Se nota mucho el cambio: respirar así da gusto. Creo que la gente que ha sido responsable hasta ahora lo seguirá siendo”, comentaba.

Idéntica sensación describía ella: aseguraba que tenía “muchas ganas” de dejar de llevar la mascarilla al aire libre en todo momento. “En un espacio abierto, con una persona conviviente, no creo que haya problema. En mi caso, seguiré la norma tal cual: si puedo no ponerla porque estoy fuera y hay distancia interpersonal con el resto de viandantes, no la pondré”, argumentaba, a la vez que subrayaba la importancia de protegerse con el cubrebocas “en sitios cerrados y cuando hay aglomeraciones”. “Esto no se ha acabado”, apostillaba.

Javier Toribio y Nuria Fernández Alba Villar

Unos metros más atrás, con ropa deportiva, caminaban a buen ritmo Mario Alonso y Dora Cerqueira, ya disfrutando del fin de la obligatoriedad de llevar mascarilla. “Al ir tan apurados por un sitio en el que hay distancia de seguridad, no nos la ponemos. Evitamos ese agobio. Ya había ganas”, justificaba ella, visiblemente emocionada por el nuevo paso que se ha dado hacia la normalidad: “Al salir de casa con mascarilla, me dijo mi hija: ¡Mamá, que ya te la puedes quitar!”. Deja claro que será “la primera” en portar el tapabocas cuando vea que se acerca gente o en sitios cerrados: “La llevaré siempre conmigo. Hay que mostrar respeto hacia el resto y pensar en los demás. Lo más importante es que la gente sea consciente de que la pandemia no se ha acabado. Hay que disfrutar con sentidiño”, comentaba antes de confesar que, a la tarde, le inyectarían la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19.

“Parece que estás en una ciudad nueva, diferente. Estaba deseando dejar de usar la mascarilla en espacios abiertos”, describía él tras apuntar que, a pesar de las ganas por dejar atrás el cubrebocas, se lo pondrá cuando perciba que hay mucha gente cerca. “Esto no ha terminado. Creo que la sociedad será responsable: de hecho, veo a muchas personas que siguen poniéndose la mascarilla al aire libre”, aseveraba.

Dora Cerqueira y Mario Alonso Alba Villar

También de paseo por Samil, Víctor Alonso y Susana López, pero, en este caso, con el tapabocas bien colocado en el rostro, decisión que tomaron “para proteger a los demás” en una zona “en la que hay más personas”. “Cuando fuimos por la zona del pinar, la retiramos al ver que íbamos solos, ya teníamos ganas, pero, por aquí, preferimos ponerla al haber más viandantes”, explicaban antes de recalcar la cantidad de vecinos que siguen con el tapabocas en el exterior: “Hemos hecho todo el camino desde Bouzas y se ve a bastante gente con la mascarilla puesta, sobre todo, a la más mayor”.

Víctor Alonso y Susana López Alba Villar

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